Chapter 24

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- S O F Í A -


Mudarme a esa casa fue algo que jamás pensé que ahora que estaba con Santino entendía que era un "sacrificio", aunque no le aceptaba gastar dinero demás, me gustaba todos estos lujos, jamás había vivido así, era increíble despertarme y ver aquella vista de toda roma, el silencio y sobre todo que Santi quisiera cocinarme todos los días. Era un completo ángel, no lo merezco para nada. Pero lo disfruto. 



—Morena, baja, tengo que presentarte a alguien —Ese día conocería a su hijo. Estaba nerviosa de conocer a Bruno Rinaldi. Lo que me decía Santino de el, es que era un ángel, el niño había crecido junto a Lucianna y lo bueno es que no tenía nada de ella. Eso según su padre, y todos sabemos que los padres ven a sus pequeños como ángeles, no tienen defectos para ellos. Por eso nada nerviosa, luego de lo que me había hecho su madre, sentía que el estomago me daba vueltas de tan solo pensar que estaría cerca de alguien que pudiera parecerse.


Una vez baje, ambos estaban en la sala jugando. Nunca vi a Santino de esa forma, solo cuando estábamos hablando de cosas triviales en el comedor luego de comer, tenia una gran sonrisa y se veía tranquilo, sin duda amaba a su hijo. 


—Acércate —Me dijo una vez me vio asomada por el muro que nos dividía. El rubio me miró con curiosidad, pero solo eso, no había nada malo en sus ojos, mas bien se veía asustado—. Hijo, ella es Sofía Ronan, es una buena amiga que estará con nosotros un tiempo, ¿Qué dices? Jugaremos ahora los tres.


Eso me gustaba. 


—Mamá me hablo de ella —Tenía 5 años y hablaba bastante bien—. Es mala... 


Oh no...


—No Bruno, ella no es mala, todo lo contrario, es muy buena y quiero que la conozcas para que veas que no es mala. 


—No, no la quiero —El niño se giró hacia su padre. 


Me lo veía venir, estaba segura de que ganarme el corazón de ese niño seria mas que difícil, pero si era como su padre, haría lo posible por hacerlo. Pero no podía negar me me haya rechazado de esa forma me hacia sentir extraña, yo quería estar en la vida de su padre y eso venía con un niño de 4 años incluido, así que no podía permitir que su hijo me odiara. 


—Esta bien —Musité para Santino quien me pidió perdón mientras abrazaba a su hijo. 


Caminé hasta la cocina pensando que tendría que hacer algo cuanto antes, Lucianna era una mujer que no parecía estar del todo bien, pero aun así no podía permitirme tener una mala relación con ella, por mas loco que sonora, si quería quedarme en esa familia, tenía que intentarlo. 


—Llevaré a Bruno al parque, ¿Quieres venir? —El cuerpo de Santino se asomó por la puerta dela cocina luego de un rato, consumí un buen rato de mi tiempo ahí en mis pensamientos, volvía a hundirme en mis pensamientos una vez mas, recuerdo cuando pasaba el día entero en eso. Alcé mi cabeza y negué con ella, el se notaba apenado. Santi se acercó a mi y besó mi cabello—. Lo vamos a lograr, solo debes darle tiempo —Susurró y yo volví a asentir con la cabeza, no tenía nada que decirle porque me sentía distraída y en el limbo.


Escuché como ellos salían del casa y se iban en el auto de Santino, yo quería pensar, lo que sucedió hace rato no me había dejado bien, no estaba cómoda con eso, pero a la vez tenía ánimos para hacerlo mejor, tampoco esperaba que el niño me quisiera de la noche a la mañana pero quería que no tomara años, no se de cuanta paciencia dispongo en mi cabeza. Amo a los niños, pero nunca he tenido que convivir con uno que no tuviera mi sangre. 


<<¿Qué voy a hacer?>>


 - S A N T I N O -


Salir con mi hijo me daría tiempo para explicarle un poco lo que sucedía con su madre y conmigo, no era fácil para un niño de 4 años entender que sus padres ya no estarían juntos y que su madre parecía volverse cada día mas loca. Obviamente no le diría eso, pero algún día entendería que lo único que quiero el su bienestar. Ahora y siempre. 


—Ven acá Bruno —Estábamos en una de los parques mas hermosos de Roma y, por fortuna, no estaba tan lejos de nuestra casa. Amaba decir nuestra casa pues adoraba encontrarme a Sofía todas las mañanas en la cocina tratando de cocinar algo delicioso para los dos. Hice sentar a mi hijo en una de mis piernas, seguramente mi padre lo diría de una vez y sin medir pero yo no quería crear un sentimiento malo en el corazón de mi hijo, menos hacia su madre—. Ya mamá te contó que ella y yo no seguiremos viviendo juntos —El asintió lentamente—. Quiero que sepas que seguimos amándote,  siempre lo haremos...


—¿Ya no quieres a mami? —Mierda.


—Si la quiero, pero ya no estaremos juntos, algún día entenderás lo que digo —Me costaba hablar de esas cosas porque jamás tuve que hacerlo antes, en realidad en el pasado pensé que esto de divorciarme sería un simple sueño y que jamás lo haría.



—¿Ya no estas con mami por Sofía? —Mierda nuevamente, Lucianna que hiciste con mi hijo...


—No, ella no tiene nada que ver... Pero debes saber que Sofia hace feliz a tu papi, ¿Acaso no quieres que sea feliz? 


—Si —Me miró a los ojos.


—Pues Sofía me hace muy feliz y si la dejas, te hará muy feliz a ti también —Era lo que mas quería ahora mismo, que todos fuéramos felices, sin las mentiras de Lucianna, esto lo sabría mi abogado, no la ayudará con el tema de custodia que quería, no era bueno decirle ese tipo de cosas a un niño de 4 años—. Ella es buena, además que le gusta bailar como a ti, podrían hablar juntos algún día... ¿Qué te parece? —Sabía que lograríamos los tres estar en paz, era lo que quería. Bruno asintió. Me sentía orgulloso de el, siempre lo estaría. 


EME.



BOSS || #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora