29. La Confesión.

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Es en la noche, cuando el monarca se atreve a confesarle su miedo debajo de las sábanas o quizá, sobre ellas.

—No sé qué habría hecho si el veredicto hubiera sido diferente.

Louis acaricia su mejilla y deposita un suave beso en su frente.

—Habría sido una decisión inteligente cualquier sentencia que hubieras escogido.

—Todas te habrían alejado de mí. —Harry lo mira, el temor nubla sus ojos. La sola idea le produce pesadillas.

—Mi dulce, Harry. No hay fuerza en el mundo que me separe por completo de ti.

Harry recorre el contorno de su cintura con los dedos, acaricia con devoción amando cada rastro de piel que sus dedos tocan.

—¿Es cierto lo que dijiste ahí?

—¿Cuál de todas las cosas que dije?

—La de estar enamorado.

Louis sonríe.

—Esa es, especialmente, cierta.

—¿Si? ¿De quién se ha enamorado el lord?

—Veamos. —Se detiene mirándolo con detenimiento antes de continuar—. Es alguien noble.

—¿Si? ¿Conozco a ese "alguien"?

—Por supuesto que sí, Majestad. Conoce a todo el mundo.

—¿Cómo es?

—Es una persona orgullosa, testaruda, impaciente, inm- ¡auch! —Sonríe cuando el rey pellizca su cintura—. Pero también es alguien amoroso, generoso, cálido, romántico...

—¿Físicamente?

Louis pasa sus manos por el cabello de Harry, ahora mucho más largo que un año atrás cuando lo vio por primera vez.

—Uhm, tiene una larga melena castaña repleta de ondas que le gusta llamar rizos aunque sean sólo nudos. —Vuelve a reír cuando Harry pellizca su vientre—. Su piel parece de porcelana pero ha adquirido un tono dorado tan exquisito que le asienta muy bien. Además tiene unos ojos verdes tan hechizantes, que hacen a mi corazón latir desbocado en cuánto se posan sobre mí.

—¿Tan hermosa es esta persona?

—Oh, sí. Y no es la mejor parte, su Majestad.

—¿Cuál es?

—Sus labios. —La mirada azul brilla a la par que el rey moja sus labios que de repente se siente resecos—. Son del más brillante carmesí, y lucen tan deliciosos como cualquier manjar servido en el paraíso.

—Si son así, ¿por qué no los pruebas?

Louis no emite otra palabra cuando se acerca a besarlo.

El roce de sus labios podría haber sido fuente de inspiración del arte más pura. Tan delicado y feroz. Tan salvaje y abnegado. Lo que sucedía en esa habitación no era sino una declaración, una promesa, una verdad.

Louis confirma su teoría. Los mismos dioses no pueden ser capaces de probar tan delicioso néctar.

—Estoy tan enamorado de ti, Harry.

El rey ha muertoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora