Chapter 33

2.5K 120 7
                                        


~ S O F Í A ~


Las semanas comenzaban a pasar, Santino y yo éramos el mejor dúo, estábamos conectados sobre sobre todo en el trabajo, siempre pensábamos en las mismas cosas y eso me gustaba. Me ayudaba a tener la cabeza ocupada al haber regresado a trabajar, no era la primera vez que me sentía de esa forma, metida tanto en el trabajo que apenas podía pensar en lo que pasaba a mi al rededor. Hasta esa noche, que nos habíamos quedado hasta tarde con Santino y mi celular personal sonó. Era un número privado, fruncí el ceño. La puerta de la oficina de Santino estaba abierta pero el estaba con los audífonos puestos hablando de algo que no le había prestado atención. Acerqué el celular a mi oreja. Por alguna razón temblé. 


Buonanotte —Dije luego de suspirar. El silencio se hizo—. Pronto? —Volví a hablar pensando que sería alguien del trabajo y debía hablar en español. 


—Que hermoso se escucha tu voz en italiano —Esa voz.


Tragué saliva cuando escuché la voz de Carlos por el teléfono. Todo mi cuerpo se erizó al verme contra las cuerdas del ring, aunque solo me había dicho un par de palabras era como si me hiciera daño. Giré mi vista a donde estaba Santino nuevamente, quien seguía metido en su llamada. Lamí mis labios. No podía hablar ahora. Colgué el celular antes de que fuera tarde y me hiciera hablar. Estuve recibiendo sus llamadas un rato, hasta que decidí apagar mi celular. 


Ya no podía concentrarme en mi trabajo, no era capaz de tener mi cabeza en el trabajo. Suspiré con fuerza pero a la vez sin ganas. No podía concebir que me había llamado, que tenía mi número, ¿Cómo era eso posible? Mis manos sudaban y tampoco entendía la gravedad del problema que había metido a Santino y a Bruno. Si sabía mi número podía saber donde vivía. Necesitaba pensar en algo. 


Cara —Santino me había alzado la voz, cuando me giré para verlo se veía consternado. 


—¿Ah? —Respondí casi enseguida. 


—¿Estás bien? Llevo un rato llamándote desde la oficina. Pensé que tenías los audífonos como siempre —Bromeó mostrándome esa sonrisa que tanto me gustaba. 


—Si amor, solo estoy trabajando, tengo algo de sueño... —Mentí cerrando el contrato que había estado tratando de leer para luego traducir, necesitaba tenerlo en inglés. Relamí mis labios, pero mi boca seguía tan seca que parecía un desierto, necesita un trago de algo. Tal vez un Martini seco. Rasqué a un lado de mi cabeza, me levanté porque no quería hacerlo sentir mas incomodo. Casi corrí a sus brazos para que me diera un largo y caliente abrazo. 


—¿Estás bien mi amor? —Volvió a preguntar besando la parte de arriba de mi cabeza, no quería, no podía hacerlo. No era capaz de hablar de eso nuevamente, no quería someterme ese dolor nuevamente. Leo no podía acercarse a mi, no sería capaz de eso. Asentí sin decir nada mas. Me separé de él para luego besarlo—. Amor, tengo algo que contarte —Dijo cortando mi beso. 


—Me lo dices luego de hacerme el amor sobre tu escritorio —Solté sin darme cuenta. Eso lo sorprendió, pero a la vez le gustó. Sentí sus manos apretando mis caderas, la falda que llevaba era ceñida y me llevaba sobre las rodillas. Tomó mi mano y me llevó hasta su oficina donde me encerró. Caminé despaldas hasta toparme con el escritorio, desabroché mi camisa pero mis planes se vieron interrumpidos por un beso desesperado de mi amado. El no sabía cuanto me hacía falta eso en ese momento. Sonreímos cuando escuchamos algo caerse al suelo. Llevé mis manos hasta su cinturón. No tenía pensado hacer mucho mas que dejarme amar por el. 


—Te amo —Musitó el levantando mi falda. Me cargó por su cintura y puso sobre el escritorio, quería eso ahora mismo. El llevó una de sus labios hasta mi cuello besando mi cuello. Era un hombre me producía todo a la vez que me besaba. No se en que momento rompió mi ropa interior haciéndome sobre saltar, no era la primera vez que lo hacíamos de esa forma, se nos había hecho costumbre hacerlo en su oficina un par de veces cuando sabíamos que nadie vendría. 


Todo mi estrés se había esfumado cuando el entró en mi, haciéndome perder la poca cordura que había conservado después de esa llamada, eché la cabeza hacía atrás dejándolo libre para que sus labios exploraran mi cuello, iba dejar una marca pero no me importaba ahora pues estaba ebria del placer que sentíamos en ese momento. Podía escuchar como el hombre gruñía con fuerza cuando yo soltaba pequeños gemidos, le gustaba hacerme sufrir de esa forma donde hacía movimientos lentos volviéndome loca. 


—Voy a terminar pequeña —Avisó el tratando de apartarse de mi. Lo envolví con mis piernas. Ahora que estaba tan cerca no podía dejarme así, quería terminar con el. Lo besé cuando sentía que me estaba alzando al cielo también. No podía gritar como quería pero había sido tan placentero, mas que otros días. El terminó dentro de mi, pero poco me importaba ahora, mañana me tomaría la píldora del día después, había una ligera capa de sudor sobre ambos—. Eres maravillosa.


—Tu eres l'amore della mia vita —Susurré segura de mis palabras, era lo que sentía. Lo vi echar un poco la cabeza hacía atrás, sus ojos comenzaron a brillar y acumularon un poco de lágrimas que me hizo sentir mal, no quería hacerlo llorar—. Tranquilo Santino, no debes responderme...


—No —Soltó una lágrima—. Solo que pensé que no volvería a ser feliz, hasta que te conocí... Ese día supe que no solo sería tu jefe, sino que algo mas pasaría y que me traería tantos problemas pero eres tan especial ahora, te amo... 


Ti amo —Era un idioma tan romántico que me encantaba usarlo con el. Nos separamos con una sonrisa. Bajé mi falda y me acerqué a donde había lanzado mi ropa interior—. Santino, debes dejar este habito de romper mi ropa.


—Tengo el dinero para comprarte hasta una boutique de Victoria Secrets, así que calla —Reímos. No sería la primera vez que caminaría por ahí sin ropa interior. Relamí mis labios. Recordé que el me había dicho que debía decirme algo. 


—Dime lo que estabas por decirme antes amor


Luego de acomodar su ropa y su cabello me miró —Cierto, tengo un problema con Kirkman, necesito ir a Londres pero será un viaje de 2 días amor.


—Haré las maletas una vez lleguemos a casa.


—Pero necesito ir solo amor, mamá no se puede quedar con el niño, necesito que le cuides, Lucianna no responde mis llamadas —Se acercó para dejar un beso en la punta de mi nariz—. Se lo mucho que amas ese lugar, pero prometo llevarte de vacaciones pronto —Entendía que no siempre podría acompañarle. 


—Está bien amor. 


EME.


BOSS || #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora