~Los labios no querían soltarse~
N/D
-Oí que tendrás una cita con Jorge.-Ni siquiera es pregunta, Ester afirma mientras mira todos lo vestidos de la tienda. No como lo hizo pero ahora que el termino amigos forma parte de nuestra relación, ella me convenció a venir por ropa y esto es lo que las amigas hacen, ¿no? Ir de compras juntas.
-Oíste.-Pronuncio y agarró una falda de cuero negro, le doy vuelta para buscar la talla.-¿Es porque Álvaro te lo dijo?
-En realidad Jorge se lo dijo y Álvaro.-Se encoge de hombros y vuelve a poner en su lugar la misma prenda.-No tenemos secretos.-Sonrió.-¿Y a todo esto donde esta Jorge?
-En casa de su madre.-Respondo exactamente lo que me dijo.
-Entonces, ¿se encontrarán allá?-Elevo una ceja.
-Te estás volviendo muy metida.
-Eso es lo que hacen las amigas.¿No es por eso que estamos aquí? Para comprar ropa para tu cita.-Me río.
-No eso no haremos.
-Vamos, se que este te quedará lindo.-Me muestra una camiseta de tiras delgadas y el modelo es algo que podría usar, es problema es el color rosa chillón, nunca uso. Hago una mueca.
-Se ve como si un unicornio hubiera vomitado en él.-Ester sonríe.-O como si...
-Como si fuese algo que Camila compraría.-Le doy la razón. Deja escapar una risa corta y al calmarse, se queda viéndome, cosa que debo aprender a aceptar de ella porque según todas las veces anteriores, quedarse mirando a las personas es algo que va con su personalidad.
-¿Qué?
-¿Estás segura que es solo por agradecimiento?-Aquí vamos de nuevo con la platica.
-Claro que solo es agradecimiento.
-¿Segura?
Oh no, no esta vez.
Esta vez no me harás dudar, Ester.
•••
"¿Te puedo invitar un trago?"
"¿Que tal si nos divertimos?"
"¿Quieres ir a los baños?"
"¿Como una flor tan bella puede estar sola?"
Al menos la última pregunta fue algo tierno a comparación de las insinuaciones anteriores, soy la primera en llegar al club que me trajo Jorge hace un par de semanas y no he encontrado rastro de él en la última media hora juego con el celular haciendo hora y por ciertos ratos intento llamarlo, pero no hemos tenido comunicación y aún con todo en contra espero un poco más hasta que las insinuaciones se hacen más presentes.
Nadie pasa por desapercibido una chica sola en un bar.
Tomo un respiro y vuelvo a caminar cuando el DJ se toma un descanso. Dos horas más tarde me queda claro que no va a venir.
"No debes darme nada, pero puede llevarme a bailar música de los noventa"
¿En qué estabas pensando, Danna?
En nada, esa es la respuesta.
No estaba pensando en nada.
Me he dejado llevar creyendo que cambiaría y sin darme cuenta le he abierto una oportunidad que él mismo ha vuelto a cerrar.
Me queda claro que Jorge no va a cambiar, no cambiará jamás.
Me trago la molestia en garganta y trato de mostrar una expresión más tranquila cuando veo que más de uno me ha estado observando porque soy la única que está sola en una mesa de esperando más de dos horas.
-¿Cuál es tu nombre, hermosa?-Una voz ronca y fuerte se escucha a mi lado. Alzo la mirada encontrándome con unos, rostro y cuerpo bastante buenos de esos que solía presenciar en todas las noches antes que Jorge irrumpiera mi vida otra vez, es alguien con el que puedo soltar un polvo rápido y aún así...Me atrevo a mirar hacia la puerta del club por una última vez.
¿Por qué miras?
¿Por qué sigues mirando?
Él no va venir.
Jorge no va venir.
La decepción crece en mi pecho hasta volverlo una punzada, trago saliva aparto la mirada de la puerta para dirigirla a mi distracción de esta noche.
-Danna.-Pronuncio con la mejor de mis sonrisas, le ofrezco mi mano y me da un apretón suave.-Soy Danna.
Esto es lo que soy.
Es lo que Jorge acaba de recordarme que soy.
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