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~Y ahora estamos frente a frente~

N/D

La mañana siguiente al plantón que me dio Jorge, despierto desorientada, con dolor de cabeza en una habitación que no es mia, o en todo caso que no es de Jorge, alzo la cabeza para observar a mi lado y no soy estupida para no recordar lo que sucedió anoche, pero si como para quedarme dormida.

Dios...

Bajo los pies al suelo y me quito las sábanas blancas mi acompañante duerme profundamente y en ciertos momentos no deja de ronca, no me preocupa que se levante porque de por si no es la primera vez que me pasa y ya tengo preparado que decir.

¿En qué estaba pensando para quedarme?

Estoy tan enojada con Jorge, que lo último que quería era llegar a su casa y discutir con él, además quiera o no esté chico me hizo olvidar de toda esa molestia al menos hasta hoy. Tomó una bocada de aire y continuó vistiéndome busco mi celular entre los bolsillos al dar con el encuentro no solo una sino más de 20 llamadas perdidas de individuo.

Irónico que ahora se acuerde que mi.

Suspiro.

-¿Te vas tan pronto?

Mierda.

Levanto la cabeza y lo veo ahí mirándome con una sonrisa superficial. No digo nada, pero él señala mi ropa.

-Ya estás cambiada lista para huir.

-Si ya lo sabes, no entiendo porque decirlo.-Mi comentario lo hace sonreír se levanta de la cama y mantengo mi miranda en él mientras se sube los vaqueros.-Si eso, debo irme.-Alzo la ceja volviéndome hacia él.

-Depertar, encontrarte dormida ser yo quien te bote de mi casa.-Se acerca a mi hasta que su aliento roza mi cara.-Ese hubiera sido mi plan.-Sonreí.

-Lamento decepcionarte.-Se ríe dándome mi espacio, aún ni trae camisa puesta, aunque no puedo quejarme, la vista que tengo es impresionante.

-Un gusto, ya sabes.

-¿Follar conmigo?

Si, esa eran las palabras.

Chasqueo los dientes.

-El gusto también fue mío, Danna.-Me despido con la mano y lista para irme no ha sido tan horrible después de todo.-¿En serio no recuerdas mi nombre?

-Prefiero no saberlo.-Vuelve a reír y señaló la puerta.-Tengo que irme.

-Te llevaré.

¿Qué sucede con este chico?

-No, no es necesario.

-Te llevaré, es todo.-Me mira con una sonrisa pícara.-Es mi forma de agradecerte esta noche.

-Fue mutuo.-Parece feliz por mi halago.-No necesitas llevarme.

-Prefiero hacerlo.

Veinte minutos después, me deja justo a unas cuadras de casa de Jorge, le pido que me deje lo suficientemente lejos para evitar una discusión y lo hace, no le he mentido pero tampoco le he dicho cosas personales sobre mi vida,no necesita oírlas y no necesito decirlas. Me quito el cinturón de seguridad.

-Aquí estamos.-Pronuncio. Le doy una sonrisa y me bajo del auto.-¿Sigues sin querer saber mi nombre?-Grita a mis espaldas. Me detengo y una sonrisa vuelve a cruzar mis labios, no me giro para verlo por última vez y sigo mi camino mientras escucho el ruido del auto marchándome. Entro por la puerta y no encuentro a Jorge por ninguna parte ni siquiera esta en casa en el proceso que me estoy cambiando, voy a la universidad y no es hasta la hora del almuerzo que apaaparece en la cafetería.

-¿Quieres que lo eché?-Me pregunta Ester dándome su apoyo.-Lo haré.-Viene hacia nosotras.

-Voy a adelantarme.

-Danna no tienes que...-No voy a huir de él, camino hacia su dirección y cuando mi nombre sale de sus labios paso de frente dejando la bandeja junto a las demás, sigo mi camino y no es hasta que llego a los casilleros que su voz vuelve a detenerme.

-Danna...-Esta a mis espaldas, su voz suena melancólica y apagada, con un esfuerzo me vuelvo hacia él.

-¿Dónde estabas?

-Se que no tengo derecho a...

-No pregunté eso, Jorge.

Cielos, parezco una novia celosa.

-¿Dónde estabas?-Vuelvo a preguntar.-Él duda pero finalmente cede tras mi presión.

-En mi casa.-Traga despacio y un alivio se instala en mi pecho momentáneo, pero lo hace hasta que recuerdo que no llego, además por un momento creí...

Creí que estaba con ella y no se porque mierda me importa.

-Ocurrio algo con mi hermano y...

-¿Tu hermano? El esta.

Empatía, eso es lo que siento.

-¿Está bien?

-Si, lo está y lo siento, pequeña.-Mi corazón se acelera, en el pasado esa forma de llamarme era mi debilidad.

Es el presente, Danna.

-Si puedo recompensarlo, lo haré, se que no hay justificación y que has esperado bastante.-Repentinamente su ceño se frunce.-¿Dónde has pasado la noche?-Trago saliva.

-¿Crees que puedes preguntarme eso?-Veo dolor en sus ojos, se exactamente que está pensando y es cierto, solo di por echo que él era el mismo de siempre y no me puse a pensar en otras opciones de lo que haya ocurrido en su casa debe ser bastante grave. Lo conozco, conozco a Jorge y si no puede decírmelo debe haberlo pasado mal anoche.

-Danna...-Su mandíbula se aprieta.-¿Dónde has pasado la noche?

-Eso...

-Llegue a casa, te llame y no contestaste. ¿Tienes idea de lo angustiado que estaba?-Mis ojos se abren.

No tiene porque sentir eso, no quiero estamos bien hasta donde hemos llegado.

-¿Dónde has estado, Danna?-Su voz suena muy preocupado esta vez, ha dejado de lado el enojo y incluso la vena es su cuello ha dejado de palpitar. Sus ojos vuelven a verme dolidos y tiemblan, como si muy adentro de él supiera la verdad y teme escucharla.

¿Qué es esto, Jorge?

¿Realmente tiene sentimientos por mi?

-Jorge...-No quiero eso, no lo quiero y no quiero salir lastimada otra vez, no recordar como se sentia ser lástima, no estar cerca a estarlo como estaba sintiéndome anoche.

No quiero sus sentimientos, no los necesito.

Como cosa del destino, Ester y Álvaro aprecen en mi campo visual, son mi impulso para seguir y cuando lo digo no hay vuelta atrás.

-La casa de Ester.-Respondo enseguida y sus ojos se abren.-Pase la noche en la casa de Ester.

¿Si no podemos confiar el uno en el otro que clase de futuro nos espera?

Tal vez, yo no quiero un futuro.

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Holis, disculpen por no actualizar. Les cuento que tengo una nueva historia por si quieren leerla.


El mismo aire-Jordanna.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora