Chapter 27

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~ S O F Í A ~


Cuando comenzaron a pasar los días luego de lo qué pasó con Lucianna, para mi sorpresa mi salud mental comenzó a mejorar rápidamente, cada día iba sintiéndome con mejor animo y siempre lograba mis planes del día sin problemas, los primeros días en la casa aquella habían sido extraños, mas tratando de construir una relación con el hijo de Santino, que ahora ya las cosas estaban mas tranquilas con el, jugábamos y hasta le había ido a buscar a la escuela esa última semana.


Santino era el que estaba extraño, no solo conmigo, sino que se metía en su oficina y casi no salía de ella, de no ser porque Bruno me tenía a mi para su compañía, estaría solo. No lo entiendo a este punto, cuando las cosas comenzaban a estar mejor, el se aislaba. Pero quien sabía lo que pasaba por su mente.


—Buenos días Bruno, ¿Cómo amaneces? —Era viernes y faltaban solo media hora para que el niño se fuera a la escuela, tendría que hablar el día de hoy con Santino, no podía seguir así, me preocupaba su salud aunque el no se lo imaginara. Una vez le di desayuno a Bruno y le preparé, el chofer de Santino lo llevó a su escuela, no era lejos de ahí pero no estaba en edad de irse solo a la escuela, era pequeño aún.


Estaba nerviosa por la conversación que podía tener con Santino en ese momento, desde el día que nos habíamos dicho que nos amábamos no pasó nada más entre nosotros, tampoco quería pensar que era mentira y estaba evitándome para no darme la cara y decirme la verdad, el no era así. antes de tocar su puerta moví mi cuello pues estaba sintiéndome algo estresada, hace un par de meses que no bailaba por eso estaba así, hasta me sentía adolorida por la falta de actividad física.


—Santino, ¿Puedo entrar? —Pregunté luego de tomar algo de aire para animarme y tocar su puerta. Luego de su respuesta positiva, entré a la oficina, él se veía cansado y era lo que no me gustaba, sabía que no había dormido bien los últimos días, apenas estabas en la cama y se despertaba tan temprano que era imposible que alguien estuviera bien así.


—Hola Sofía —No podía enojarme con el, aunque quisiera, no era lo mío, debía pensar en todos, así como pensaba en mis sentimientos, debía imaginar los suyo ahora. Le había dolido lo que le dijo Lucianna, había sido un golpe bajo decir que Bruno no era su hijo—. Sé que estás enojada, pero he tenido mucho trabajo, el fin de semana prometo prestarles atención a ambos.


Negué con la cabeza caminando hacia el, el también necesitaba cariño, todos lo necesitábamos. Sin decir nada más me senté en sus piernas, y acaricie su cabello. Tenía una barba de varios días.


—Eres un hombre trabajador, pero también un hombre de familia, tu hijo te necesita —Ahora más que nada—. Su madre no ha venido a verle desde ese día, debe sentirse mal.


—Tú le haces compañía —Refutó.


BOSS || #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora