XXII [200624]

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Después de ese desayuno incómodo JiMin volvió a subir a su habitación, esta vez para cambiarse de ropa, elegía una ropa bonita y de ahí tomaba su cesta para ir abajo y tomar comida de la cocina.

— Mamá, hermana. — Llamó. — Vuelvo más tarde. — Grito sin esperar respuesta.

Salió muy feliz de su casa sin saber que alguien ya se encontraba siguiéndolo, el realmente no se había dado cuenta de la situación sólo seguía caminando hasta llegar a la entrada del bosque.

El que lo seguía se detuvo al ver donde entraba, sabía que era peligroso pero aún así trabajo era trabajo.

JiMin siguió caminado mientras cantaba una canción dulce, se encontraba muy feliz de ir a ver a su gran lobo.

No importa que lo allá visto ayer y antier y todos los días para el verlo en un día nuevo era como "el pan de cada dia".

Llegó el momento en el que el sujeto se canso de seguirlo pues el menor era rápido, parecía no cansarse ni detenerse, así que no tuvo más opción que dejar de seguirlo y tratar de volver a salir de ahí.

El otro siguió caminando sin ningún problema, y se sintió muy feliz cuando tuvo la casa cerca, llego a la puerta y tocó una vez.

— Pequeño ángel. — El escucharlo decir eso le hacía el corazón acelerar.

— Gran lobo. — Sonrió con mucha felicidad y el otro la sintió.

— Por favor entra. — Le dio paso aquel menor.

— Traje costillas de cerdo. — Dejo nuevamente la canasta en la mesa para después empezar a sacar la comida.

— Tan dulce. — Mencionó ya cuando estaba abrazandolo y oliendo su cuello. — Vamos a comer, después de esto necesito llevarte a un lugar especial. — Susurro en su oído para después depositar un beso en su cuello.

— Si. — Susurro apenado. — Espero que te guste, mi madre lo cocino esta vez y también te mando saludos. — Sonrió a la par que servía un plato para el lobo.

— Tu madre siempre tan linda. — Se sentó en la silla para empezar a comer. — ¿No vas a comer?. — Pregunto al ver que este no se servía.

— No, mi mamá me hizo comer antes de venir, dijo que camino mucho y necesito proteínas. — Río.

— En parte tiene razón. — Dio la primera probada. — Dile a tu mamá que esta muy bueno. — Sonrió.

— Yo le diré. — Le regreso la sonrisa. — ¿A donde me llevaras?. — Pregunto curioso.

— Es un lugar muy especial para mi. — Hablo con nostalgia y el otro pudo sentirla. — No he ido allí por mucho tiempo. — Contó. — Y si vuelvo, quiero que estés a mi lado. — Confesó mirándolo a los ojos.

— Mi gran lobo. — Suspiro. — Yo siempre voy a estar a tu lado. — Está vez pudo sostener la mirada, una mirada especial.

— Eso espero. — Dio otra probada y JiMin sólo río.

Y así JiMin espero a que su lobo disfrutará de la rica comida que le había traído el con mucho amor.

Disfrutaba de verlo comer bien, no quería que pasara por hambre o algo por el estilo, aunque sabía que JungKook había pasado mucho tiempo solo pero ya no lo estaría más, el ya había llegado a su vida y no se iría de ahí.

— Termine. — Levantó su plato y vaso no mencionado para llevarlo al lavadero. — Esperame un poco, iré a cambiarme. — Se miro. — Estoy un poco sucio. — Río.

— Bien, yo te espero. — Se sentó en el sofá.

Y después de unos minutos regreso JungKook con ropa limpia, pero para JiMin el ver a el lobo vestido con ropa limpia no lo hacía muy diferente de cuando no la tenia, en las dos definitivamente se veía hermoso.

— Vamos. — Y entonces JiMin se levantó para tomar la mano que el lobo estaba extendiendo para el.

En ti esta mi verdadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora