Chapter 26

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~ S O F Í A ~


Ver aquella mujer me había hecho sentir incomoda. Pero más incomoda me hizo sentir ver cómo había tratado a Bruno. Era increíble cómo podía negarse a abrazar a su hijo solo porque estaba mojado. Era solo agua y hace un mes que no veía a su hijo. ¿Qué clase de madre era?


Durante este tiempo junto a ese niño pude darme cuenta de varias de sus facetas. O al menos de un par, enojado y feliz. Ahora conocía otra... Estaba triste y quería llorar. Cuando pude acercarme a él, se lanzó a mis brazos para llorar. Era increíble cómo una persona podía tratar mal a un niño tan bello como lo era Bruno.


—No llores pequeño —Acaricie su espalda. No sabía que más podía decirle, era algo que jamás había vivido, mi madre siempre fue buena conmigo y con mi hermana.


—Mami no me quiere —Dijo el niño entre llantos. Aquello me había roto el corazón. Ahora detestaba más a Lucianna de lo que ya lo hacía antes, era su hijo.


—Claro que te quiere, solo que lo demuestra a su manera pequeño —Lo aparte para limpiarle las lágrimas no lo quería ver llorar—. Hay personas que nos saben cómo demostrar amor, pero eso no les quita que no amen a los demás. Tú mami es así, no sabe cómo demostraré que te ama...


—¿Tú me quieres Sofía?


—Más de lo que crees —Le dije con una sonrisa. Era un niño encantador que se había ganado mi cariño desde el primer día. A pesar de todo lo sucedido, lo quería.


—Yo quiero que tú seas mi mami... —Ay dios.


—Bruno... —Volví a abrazarlo. Escuché como aquellos dos comenzaron a pelear más fuerte. Decidí comenzar a cantarle una canción de cuna para que no escuchara lo que decían sus padres. Una vez vi que Lucianna salía de la casa deje de cantar.


—Qué hermosa canción Sofía... ¿Me la puedes cantar siempre? —Asentí sonriente. Que nos lleváramos mejor me hacía tan feliz, no había tenido que esforzarme demasiado, era un niño a todo dar y con algunas de mis recetas especiales ya había comenzado a tratarme mejor.


—¿Quieres comer algunas galletitas y chocolate? Podemos ver una película también —Sabía que Santino estaba enojado y se había metido a pensar en su oficina. Lo entendía. Jamás lo había visto de es forma y hasta sentí algo de miedo por eso. Luego de ver a mi ex enojado tanta veces, me alejaba de cualquier persona que se sintiera de esa forma.


Luego de meter a bañar al niño y cambiarle de ropa le dije que prepararía el lo que le prometí, pero el quería ver la película de una vez así que le lleve hasta la habitación de su padre donde había la tele, le coloque una película mientras iba a prepararle el chocolate. Quise entrar a ver a Santino pero el miedo de consumió y no quise acercarme a él hasta que fuera correcto.


—¡Regresé! —Le dije a Bruno subiéndome a la cama para comer nuestras galletas y el chocolate caliente.


Así estuvimos hasta que las galletas, el chocolate y la película se acabaron. El niño se durmió en mis brazos, fue un día agotador. Sin duda. Por eso a las 8 ya estaba más que rendido. Le acosté en su cama y luego camine a cambiarme de ropa.


Me di una larga ducha, una de esas donde piensas en todo y en nada. Y, aunque si, había sido un día largo e intenso. Me alegraba saber que Bruno se acercó más a mi. No me agradaba la razón pues busco refugio de su madre en mi. Pero era un avance.


Una vez vestida. Salí del baño llevándome un susto enorme. Santino estaba sentado en la cama mirando a la puerta del baño.


—¡Dios! Que susto me haz dado Santino. —Me lleve la mano hasta el pecho con la otra estaba secando con la toalla mi cabello.


—Lo siento, pensé que estarías dormida ya... Quiero pedirte perdón por lo qué pasó hoy —Me acerque a el.


—No tienes nada de que pedir perdón, nada fue tu culpa —Acaricié su rostro—. Esa mujer necesita terapia... —No quería hablar de Lucianna pero ahora tenía otro interés que era Bruno y quería lo mejor para el—. ¿Estás bien?


El bajó la mirada y negó con la cabeza. No sé en qué momento me convertí en consoladora de Rinaldis. Pero verlo llorar me hizo lanzarme a sus brazos. Caí sobre sobre el y comencé a pedirle que no llorara.


—Me dijo que Bruno no era mi hijo y que me lo quitaría —Balbuceo entre lágrimas. Sabía cuánto le dolía aquello pues ese niño era todo para el.


—No le creas, si eres su padre biológico o no, sigues siendo su padre, nadie te lo quitará —No sabía cómo eran las leyes en Italia pero esperaba que todo apuntara bien a favor de Santino. Que le quitaran a Bruno iba a ser horrible para el.


—El es mi hijo —Repitió un poco más relajado. Alcé mi cabeza para verlo. Tenía el rostro rojo pero ya no estaba llorando. Solo quedaban los rastros de las lagrimas—. Te amo.


No había dado cuenta hasta es momento lo mucho que lo amaba hasta ese día. Lo mucho que me hacía feliz estando a su lado y al lado de su hijo.


—Te amo Santino —Comencé a besarlo, ese día fue el principio de muchas cosas, el final de otras cuantas también pero me hacía feliz decir que era el principio de algo hermosos entre los dos.


EME.


BOSS || #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora