ACTUALIZACIÓN LENTA.
A veces, no puedo contigo ¿Sabes, Atsumi?
Una mirada bastó para que dos almas se entrelazaran, podrían llamarle amor a primera vista, aunque ella se ha esforzado en refutar tal concepto, y él se ha esforzado en no volver a caer...
Una semana ya había pasado desde que Atsumi había ingresado al club de voleibol. Una semana y algunos días.
- Mañana hay un juego amistoso contra la preparatoria Shinzen.- Anunció el entrenador.
Era la primera vez que iba a ver jugar a su equipo contra otra escuela.
Cada vez Kuroo y Atsumi se volvían más cercanos, Kenma era el motivo, siempre que estaba Atsumi y Kenma, el alto azabache aparecía como por arte de magia.
Y cuando el chico del pelo hasta los hombros no estaba, Atsumi evitaba cruzarse con Kuroo, sabía que la pondría nerviosa hablar cerca de él.
Y así pasaron los meses, meses donde Kuroo se volvía más cercano a la castaña, pero esta no podía hablarle si no estaba Kenma con ella.
Como mánager había progresado bastante, había aprendido muchos conceptos nuevos, había aprendido la responsabilidad que conlleva ser mánager y estar a cargo de tantos chicos.
Y cada vez se le hacía más difícil tener a Tora pidiéndole matrimonio cada cierto tiempo. Por más que lo rechazara.
Había conseguido amigos y amigas nuevos, de la misma clase y de otros equipos de cuando se jugaban partidos amistosos entre escuelas.
En este momento iba camino a Miyagi para ver a su mamá y a su hermano.
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- No puedo creer lo linda que estás.- la madre de Atsumi se lo repetía por octava vez.
- ¿Sabes cuánto tardará Asahi?- preguntó la chica antes de que su madre volviera a apretar una de sus mejillas.
- Suele quedarse hasta tarde en el gimnasio del Karasuno, si quieres te llevo hasta allá y lo sorprendes.- la chica asintió rápidamente.
En un dos por tres ya estaba sobre el auto en camino a la preparatoria Karasuno.
- Me voy luego con Asahi, no te preocupes mamá.- se despidió la chica y emprendió caminó hasta el gimnasio al interior de la escuela.
- ¡Buena recepción!- escuchó gritar desde adentro.
Oía el chirrido de las zapatillas contra el piso, sonido el cuál ya era costumbre para ella.
Miró por la ventanilla baja y vió precisamente un remate de su hermano.
- ¡Buen remate, Asahi!- se escuchó y terminó el juego.
Se asomó por la puerta, intentando pasar desapercibida, pero alguien bastante parecido a su compañero Tora se lo impidió.
- ¡Oh por Dios! que linda chica.- corrió el chico hasta Atsumi acompañado de un pequeño de pelo bicolor.
- ¡Atsumi!- corrió más rápido Asahi, empujando a ambos chicos que corrían hacia su hermana, para abrazarla.
- Sorpresa.- dijo la chica siendo apretada por su hermano mayor.
- ¿Quién es ese ángel, Asahi?- preguntó el chico de la cabeza rapada.