***Cam****
Lloraba, preguntaba a los médicos, me respondían lo mismo “No sabían nada”, volvía a llorar, volvía a preguntar, y volvían a responderme lo mismo. Estaba harto ya. No podía dormir, debido a los cafés que me tomo cada 15 minutos. Bueno que me tomaba, Nash me quitó el dinero, por lo que ya no podía comprar más, y cada vez estaba más nervioso. No paraba de recordar, los gritos ahogados de aquella muchacha en la carretera, ni los gritos de Rocky, en la habitación, donde los médicos, solo salían para relevarse. Esos malditos pensamientos, hacían que mi cabeza explotara. Y que mis sentimientos salieran a la luz.
-Cam.- me dijo una voz femenina a mi derecha. Me giré y vi a la madre de Lucy, que había venido desde España, nada más enterarse. Ella no sabía hablar muy bien el inglés, pero más menos nos entendíamos. Los dos teníamos el mismo sentimiento, teníamos el mismo miedo y teníamos a la misma persona a la que queríamos, como nuestra vida.- Cam, vete a dormir.- me dijo.
-No puedo.- dije, sentándome. Empezó rebuscar en su bolso y sacó un poco de dinero, de su monedero.
-Toma no conduzcas, pide un taxi.- me dijo entregándomelo. A lo que yo lo denegué. No iba a dejar a Lucy sola, ni por un momento.- Cam, mi marido y yo estaremos aquí, no nos moveremos, te lo prometo.- seguía sin convencerme.- Si pasara algo…
-No va a pasar nada ¿De acuerdo?- dije molesto.
-Bueno, vale pero en todo caso, a la primera persona a la que llamaríamos, sería a ti.- dijo finalmente. Eso último me sonó mejor. Lo pensé dos veces, no hacía nada allí. Los demás se fueron hace horas al hotel. Todos excepto Taylor, que se quedaría, un día más, hasta que le dieran el alta a María, pensé en la suerte que tuvo la amiga de Lucy, y que aunque sé que es difícil, quería que ella tuviese la misma suerte. Rocky no quería irse, se quería quedarse conmigo, aquí, pero Nash se la llevó, debía descansar, por el golpe que se dio. Y ahora que lo pienso yo también debiera descansar. Alargué el brazo y cogí el dinero.
-Llamadme, por favor.- dije serio. A lo que la madre de Lucy, me contestó, con una afirmación. Cogí mi móvil, y me disponía a irme, cuando volví a escuchar la voz de la madre.
-¡¡¡Gracias, Cam!!!- gritó. Después de una semana, una sonrisa apareció en mi rostro. Pero al momento se esfumó, al recordar, que no había hecho nada, ya que Lucy, no seguía bien. Me despedí con la mano, pero sin mirar atrás. Ya que mis lágrimas volvieron a mí.
Cuando llegué al hotel, me subí directo a la habitación. Una ola de recuerdos me vino a la memoria, al oler su perfume en la cama, y sus cosas esparcidas por todo el baño. La extrañaba, pero no era un sentimiento, de extrañeza a alguien, que sabes que volverá. No, este sentimiento, te dejaba un vació dentro. Un vacio asquerosamente, malo.
Me metí en la ducha, al salir me puse unos pantalones y me metí en la cama, pensando en ella, pensando, en lo quería volver a sentir sus labios sobre los míos, y sus acaricias sobre mi piel. La primera media hora no podía dormir, tenía la sensación de que pasara algo, y yo estuviera, aquí durmiendo, pero solo dormiría 1 horita luego volvería al hotel. Pero finalmente el sueño me venció y me quedé dormido.
-Machote, despierta.- me dijo alguien moviendo mi hombro de un lado a otro.- E, vamos dormilón.
-¿Qué quieres Nash?- dije finalmente.
-Llevas durmiendo 15 horas. ¿No es hora de levantarse ya?
-¿Qué has dicho?- dije tartamudeando.
-Lo que escuchas.- Me levanté rápidamente de la cama. Yo lo solo iba a dormir 2 horitas. Dios y si la ha pasado algo, y no he cogido el móvil, porque estaba durmiendo. Empecé a vestirme a toda velocidad, estaba súper inquieto, y al parecer no fui el único que lo notó.- No te preocupes, no ha pasado nada malo, al menos eso dijeron los padres de Lucy, hace 6 horas, cuando llamaron.
