~ S O F Í A ~
Jamás habría imaginado estar viendo a mi jefe cocinando para mi, siempre pensé que estaría jodidamente sexy si lo veía de esa forma, pero no sabía que sería tanto. Sin Santino se movía por mi pequeña cocina como un experto y eso me volvía loca. Un hombre que supiera cocinar era algo que yo buscaba. Ya que yo no era de cocinar, en realidad no sabía hacer muchas cosas y creo que por eso me había conseguido ciertos problemas.
Tampoco estoy diciendo que mi ex me haya golpeado como lo hizo por no saber cocinar y que si hubiera sabido no habría pasado, no. Pero fue uno de los tantos detonantes que lo hacían enojar. O más bien, desquitar su enojo sobre mi.
—¿En qué piensas? —El se detuvo no sé cuando y ahora me estaba mirando fijamente. Negué rápidamente—. Cuando te quedas así de callada estás pensando en algo, te conozco.
—Solo pensaba en mi pasado —Bajé mi mirada, lo qué pasó hoy en la oficina me había dejado sensible—. En mi ex... Tengo miedo.
Confesé finalmente. Me daba miedo de que algo así me vaya a pasar. Yo no confiaba en nadie y eso me había hecho difícil regresar a mi vida normal.
—¿Miedo de mi? —Preguntó el triste.
—¡No! Tengo miedo de que me vuelvan a lastimar —Dije tratando de que no piense que era por el, más bien todo lo contrario—. Es todo.
—¿Es todo? —El colocó la espátula que tenía en su manos a un lado y se acercó a mi—. Jamás le haría daño a nadie, menos a una mujer que no se lo merece—Aunque sus palabras parecían sinceras, siempre tenía una pequeña espina dentro de mi.
—¿Lo prometes? —Lo miré a los ojos. El asintió tomando mis mejillas y dándome un intenso beso en los labios. Me dejaba boba cada vez que me besaba de esa forma.
Luego de comer lo que había preparado Santino, nos acostamos en la cama para hablar de nosotros, conocernos más, era importante para mí.
—Estoy agotado —Dijo Santino estirándose en la cama. Se había quitado la camisa que tenía puesta y ahora solo llevaba la camiseta blanca que usaba debajo de la ropa—. He estado teniendo noches malas...
—¿Necesitas dormir? —Lo miré.
—No quiero perder el tiempo que puedo estar contigo —Si se notaba cansado—. Pero realmente necesito dormir...
—Durmamos un rato —Me acerque a él para abrazarlo. El se colocó detrás de mi pasando su brazos por mi cintura. Haciendo cucharita.
De repente los labios de Santino comenzaron a olfatear la piel de mi hombro. Para luego comenzar a dejar ciertos besos en esa zona. Su mano acariciaba mi vientre. Yo no tenía el mejor cuerpo. Tenía estrías y estaba algo rellenita. Pero el parecía disfrutar de mis curvas. Aunque los últimos meses había estado bajando de peso. Seguía algo llenita.
ESTÁS LEYENDO
BOSS || #1
RomansaSantino Rinaldi era el típico hombre de negocios que estaba harto de las mujeres fáciles, frente a todos era un hombre frío y sombrío, como si esa fachada era algo para cubrirse las espaldas. Luego de que su prometida lo dejara a un par de días de l...
