JiMin tuvo mucha suerte ya que logró llegar, se sentó en el sofá y se quedó pensando sobre lo que había hablado con JungKook. No tardó mucho para que la puerta fuera abierta por su padre seguido de su madre y hermana.
— Buenas tardes madre, padre y hermana. — Sonrío con un poco de nervios.
— Hermanito. — Corrió abrazarlo y este la recibió con manos abiertas.
— JiMin. — La voz de su padre apareció. — No te hagas el inocente, vine por la tarta de mora y ¿sabes que me dijo?. — Pregunto. — "Su hijo la llevo para usted", nunca llegó a mi lo cual quiere decir que tu la llevaste a otro lado. — Puso semblante serio. — ¿Adonde la llevaste?. —
— Yo... — Pensó. — Me la comí. — Tocó su pansa en una sonrisa aún nerviosa.
— No te iba a castigar pero te llevaste algo que no era para ti, así que ve a tu habitación, estas castigado por tres días. — Señaló el pasillo que la conducía a su cuarto.
JiMin no dijo nada, simplemente fue a su cuarto triste, no podía hacer nada contra la palabra de su padre, no podía seguir peleando pues después de todo el odiaba pelear con su familia.
— ¿En serio lo castigaste por una tarta?. — HyunAh pregunto burlona acompaña de un pequeña risa de parte de ChaeYoung.
— Era mi tarta. — Dijo triste.
Si, esto había sido un poco infantil de su parte pero es que era su tarta de mora favorita, creo cualquiera se enojaria.
Pero dejando de lado ese tema, los tres días donde JiMin estuvo castigado fueron los más aburridos y sin sentido de toda su corta vida, madre mía como extrañaba a JungKook, aunque era una persona a la cual apenas estaba conociendo eso no quitaba que le inspirará confianza.
Entonces cuando los tres días pasaron, el menor tomó una canasta donde metió una tarta de frambuesas, agua de sandía y Jamaica, junto a cínico tortas con el jamón y el queso más sabroso que hicieran ahí, no se olvido del mantel grande.
Con esta canasta se dirigió hacia el bosque con su ida en un punto fijo: la casa del lobo.
Camino bastante, nuevamente le dolía sus pies por el largo camino que había recorrido pero al final al ver la casa de este cerca sonreía tan feliz.
Tocó la puerta dos veces y esta se abrió dejando ver al lobo feliz.
— Espero que no me allas extrañando. — Lo miro sonriente.
— Para nada. — Fingió mientras lo dejaba pasar.
— Seguro. — Río mientras pasaba y dejaba la canasta sobre la mesa.
De pronto sintió unas manos sobre su cintura y entonces voltio para quedar frente a frente con el gran lobo.
— Te extrañe. — No se hizo esperar y entonces lo abrazo.
En la larga vida de JungKook el abrazar no era lo suyo, el solo recuerda haber abrazado a dos personas en su vida, pero este abrazo con JiMin era tan cálido que no se dio cuenta cuando metió su cabeza en el hueco que quedaba entre en hombro y cabeza.
— Yo también. — Susurro de forma dulce mientras acariciaba el cabello del mayor. — Traje algo para recompensar mi pequeña ausencia. — JungKook al escuchar eso se separo.
— ¿En serio?. — Soltó lentamente el cuerpo de JiMin.
— Si, vamos hacer un picknick. — Tomó la canasta.
— ¿Picknick? ¿Qué es eso?. — Curioso.
— Es como, comer pero en el césped sobre una manta. — Explicó. — Encontremos un lugar y comamos. — Sonrió.
— Vamos. — Ahora el cargo la canasta. — Creo que tengo un lugar en mente. — Río.
— Tu eres mi guía. — Extendió su mano.
Pero el pequeño no se imagino que el mayor si le tomaría la mano, se la tomó y empezó a guiarlo hacia afuera de la casa.
— Sube sobre mi. — Se agachó.
— Pero soy pesado. — Advirtió preocupado.
— Yo soy fuerte, vamos, sube. — Y entonces JiMin con algo de miedo subió. — Eres como una pluma. — Se burló cuando este estuvo por completo arriba.
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En ti esta mi verdad
FanfictionLas cosas que suceden por "casualidad" muchas veces no son así, el destino puede envolver a personas en años diferentes pero que al final terminan en una misma fecha y sincronía, sin saber por qué esto pasa de esta manera. Pero...¿A que viene todo e...