-¿Llamaron?- pregunté, mientras me ponía los pantalones.
-Sí dijeron, que se iban a casa, que los médicos, no les querían decir nada. Y que fueras allí cuando puedas.- dijo sin más.
-Me estás diciendo, que Lucy lleva ahí, 6 horas sola, y tú me acabas de despertar.- dije alarmado, y cada vez iba más rápido vistiéndome.
-No está sola, los médicos, está ahí. Y encima, Taylor se pasó por el pasillo, hace 3 horas, cuando le dieron el alta a María, y dijo que se veía mucho transito, en la habitación de Lucy, que preguntó a un médico. Y dijo que no se preocupara.
-Y ¿Ya está? ¿Solo eso? ¿Nada más?- pregunté. Cogiendo mi móvil y dirigiéndome hacia el vestíbulo del hotel para coger un taxi, y volver al hospital. Nash me seguía por las escaleras.
-Si solo eso, pero se lo dijo, de una forma diferente, a si que María y Taylor, se lo tomaron a bien.
-¿María ya lo sabe?- Nash me seguía los pasos a un ritmo un poco más lento que yo.
-Sí cuando se recuperó, se lo contó Taylor. Al principio se volvió loca, pero luego al encontrarse al médico se tranquilizó.
-Yo no me tranquilizaría tanto.- dije, de forma de despedida, ya que me taxi acababa de llegar.
Mi cabeza no paraba de darle vueltas, a lo que me dijo Nash. ¿Podía creer en la esperanza de que Lucy sobreviviera? Era completamente imposible, aunque parezca mentira, me había hecho a la idea de que, no había posibilidades de que sobreviviera, por eso estaba tanto tiempo en el hospital, porque quería estar a su lado cuando, pasara…
El viaje se me hizo corto, pagué al taxi, y me adentré, al infierno más horrendo. El hospital. Si te paras a pensarlo, allí es donde nace y muere gente. Es una mezcla, de felicidad y tristeza. En ese momento se me vino la imagen de Lucy, en una cama pariendo, a nuestros futuros hijos. Esa imagen se borró cuando llegué a la recepcionista.
-Habitación, 332- dije. La chica me miró y tecleó algo en el ordenador, me volvió a mirar.
-Tenga cuidado, acaban de subir 2 guardias de seguridad a ese pasillos, dicen que hay un enfermo que esta, muy alborotado.- la agradecí por su advertencia y me dirigí al ascensor. No sé quien será ese enfermo, pero espero, que no me moleste mucho.
Estaba saliendo del ascensor y ya se escuchaban los gritos de aquella mujer enferma, ya que su voz era demasiado femenina, para ser la de un hombre. Me dirigía hacia el pasillo, y no diría que no, tenía miedo, no sabía que me iba a encontrar en el pasillo, y también tenía miedo por Lucy, ¿Qué le habrá pasado, para que todos tengan tantas esperanza?
Llegué al pasillo, los gritos se escuchaban mucho más cerca, tomé aire y giré la esquina. Esperándome lo peor.
No. Imposible. No era cierto. Estaba en shock, mis piernas no respondían, mi cerebro tampoco. Me quedé allí parado, sin poder moverme, solo contemplaba la imagen que tenía delante mía. Al parecer nadie se daba, cuenta de que estaba allí, hasta que los gritos cesaron, y un lloriqueo comenzó a parecer. Pero no tardó en pasar 3 segundos, porque su rabia se volvió otra vez contra los guardias. Comenzó a pegarlos, con sus escayolas. Una carcajada se me escapó de la boca, yo pensaba que nadie me había escuchado. Pero ella sí, se dio la vuelta, y me miró a los ojos. Su cara, seguía morada, dañada, pero todavía seguía tan guapa como el día que la conocí.
-Cam…- dijo separándose del guardia, y dirigiendo su silla de ruedas, hacia mí.
-Lucy…- dije corriendo hacia ella.
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Summer with Magcon
Acak2 chicas española, en California. Y vecinas de los chicos de Magcon. Pero ellas no se denominan fans normales. Por eso se dedican a tomar el pelo a los chicos. También el amor y los celos predominan. Sean O'donnel o Cameron Dallas. Chis Collins o Na...
