CONTENIDO ADULTO
~ S O F Í A ~
Jamás me había sentido de esa forma, no era capaz ahora de moverme, seguía en el pecho de Santino, tampoco era capaz de hablar y expresar como me había sentido, fue un baño de relajación que me invadió cuando sus manos me tocaron por primera vez, además que me había hecho cosas que nunca pensé que me gustarían. Entre ellas ahorcarme, nalguearme y todas esas poses que me hizo probar, me había divertido y lo disfruté como nunca. Creo que ahora veía eso de que lo mejor viene cuando se espera un poco, no me pareció mal tiempo de espera, él estaba casado cuando nos conocimos y si era verdad que nos besamos muchas veces pero nunca pasó más allá de eso, por eso sabía que habíamos hecho lo correcto.
—Cariño, debemos levantarnos ahora, Bruno llegará pronto —Me había abrazado a él como un koala y no quería separarme de él, por más que debíamos levantarnos, el para trabajar, y yo para recibir a su hijo. También debía visitar a mi madre, así que quería llevarme al niño conmigo, estar encerrado no era algo bueno para él, acá nos divertíamos pero el pequeño merecía un poco de aire fresco.
—Lo sé —Me resigné levantándome. Cuando le vi tenía el cabello alborotado como seguramente yo también lo tenía—. Me voy a duchar —Mencioné inocentemente caminando hacía el baño, pero el creyó que era una invitación pues me tomó de la cintura llevándome para la ducha. Solo me besó y encendió el agua fría. Temblé y me quejé, no por el agua, sino porque no sentí más el piso sino que ahora estaba rodeando con mis piernas sus caderas, pude sentir como las manos del mayor me acariciaban con ansiedad de volverme a sentir de la misma manera de hace un rato. No me quejaría para nada, solo pude asentir con la cabeza cuando lo miré a los ojos, mi espalda pegó a la pared, para no caernos principalmente y para poder penetrarme con algo de fuerza. Haciéndome gritar nuevamente, no podía pensar en nada más que lo bien que se sentía como él estaba dentro de mi moviéndose con rapidez y desesperación, mordía uno de mis hombros, y yo tenía la cabeza echada hacía atrás simplemente disfrutando lo que él me hacía. Se llevó uno de mis senos hasta su boca, volviéndome loca. Es que no podía dejar de estarlo por él, me había enloquecido el día que acepté venirme para acá en lugar de seguir insistiendo en irme a Corea pero había sido la mejor decisión que tomé en los últimos años.
No sé cómo volvimos a estar así nuevamente, pero me gustaba que él siempre tenía el control, no había imaginado que era así pero me encantaba por más que una parte de mi pensara que estaba loco, porque yo estaba también loca, de eso no había duda.
Una vez ambos terminamos, el fuera de mi para no arrepentirnos luego, aunque no me importaba tener un cambio del hombre que amaba con mi alma, nadie podría quitarme la felicidad que sentía yo en ese momento. Nada ni nadie en realidad, ahora mismo podía aparecer por la puerta Lucianna y no cambiaría mi humor. Una vez vestidos, ambos bajamos a la cocina, teníamos que comer algo y preparar algo para Bruno quien llegaría dentro de nada, era cuestión de tiempo para que el niño entrara por la puerta para ahuyentar el silencio que había sin él.
—Quiero llevar a Santino al parque —Dije tomando un sorbo de mi té.
—Los acompañaré dulzura —Sus palabras me sorprendieron. Yo pensaba en ir sola con el peque, verme con mi madre y mi abuela pero si él quería ir, no me iba a oponer a eso. Acerqué mis labios a los suyos para darle un rápido beso, me ponía más feliz eso.
El sonido de un celular nos separó. Era el mío, me levanté de la mesa dejando mi tasa y a Santino comiendo algo. Era un mensaje, o más bien, varios de ellos.
¡Sofía, debes llamarme cuanto antes!
Eso decía el primero, era mi mejor amiga, la única que tenía, desde el accidente comenzamos otra vez a hablar como antes, había sido raro dejar de hablarle pero con el trabajo y todo lo que había en mi cabeza, no podía concentrarme para hablar con ella. Pero los siguientes mensajes me habían dejado sin habla.
Carlos está libre.
Lo soltaron hace unos días, yo no sabía nada pero lo vi en cerca del edificio donde vivían tus padres.
Debes llamarme.
Carlos estaba libre, le habían liberado después de casi matarme a golpes.
—¿Sucede algo cara? —Santino me conocía, mi sonrisa se había borrado de la nada, no estaba cómoda con eso, sabía que jamás me encontraría acá pero eso quería decir que no podría regresar a México hasta saber que no estaría en peligro por su culpa. Tragué saliva en seco, nadie podía saber esto. Ni siquiera mi madre.
—No amor —Mentí—. Es Andrea diciéndome que le asaltaron —Eso era común en mi barrio, pero no quería mencionarle nada de lo sucedido, Santino era capaz de muchas cosas y entre ellas era capaz de meter su mano y su dinero para que el hombre volviera a estar en la cárcel, pero ahora debía pensar en cómo calmar mis nervios.
Te llamaré en cuanto pueda, no te acerques a el, y si algo pasa, debes decirme enseguida.
EME.
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BOSS || #1
RomantikSantino Rinaldi era el típico hombre de negocios que estaba harto de las mujeres fáciles, frente a todos era un hombre frío y sombrío, como si esa fachada era algo para cubrirse las espaldas. Luego de que su prometida lo dejara a un par de días de l...
