Chapter 43

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 ~ S I N  N A R R A D O R ~


UN MES DESPUÉS


Los días comenzaron a pasar ligeramente más lentos, para Santino cada día era igual, levantarse, ir al trabajo, llegar a casa, darle un par de horas a Bruno para jugar o hacer cualquier actividad, meterse en la oficina y quedarse dormido o terminar borracho, lo que llegara primero, muchas veces lloraba, pensaba que su vida no valía para nada y hasta se arrepentía de todo lo que hizo, si habría tenido un poco de templanza, no habría caído enamorado de Sofía o al menos habría ocultado sus sentimientos, aunque su vida era infeliz antes y moría porque algo sucediera, el sabía que le destruyó la vida a Sofía, quien hasta ahora pensaba como el amor de su vida y lo sería hasta el día que el muriera. La amaba tanto que no era consiente de todo lo que hacía por ella y nada por el mismo.


Sofía había estado viendo a unos terapistas y psicólogos, todos habían coincidido con que la chica había avanzado muchísimo, aunque las pesadillas estaban ahí, ahora la mujer podía salir al menos al jardín sin la presencia de Bruno, aunque el primer día que regresó a casa pudo decir un par de palabras a sus familiares, los siguientes días creó un miedo irracional por estar rodeada de personas, no quería que nadie estuviera cerca de ella y desde ese momento nadie la podía visitar, el único que podía escucharla y verla sin ningún problema era Bruno, el niño era siempre quien la acompañaba a todos lados, pero ahora la mujer podía estar sola un poco más con los especialistas, las primeras sesiones habían sido un infierno pues Sofía se comportaba como una niña pequeña jugando con el rubio.


Las cosas parecían estar mejor, parecían al menos, en casa todos tenían cosas en su cabeza, mientras que Santino se embriagaba, Sofía se reía con Bruno frente al televisor, esa vida que estaba comenzando a llevar ya no era vida, ninguno era consiente de lo malo que podría ser vivir de esa forma, Santino no quería buscar ayuda por más que su hermana se había dado cuenta de que el hombre no estaba comiendo ni durmiendo como debía. Ahora era el quien necesitaba ayuda.


—¡Que estoy bien Elettra! Maldita sea —Su hermana seguía trabajando para su hermano, la mujer también tenía sus problemas, no podía resolver los de sus hermanos, pues Nicolás se había vuelto a ir de Italia, aunque el no era el mayor problema de los Rinaldi sino Santino, quien se negaba a darse cuenta de su estilo de vida terminaría por matarlo, dejaría solo a Bruno y a Sofía.


—No lo estás hermano, créeme que no —Dijo la chica, tenía una ligera sonrisa pero venía con lastima, no quería seguir viendo como su familia se partía, pues la ausencia de su otro hermano, le dolía a su madre, cosa que la ponía triste a ella.


—Déjame en paz Elettra, tengo una reunión en un par de minutos, necesito estar concentrado y tus reclamos solo me hacen estresar aún más —El hombre se sirvió una copa, una más, pues ese día había estado batallando con el cierre de un contrato, esos chinos se negaban a terminar de mandar su parte del trato a tiempo y eso lo podía nervioso. La chica abandonó la oficina del hombre, frente a ella ahora estaba Henry Kirkman, quien la miró con una sonrisa.

BOSS || #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora