Capítulo 36

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Llevábamos más de una hora viendo las fotos de la infancia de Alex, cuando ambos hermanos entraron a la sala. Llevan una cara terrible, se ve que estuvieron discutiendo.

Aila se sienta en uno de los sillones y mira la mesa donde quedaron las tres tazas vacías.

- ¿No hay té para mí? - le dice a su madre de mala forma.

- Claro que sí Aila, puedes prepararlo sola - responde su madre para luego volver la vista a las fotos.

- ¿Y papá? - pregunta para luego ponerse de pie y caminar hasta la cocina.

- Se fue a dormir unos minutos, comió demasiado y eso le bajó sueño - explica su madre. Mientras tanto Alex se sienta a mi lado, en el pequeño sillón y acaricia mis hombros.

- Mira Julia, aquí hay una de Alex tomando un baño - dice pasándome una pequeña foto cuadrada en la que se ve a un niño rubio y de ojos azules sonriendo.

- Mira Julia, aquí hay una de Alex tomando un baño - dice pasándome una pequeña foto cuadrada en la que se ve a un niño rubio y de ojos azules sonriendo

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- Te ves muy hermoso amor - le digo sin dejar de ver la foto.

- Qué bueno que te parezca hermoso por qué hay uno igual creciendo dentro de ti - dice mi dulce novio para luego dejar un beso sobre mi coronilla.

Aila comienza a reír - Sí es que es tuyo - la escuchó comentar por lo bajo, la sonrisa de los tres se borra.

- ¡Aila! ¿Como puedes decir eso? - la regaña su madre.

- Aila no voy a permitirte que digas esas cosas de Julia - dice Alex mirándola con el ceño fruncido, mientras ambos me defienden comienzo a sentir mis ojos cargados. No bip no es un buen momento.

- Permiso - digo poniéndome de pie, me encaminó hasta las escaleras y comienzo a subir por ellas hasta llegar a la habitación de Alex, recién allí me permito dejar escapar unas lágrimas.

Escucho que llaman a la puerta y rápidamente me limpio mis lágrimas traicioneras.

- Pasa Alex - digo y comienzo a fingir que estoy acomodando mis cosas.

- Aila es una estúpida, ya la regañamos con mamá - dice entrando en la habitación y cerrando la puerta.

- Necesito recostarme un momento - le digo ignorando su comentario, no quiero hablarle mal de su hermana o descargarme con mis inseguridades y comenzar a llorar, después de todo vinimos por las fiestas y deberíamos tener momentos alegres.

- Claro amor, déjame cerrar las cortinas y me acuesto contigo - dice y de dos grandes pasos llega a la ventana. Yo me quitó mi calzado y me recuesto en su vieja cama, debajo de las mantas.

Cuando despierto ya es el atardecer, me levanto y veo que Alex no está a mi lado. Entro al baño de la habitación y comienzo a cepillar mi cabello y lavar mis dientes.

Luego camino hasta la puerta y antes de bajar el picaporte pienso en sí realmente quiero salir de allí y enfrentarme con Aila y sus comentarios filosos. Antes de poder seguir pensando en que hacer, el picaporte se baja y se abre la puerta haciendo que dé unos pasos hacia atrás.

Infinito (Alex Høgh Andersen)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora