Chapter 23

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~ S O F Í A ~


La mejor noticia que me pudieron dar ese día fue decirme que me darían el alta esa misma tarde. Mis padres estaban más que contentos de mi recuperación tan rápida. Tenerlo ahí me ayudó, me saco del lugar donde estaba. Más de una vez.


—Estaremos un par de días más contigo, pero debemos regresar a México hija, tú abuela ya comienza a volverme loca —Dijo mi querida madre tomando uno de los zapatos y ayudando a que me calzara con este.


—Entiendo madre, regresen y yo estaré visitándolos pronto —Esperaba seguir con mi trabajo aún, me encantaba Roma, lo poco que había logrado conocer me había hecho enamorarme de él.


—¿Con Santino? —Preguntó ella levantándose del suelo para acariciar mis hombros—. ¿No crees que es muy pronto? —La entendía. Perfectamente.


—Estoy lista mamá... Confió en que Santino jamás me hará daño —De eso estaba bastante segura—. Nos daremos el tiempo para seguir conociéndonos, ahora que ya lo está casado y su padre murió creo que nadie más nos hará la vida imposible.


—Hija, hay algo que tengo que decirte —Su repentino cambio de animo me hizo erizar la piel.


—Si mami, dime —Trague saliva grueso. No estaba segura de que fuera algo bueno.


—Parece que dejaran a Carlos libre...


Jamás pensé que escucharía esas palabras luego de lo que me hizo, casi me mata y ahora estaba libre. Seguramente tendría que renovar la orden de alejamiento pero yo no tenía ganas para eso.


—Buenos días —Santino entró sin previo aviso. Aunque siempre su sonrisa me hacía estar en calma, aún sentía como las palabras de mi madre me hicieron temblar hasta ahora. Si, tenía las manos temblorosas.


—Buenos días Santino, ¿Qué haces acá tan temprano? Deberías estar trabajando —Ya mi señora madre hablaba como si le conociera de toda la vida. No podía decir nada, ellos eran así y entendía que le quería.


—Me tome el día libre para estar con Sofía —Me miró. Si algo tenía mi personalidad es que fingir algún sentimiento no era de mis cosas más fáciles de hacer. Le sonreí falsamente y él se dio cuenta de eso—. ¿Podría dejarnos solos un momento?


—Claro, hablen... —Rápidamente mi madre se acercó a mi para dejar un beso en mi mejilla. La amaba y sabía que no habría nadie más puro que ella. Luego de también darle un beso como el mío a Santi salió de la habitación.

BOSS || #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora