El lunes me la pase trabajando todo el día. Estuve tan ocupada que solo hable con Kyle una vez. Y cuando llegué a casa continué escribiendo la novela que comencé la semana pasada.
El martes, tuve una buena mañana. Gané el caso de mi cliente y también fue día de pago. Pero antes de salir del bufete, dos de mis colegas se acercaron. Eran Jane y Rachel. Jane era una buena amiga mía, en ocasiones salíamos y la pasábamos muy bien. Pero Rachel era otro caso, era con la única que no había congeniado bien, una persona tan pedante que no entendía como ellas podían ser amigas.
--- ¡Emilia!- dijo Jane con su usual emoción.
--- Hola chicas, ¿cómo les va?- les pregunté cortésmente.
--- Muy bien, pero supongo que a ti va mejor.
--- ¿A qué te refieres Jane?- cuestioné.
--- Me refiero a que la semana pasada el bomboncito de Inglaterra, Kyle Franklin, estuvo merodeando esta oficina y en particular tu despacho- levantó y bajó las cejas de forma inquisitiva.- ¿Hay algo entre ustedes?
Me paralicé, no sabía que decirle. Pero antes de que pudiera hablar Rachel se entrometió.
--- Qué tonterías estás diciendo Jane. Es más que obvio que no. Debe estar buscando abogado para poner una orden de alejamiento a sus fans o algo por el estilo, nada más.
--- ¿Por qué lo dices?- le preguntó su amiga.
--- Porque ¿cómo Kyle va a salir con Emilia? Ha salido con conductoras de televisión, actrices, cantantes y modelos muy hermosas y dices que ahora va a querer salir con una simple abogada.
--- Y consultora- intervino de nuevo Jane.
Yo simplemente estaba hundiéndome en las palabras de Rachel, tenía razón.
--- Como sea, la cosa es que no va a suceder. Solo pasa en los cuentos de hada y creo que ya estamos demasiado grandes como para creer en ellos. ¿No estás de acuerdo Emilia?- lanzó con su venenosa lengua.
--- Erhm… sí, solo estaba aquí para asuntos estrictamente laborarles.- No sabía que más decirles.- Chicas me tengo que ir, nos vemos mañana.
--- Adiós- dijeron al unísono.
Eran las cuatro de la tarde, hoy Kyle no había llamado. Supongo que sería porque ese mismo día regresaba.
Estuve en casa revisando algunos expedientes de mi siguiente caso, cuando el teléfono sonó. Era el recepcionista.
--- Señorita Díaz el repartidor está subiendo ahora mismo con la pizza que ordenó.- dicho esto colgó.
--- Pero yo no ordené ninguna pizza- hablé para mí misma.
En ese momento mi timbre sonó. Y un apuesto repartidor con una gran caja de pizza en las manos apareció en cuanto abrí la puerta.
--- La pizza para dos, está servida- dijo con aquel acento que tanto me derretía.
No me importó que la caja nos separara, lo abracé lo más fuerte que pude y deposité un beso en su mejilla.
--- ¡Te extrañe tanto Kyle!- chillé en sus brazos.
--- Yo también, no sabes cuánto. Déjame poner la comida en la mesa para poder abrazarte mejor.
La colocó en la mesa del comedor y luego giró, abriendo sus brazos hacia mí. Corrí a él y me colgué a su cuello, enredando mis piernas alrededor de su cintura.
--- Si así vas a actuar siempre, creo que haré que me extrañes seguido.- sonrió abiertamente.
--- No te atrevas a hacerlo o si no me olvidó de ti para ya no extrañarte- lo amenacé.
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Mientras Respire
DragosteEmilia como toda adolescente en su vida, estuvo obsesionada hasta los huesos con la boy-band más popular del momento. ¿Qué pasaría si años más tarde tuviera la oportunidad de vivir fuera del país? Y más aún, qué sucedería si esos ojos azules que la...
