Capítulo Veintitrés

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Julio.

Yo habría reaccionado de muchas maneras distintas, pero nunca imaginé que haría lo que hice.

Cuando los labios de Julia tocaron los míos me separé rápidamente de ella.

—Qué haces!? Por qué rechazaste el beso!?—Julia se ve enojada y al mismo tiempo confundida.

—Por qué me besaste?

—Creí que volveríamos a estar juntos—el enojo y la confusión desaparecen de su rostro siendo remplazados por tristeza.

—Que hayamos terminado con el triángulo y que te invite a salir no significa que volvamos a estar juntos.

—Significa que estás jugando conmigo y con todas las zorras con las que haz estado saliendo esta semana, no?—guardo silencio, este parece ser más útil que cualquier palabra que haya podido decir.

Julia toma su bolso en un movimiento brusco y se aleja, yo la sigo con la mirada y paro al ver a Isabela con un chico en la puerta del patio.

Él chico parece estar dándole ánimos ya que Isabela se ve triste, siento una punzada de celos cuando el chico la atrae a sus brazos y la abraza.

He intentado olvidarla toda esta semana, y había estado funcionando muy bien, pero al verla hoy todo se fue a la mierda, se ve tan hermosa con ese vestido, y sus labios de color rojos hacen que desee probarlos más que nunca.

—Celoso?—una voz en mi oído me saca de mis pensamientos dando un brinco. Me giro y veo a André a un lado mío.

—Que haces aquí?—ahora que volví a ser como antes es muy fácil mostrar frialdad a la gente, André es uno de los que ya estarían congelados.

—Tranquilo, solo venía a tomar un poco de aire, no vengo a molestar.

—Bueno el patio es muy grande, puedes tomar aire en otro lado.

—Estoy bien aquí—André me muestra una de sus sonrisas encantadoras y me rindo dejándolo quedarse, apoyo mi espalda en la pared sin mirarlo—. Creí que ya no te gustaba más, pero por como la miras y por como rechazaste a Julia hace un rato parece que todo sigue igual.

—Isabela no tiene nada que ver con lo qué pasó conmigo y con Julia, ella estaba confundida y yo simplemente le aclaré las cosas, además la habría besado de no ser por un impulso que me hizo hacer lo contrario.

—Un impulso que te impidió besarla porque a quien quieres besar es a otra chica.

—Puedes dejar de hacerte el adivina?—despego mi espalda de la pared mirándolo de frente.

—No hasta que confieses.

Sin más paciencia, suelto un quejido y hablo.

—Bien, si, aún siento cosas por Isabela, contento?—lo miro con frustración mientras el solo se carcajea—. No es gracioso.

—Si lo es, por qué te cuesta tanto admitirlo?—deja de reír y vuelve a ponerse serio.

—Supongo que negándolo es más fácil que se haga realidad.

—Creo que es hora de que dejes de pensar y comiences a sentir, si quieres que Isabela te perdone necesitas hacer algo para recuperarla.

—Nos besamos.

—Has besado a muchas chicas, tienes que hacer algo único por ella, si en verdad la amas, lucha por su amor.

Las palabras de André retumban en mi mente "Tienes que hacer algo único por ella" "Si de verdad la amas, lucha por su amor".

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