~ S I N N A R R A D O R ~
Las salidas de Lucianna al pueblo mas cercano para comprar suministros para Carlos, habían pasado factura o al menos eso pensaba la mujer, pues cada vez que encendían el televisor que tenían en la sala, sus caras aparecían en el, los estaban buscando fuera o dentro del país. El miedo se había apoderado de la mujer. Los días pasaron con rapidez y eso solo significaba una cosa, que pronto romperían esa puerta para matarlos, serían los Capio y los matarían.
—¡Cálmate mujer! —Carlos intentaba calmar el ataque de ansiedad que estaba teniendo, no era la primera vez que veían sus cara en las noticias, pero en ese momento había caído, no podía pensar en nada mas que no fuera su tumba, había cavado su propia tumba.
—Debemos soltarla, tomar el barco e irnos Carlos...
—¡Eso no va a pasar! Te dije que debemos esperar un poco más.
—¿Qué mas vas a esperar? ¡YA ESTÁ MUERTA EN VIDA ESA NIÑA!
—¿Ahora la defiendes?
—No, pero esto nos va meter en la cárcel toda la vida... Si es que los Capio no nos atrapan primero y nos matan.
—Cállate Lucianna, ya me tienes harto con el tema de los Capio, ya te dije que no va a pasar nada, además, tu y yo firmamos nuestra sentencia de muerte el día que decidimos secuestrar a Sofía.
Eso era la verdad. Lucianna no era tonta, sabía que aquello les iba a traer problemas pero la rabia y su orgullo la manejaron, ya no podía hacer nada más que esperar por su muerte. Que llegaría mas pronto que lo que pensaba.
En Roma, Santino no podía hacer nada mas que estar en su cama con el celular en la mano, no dormía y cuando se sentía desfallecer era cuando caía dormido, pero se despertaba gracias a las pesadillas que tenía sobre lo que imaginaba que le estaban haciendo a Sofía. Era horrible todo eso para el, no podía hacer nada. Bruno intentaba animar a su padre pero no lo conseguía por mucho tiempo y ni decir su madre.
—Hijo... —La mujer abrió la puerta. Odiaba ver a su hijo de esa forma, pero si la chica moría, ella sabía que su hijo moriría con ella—. Deber comer algo... Por favor. —El no tenía ganas de pelear con su madre, así que aceptó el plato de sopa. Santino se estaba volviendo loco, veía a Sofía por todos lados y ya había asumido que la encontrarían muerta. Cada vez que pensaba en eso, simplemente se echaba a llorar por horas.
—Gracias madre —La mayor asintió y tomó el plato vacío una vez que él terminó de comer, para luego volver a la posición que estaba antes. Hasta que sonó su celular. El se enderezó en la cama. Vio quien era y atendió—. Dime que tienes buenas noticias.
—Si, tenemos a Lucianna... Está en un pueblo cerca de Amalfi, la han visto varias veces y los oficiales están esperando por ella en el lugar, el operativo va a durar un par de horas pero la van a capturar, de ahí solo debemos usar un poco de fuerza para que hable y diga donde está Sofía —Eso si era una buena noticia, estaban a nada de encontrar a la mujer. Finalmente. Tenía dos semanas ya en ese lugar, quien sabe en que condiciones—. Te llamaré cuando la tengan. Debo dejarte, pero necesito que estés pendiente.
Lo mejor era esperar. Hablarle a la familia de Sofía sería un error, lo mejor sería supieran de algo una vez tengan a Sofía a salvo. No antes.
Lucianna estaba tan nerviosa que había salido de la casa para comprar unos cigarrillos, ya no podía más con la angustia, había salido sin cubrirse como siempre lo hacía, aunque no era la primera vez que eso pasaba pues gracias a su descuido ahora tenía a un montón de agentes de la policía esperando por ella. No pudo ni siquiera entrar a la tienda cuando ya tenía 6 patrullas de policías a su al rededor, por mas que intentó huir, no lo logró.
La tenían.
Luego de ponerla en resguardo, la llevaron a un lugar para interrogarla.
—Esto será sencillo... Dinos donde está Sofía y Carlos... Prometemos que los Capio no harán nada contra ti...
Eso era mentira, evidentemente que los Capio tomarían represarías contra los dos, pero debían hacerla hablar por la buenas primero, luego usarían un poco de fuerza. Solo bastó de una llamada de Massimo a uno de los celulares de un agente para hacer que la mujer soltara todo lo que debía soltar.
—Así me gustan, rubias y obedientes... Muchachos, ya saben que hacer... —El hombre habló. Ya tenían la información que necesitaban para encontrar a Sofía.
Los gritos de Santino se hicieron presente en toda la casa después de la llamada de Massimo. Bajó corriendo hasta el primer piso, debía ir a casa de los Ronan. Pero primero se topó con Nicolás.
—¡La encontraron hermano! Encontraron a Sofía... Está viva y la van a sacar de ese lugar hoy mismo.
Había sido una noticia que alegró tanto a Nicolás que le hizo llorar. Se abrazaron con fuerza y con eso dejó ir a su hermano. Era momento de ir con los padres de la pequeña para que supieran que la chica estaba viva, era lo importante ahora. El lugar donde estaba Sofía no era muy lejos, solo que estaba entre unas montañas y por eso el acceso era difícil, pero con la mayor precaución llegarían sin que Javier s diera cuenta y poder capturarlo vivo.
—Pronto estarás conmigo mi amor, lo prometo —Lloró el hombre mientras manejaba, ya era costumbre para el eso, llorar en ese lugar. Pues nadie le veía. Pero ahora lo hacía de felicidad, estaría pronto con ella, luego habría momento para pensar que harían con su relación, por ahora la quería con vida y en casa.
EME.
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BOSS || #1
RomanceSantino Rinaldi era el típico hombre de negocios que estaba harto de las mujeres fáciles, frente a todos era un hombre frío y sombrío, como si esa fachada era algo para cubrirse las espaldas. Luego de que su prometida lo dejara a un par de días de l...
