Fui a la cocina y no estaba ahí, salí de nuevo a la pista de baile pero con tanta gente era imposible encontrarlo.
--- ¿Qué hace una gatita metida en mi casa? ¿Un regalo de cumpleaños adelantado?- habló con su tan profunda, lenta y sexy voz.
Me giré para enfrentarlo. Estaba vestido de príncipe azul, le quedaba a la perfección el personaje.
--- Lo lamento mi príncipe, pero me he perdido en su palacio- le hice una reverencia.
--- ¿Qué estabas haciendo aquí?- me siguió el juego.
--- Estaba buscándolo- contesté con la voz más seductora que pude hallar en mí.
Se acercó y me tomó de las caderas.
--- ¿Quieres matarme?- me desafió.
--- No, por qué lo dice- fingí inocencia.
--- Porque has venido vestida dispuesta a tentar al demonio y para un simple mortal como yo, tú y ese traje son la muerte misma- susurró en mi oído.
--- ¡Idiota!- le golpeé el hombro, estaba diciendo incoherencias.
--- Estas matadoramente hermosa mi amor- dijo antes de besarme.
--- Y tú encantadoramente hermoso- era verdad.
--- ¿Bailamos?- unió nuestras manos.
--- ¿Bailas?- por lo que sabía no era un gran bailarín.
--- No soy el mejor pero te prometo diversión- rió.
Fuimos a la pista de baile, y cómo me prometió, me divertí mucho viéndolo bailar. Era descoordinado al principio pero luego de un rato agarró el ritmo y no lo hacía nada mal a decir verdad.
Cerca de nosotros bailaban Jerry J. y Maddison. Pude ver que más alejados estaban George y Jessica, bailando muy juntos y besándose de vez en cuando. ¡Ya eran oficialmente novios! Cuando llegáramos a casa me lo tendría que contar todo.
Estábamos en la barra, tomando unos tragos cuando Vincent se acercó a nosotros.
--- Hola Emilia- besó mi mejilla- Kyle, el dj va a probar una de mis mezclas para la música. Pensé que no me escucharía cuando le pidiera que las ponga pero dice que lo hará. Es mi oportunidad de que la gente escuche mis mezclas, a ver si les gustan o no.
--- No te preocupes yo las voy a buscar, las dejaste en mi cuarto ¿no?- el moreno asintió- ¿me acompañas preciosa?- se dirigió a mí.
--- Sí, vamos.
Caminamos tomados de las manos, escaleras arriba. Vi a mucha gente famosa, totalmente ebria haciendo el espectáculo de sus vidas. Y entramos a su cuarto.
--- No sé exactamente dónde están, son dos memorias rojas- me explicó.
Buscamos hasta que él las encontró en su mesa de noche.
--- ¡Aquí están!- gritó triunfante, era todo un niño- Vamos a seguir disfrutando de la fiesta.
Iba a abrir la puerta, pero en ese momento un impulso que jamás antes había sentido, se apoderó de mí. Agarré su mano y él se detuvo a mirarme. Lo empujé contra la puerta y lo besé con toda la ferocidad que me embargaba en ese momento, tal vez fuera el alcohol que había ingerido antes, que no fue mucho pero lo suficiente para que esto sucediera. Kyle estaba paralizado hasta que tomó conciencia y empezó a devolverme el beso. Nos giró y empezó a avanzar hacia su cama, hasta recostarnos sin parar de besarnos. Fue la primera vez que nuestras manos empezaron a descubrir territorio prohibido, un territorio algo desconocido hasta ese momento para ambos.
--- ¿Por qué un corsé? Es complicado deshacerse de él- renegó sensualmente mientras llevaba sus labios a mi cuello.
Su comentario hizo que tomará su rostro para besarlo con más fuerza aún. Pero entonces unos gritos se escucharon fuera acompañados de golpes en la puerta.
--- ¡Kyle! ¡¿Las encontraste?! ¡El dj me las está pidiendo y estoy desesperado! ¿Estás ahí?- preguntó Vincent.
Nos detuvimos y nos miramos a los ojos y después de unos segundos comenzamos a reír desesperadamente.
--- ¡Sí Vincent ya las encontramos!- gritó Kyle aún sin parar de reír.
--- ¡Lamento haber interrumpido! ¡Pero enserio esta es mi oportunidad!- repitió.
--- ¡No interrumpiste nada!- gritó nuevamente Kyle, y yo lo miré cuestionándolo. Se levantó y me ayudó a mí a hacerlo. Abrió la puerta y le entregó las memorias a Vincent que nos miraba burlón.
--- ¿Enserio no interrumpí nada?- negamos y rió- Sus labios hinchados y sus cabellos enredados me dicen lo contrario. No se preocupen Vincent guardará el secreto- y se fue.
--- ¿Cómo que no interrumpió nada? ¿Eso fue nada?- estaba confundida.
--- Mi amor, ambos hemos tomado, y aunque sea un poco, quiero que nuestra primera vez sea sobrios. Además sé que aún dudas, debes estar segura al cien por ciento, no es un juego- besó mi frente.
--- Tienes razón - bajé la mirada- Lo lamento Kyle.
--- No te preocupes, cuando llegue el momento sé que será perfecto y toda la espera valdrá la pena, si es que soy yo el correcto.- me interrumpió y levantó mi rostro.
--- Puede que sí- le confié.
--- Eso es la llama que mantiene mi esperanza ardiendo- bromeó.
Bajamos y continuamos divirtiéndonos. George hacía cualquier baile que se le pasara por la mente haciéndonos reír a todos al punto de dolernos el estómago.
Pasada la media noche nos fuimos, me despedí de todos y de mi novio con un buen beso de buenas noches, él solo susurró “No podré dormir pensando en nuestro gran beso” haciéndome sonreír como tonta. Vi como George y Jessica se abrazaban, al parecer todavía querían mantener lo suyo en secreto, no lo estaban consiguiendo eran muy obvios.
Íbamos en el auto y ya no pude ocultar más mi duda.
--- ¿Son novios o qué?- ella seguía viendo por la ventana- ¡Dime! ¡Dime! ¡Dime!- sabía que ella odiaba mis berrinches y por lo tanto terminaría contándome para callarme.
--- Sí, lo somos- volteó, pensé que estaría furiosa por mi actuación anterior, pero en su lugar había una sonrisa en sus labios.
--- ¡Uh, Uh! ¡Son novios, son novios!- la molesté.
--- Cállate tarada, es muy tarde para tus alborotos y quiero dormir- a pesar de su comentario seguía de buen humor.
--- Última pregunta- prometí- ¿eres feliz?
--- Muy feliz diría yo- contestó rápidamente sin perder la sonrisa.
--- Me alegro por ti amiga- la abracé.
--- ¿Qué sucedió hoy con Kyle?
--- ¿Por qué lo dices?- me sonrojé.
--- Vincent estuvo lanzándoles indirectas y tu sonrojo es demasiado notorio- respondió señalando mis mejillas.
--- Kyle y yo- estaba nerviosa- Bueno nosotros tuvimos un momento en su habitación- solté con rapidez.
--- ¿Y qué pasó?- me invitó a continuar.
--- Llegó Vincent, y ese es el fin de la historia, nada más que contar- respondí sinceramente.
--- Vincent arruinó tu momento de gatita salvaje- rió- Creo que tendrás más que contar muy pronto.
--- No lo sé, puede que sí puede que no.
--- Tengo que ser la primera en saberlo sino mueres- me amenazó.
--- Si lo dices así, obvio te lo cuento- reí.
Seguimos hablando y bromeando hasta llegar a nuestro apartamento. Solo quería descansar, pero sabía que lo sucedido hoy no me dejaría dormir.
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Mientras Respire
RomanceEmilia como toda adolescente en su vida, estuvo obsesionada hasta los huesos con la boy-band más popular del momento. ¿Qué pasaría si años más tarde tuviera la oportunidad de vivir fuera del país? Y más aún, qué sucedería si esos ojos azules que la...
