3. El Jardín.

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Su lugar favorito en el palacio es el jardín. Los aristócratas lo recorren y pululan entre ellos susurrando secretos y emitiendo mentiras.

Louis observa a cada uno de ellos. Escucha atentamente sus palabras y juzga por sí mismo sus opiniones. Aguarda en el límite del castillo, cerca del laberinto de hiedra a su prima.

—Su Majestad. —Saluda con una reverencia perfeccionada con los años y severos golpes en la espalda—. Es un placer poder tener su compañía esta mañana.

—Tan amable como siempre, lord Tomlinson. —Sonríe ella mientras caminan hacia el laberinto, seguidos solo por la dama de compañía más fiel de la reina—. ¿Cómo ha visto los narcisos esta mañana? ¿Han sido de su agrado los rosales?

—Los narcisos se encuentran un poco marchitos el día de hoy, milady. Los rosales, sin embargo, aún no he tenido la oportunidad de verlos apropiadamente.

—Es lamentable escuchar eso. —La reina gira su pañuelo para indicar el camino a seguir, acercándose al centro del laberinto—. He oído que en primavera son muy hermosos.

—Las estaciones cambian con demasiada rapidez.

—Eso me temo. —Dice ella acomodándose el mechón dorado que ha escapado de su tocado—. De todos modos espero que pueda admirar los rosales esta noche.

—Haré lo posible, su Majestad.

Se despiden de regreso en la entrada del laberinto. Ella se acerca a su mejilla y deposita un beso en ella. El lord, quien la conoce suficiente, sólo sonríe y se aleja por el camino de estatuas de piedra.

El rey ha muertoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora