Chapter 42

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~ S I N  N A R R A D O R  ~


—Pues todo está perfecto señora, podrá regresar a Roma, solo debe tomar sus precauciones.


El doctor había sido cuidadoso en no comentarle nada a la chica sobre el embarazo, ya ella había mostrado un par de síntomas de que todo lo que pasó le habían dejado secuelas, así que para la seguridad de la mujer y su bebé, lo ocultarían un par de semanas, un tiempo más que suficiente para que comenzara a ser evaluada por un psicólogo. Por recomendación del hospital le habían dicho a Santino que tal vez debía enviar a Sofía a un centro de rehabilitación, un lugar donde pudiera tener ayuda, pero el se negó, no por ser egoísta con ella sino porque conocía tan bien a Sofía que seguramente lo iba a tomar como una traición, que le hayan internado en un lugar como ese. 


—Gracias doctor.



Santino estaba alejado de todos, no quería que la chica pudiera a sentirse, nuevamente, al borde de una crisis por tenerlo cerca, por lo que su madre le había contado, Sofía creía que todo eso que le pasó fue por culpa del mayor, que en parte era cierto, al menos para Santino las cosas eran así, sin embargo, todo tenía una explicación y una solución. Lo que para el hombre era un problema es como le harán para que ella no quisiera abortar al bebé una vez se enterara de que estaba encinta, aquello la volvería loca, de solo saber que tendría que compartir tiempo con el Rinaldi, seguramente la pondría contra las cuerdas, otra vez. 


—Cuídate Sofía —Sonrió el doctor para luego salir de la habitación, Sofía estaba lista para ir hasta el auto que los llevaría al helicóptero, fue difícil convencerla de que se subiera, pero luego de un rato, lo entendió que sería la forma más rápida de viajar. El italiano se limitaba a tomar las cosas mientras que las dos mujeres caminaban delante de el hasta donde estaba el helicóptero a un par de metros. 


Para suerte de ambos, Sofía quedó en el medio de su madre y Santino, no es que le tuviera miedo al hombre, pero luego de todo lo que le había hecho Carlos, tener cerca a un hombre, la ponía nerviosa, ella por miedo tomó la mano de su mamá y la de Santino, el cual se sorprendió, pero sintió alivio. 


—¿Iremos a casa? —Ella preguntó con algo de miedo. Santino giró la cabeza, escuchar la voz de su chica por los auriculares que usaba cada pasajero, lo hizo sentir emoción.


—Sí, ahí estará tu familia, Nicolás, Elettra y Bruno... —El le respondió con una sonrisa. Quien diría que esa sería su última interacción del día que tuviera, pues una vez llegaron a Roma ella no volvió a mirarle, tampoco quería hacerle sentir mal, pero para olvidar o al menos perdonarse a si misma por meterse en eso, pasaría mucho tiempo. 


Cuando llegaron a la casa de Santino, todos estaban ahí, como el hombre había dicho, ella sabía que el jamás le mentiría, por eso no se sorprendió al pisar ese lugar nuevamente, cuando había estado encerrada pensó que moriría y que jamás volvería a ver a su familia, pero como siempre salía victoriosa y regresaba a casa. 


—Se ve feliz —Nicolás se acercó a su hermano quien había comenzado a beber apenas llegar, veía como Bruno estaba contento en las piernas de Sofía mientras todos comían un trozo de tarta de manzana que había hecho la madre de Santino—. No creo que sea bueno que se vaya a México.


—¿Eso hablaste con su padre? 


—El quiere regresar, pero la hermana de Sofía y su abuela se rehúsan, no la quieren separar de ti.


—Tal vez sea lo mejor... —El hombre miró su vaso—. Pero se quedará un tiempo más, hasta que tenga el bebé... —Nicolás se giró para ver el rostro de su hermano mayor, estaba impactado—. Si, no digas nada, ella no lo sabe aún y no quiero que lo sepa hasta que comience a ver los psicólogos... La ayudará en todo este camino nuevo que se nos vienen... Tiene 4 semanas de embarazo... 


—Espero no te estés equivocando hermano, si ella está esperando un hijo tuyo, seguro se pondrá muy feliz.


—O me odiará, ella no me quiere cerca, Carlos le hizo creer que todo lo que le hizo fue por mi culpa, y no quiero imaginarme lo que le habrá dicho Lucianna de mi... —Volvió a beber de su trago—. Me retiraré, tengo que trabajar... —Llevaba un par de semanas sin poder resolver sus problemas del trabajo, cada vez habían más trabas y eso no lo ponían de bien humor—. Encárgate de los invitados, discúlpame con ellos.


Santino y su vaso subieron las escaleras sin despedirse de nadie, la mirada curiosa de Sofía lo siguió un rato pero nada le quitaba de encima que el tenía la culpa, que de no haberlo conocido ella no se habría metido en todos esos problemas, estaría en México o en Corea del Sur como siempre había querido. 


La noche había caído y todos se habían comenzado a ir, excepto la madre de Santino y Bruno, este último quería estar pegado a Sofía, hasta se había quedado dormido en sus brazos. 


—Déjelo acá esta noche, le cuidaré bien... —Dijo Sofía a la abuela del niño, quien estaba abrazado a la morena. Ella le acariciaba la espalda con cariño, no es que tuviera muchas fuerzas pero lento subió las escaleras hasta la habitación del niño. Donde lo dejaría caer en su cama, pero ella estaba también cansada, así que ni se dio cuenta que también se quedó dormida en la pequeña cama junto a Bruno, abrazados, esa noche Sofía había tenido la primera pesadilla pero solo por estar con el menor, solo lo abrazó con mas fuerza y se quedó despierta lo que restaba de noche, no quería despertarle por lo que su mente se reflejaba, todos los maltratos y las palabras hirientes de Carlos. 


Esa noche no. 


EME. 


BOSS || #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora