~ S O F Í A ~
Al llegar a la habitación que compartía con Santino me di cuenta que lo mejor era mejor no decirle lo que estaba pasando con Carlos, sería arruinar como nos sentíamos todos en casa, era momento de regresar a la vida normal, y eso era volviendo al trabajo o buscando alguno para sentirme útil y no perder la practica de lo que había estado haciendo durante un par de años.
—Quiero regresar al trabajo cariño —Dijo la joven quitándose los zapatos al lado de la cama, aún tenía que ducharse para acostarse pero quería hablar con el hombre que tenía su laptop sobre la cama y los anteojos sobre el tabique de su nariz, mirándose hermoso como siempre. Al decir eso se giró rápidamente para verme.
—¿Porqué Sofi? —No entendí su pregunta y el agitar de mi cabeza lo hizo entender eso. Se quitó los lentes y los dejó sobre la cama—. ¿Te falta algo? Solo debes decírmelo amor, no debes trabajar.
—Santino apreció que quieras mantenerme, pero hace años que nadie lo hace —Me acerqué para sentarme a su lado, me gustaba el calor que emanaba su cuerpo, no era la primera vez que lo hacía, cuando me daba cuenta estaba sobre el cuando tenía frío.
—¿Estás segura que estas lista para hacerlo? —Me tomó de las mejillas para luego besarme lentamente, quería convencerme de no hacerlo, no tenía cual era el inconveniente de regresar a trabajar, su hermana ya no estaba en la oficina, se que pasaron un par de meses desde que trabajé para el.
—¿Conseguiste a alguien mas?
—Algo así, he estado revisando un par de hojas de vida, nada extraordinario pero la junta me dice que debo poner a trabajar alguien para evitarnos mas problemas y hasta debemos poner seguridad. Elettra entra y sale en rehabilitación y eso no me deja tranquilo.
Mi confusión fue notable, al parecer. Santino cerró la lap y la quitó de la cama junto a los anteojos. Me abrazó con su brazo izquierdo y me acostó a su lado, suspiré sintiéndolo acariciarme la parte debajo de mi brazo.
—Hubo un accidente, al parecer dejaron entrar a un loco que me buscaba, llegó hasta el decimo piso pensando que era mi oficina, lo detuvieron pero solo le dieron un par de semanas en la cárcel, no hirió a nadie y no pude conseguir que le dieran mas —Ese no podía ser Carlos, ¿o si? Debía preguntarle a Andy desde que numero le llamó, pero conociendo a mi ex seguramente de un numero privado. El miedo me invadió. Tenía miedo de cualquier cosa que pudiera pasarle a los Rinaldis por mi culpa. Me rasqué la barbilla y cerré los ojos.
—Mierda —Me cubrí el rosto, tenía ganas de llorar ahora luego de escuchar eso que me dijo. Era mi culpa.
—Dame unos días para conseguir mas seguridad para el lugar y volverás, eres la mejor secretaria que he tenido desde que comencé a trabajar con mi padre —Sabía porque lo decía, mi miedo se disipó un poco pues el siempre me hacía sentir protegida. Sobre todo cuando me decía esas cosas, no era la primera vez que lo hacía haciendo sentir en las nubes.
—Un par de días solamente —Arrugué la nariz dejando que el hombre se hundiera en mi cuello. Sus besos húmedos eran algo que me volvían loca a pocos segundos de tocar mi piel, siempre pensaba en lo mucho que debí resistirme desde que le conocí, de saber que estar con el sería de esta forma, seguramente me habría dejado llevar antes y lo dejaba hacerme suya en su escritorio.
Me dejé llevar por el placer esa noche, era de las cosas que mas me gustaban de el, como le gustaba llevar el control en todo lo que hacía, en la cama no era la excepción, me mordía hasta me nalgueaba. Debía admitir que estar debajo de el todo el tiempo mientras me hacía sufrir con sus delicadas estocadas, era algo que me encantaba, me obligaba a pedir mas, cosa que le encantaba a él. Poco a poco me dejaba entrar en su mente, yo sabía Santino era un hombre dominante que le gustaban las cosas a su manera, pero era demasiado inocente para imaginar que acá también le gustaban de ésta forma.
—Santino —Gemí cuando estaba apunto de llegar. Su mano me cubrió la boca, al principió con entendí pero luego de que comenzaran a embestirme realmente fuerte y de mis labios se escaparon un par de gritos, entendí que no quería despertar a Bruno.
<<Maldito>>
Arañé su espalda en respuesta de lo que me hizo sentir, rápidamente sentí como mis piernas comenzaron a temblar como siempre que me hacía eso. Un par de segundos para el orgasmo, ese orgasmo que ni bien empezar el a tocarme deseaba con todas mis fuerzas. Tenía la boca seca, me dolían las piernas y un poco la espalda. Ahora si iba a necesitar un baño, pero los grandes brazos de el me hicieron imposible levantarme de la cama, además, no había fuerza en el mundo que me hiciera abandonar el calor de la cama. Calor que ambos creamos.
—Te amo —Susurró el quedándose dormido. Me encantaba escucharlo decir eso, luego de Javier todo dentro de mi quedo destrozado, pensé que jamás nadie me haría sentir lo que Santino ahora me hacía sentir, pensé que era poco para alguien mas y eso me hizo regresar con Javier un par de veces en todo lo que llevamos de relación, me hizo sentir tan poca cosa que imaginaba mi vida sin el lo peor.
—Yo te amo a ti —Tomé su rostro para besar ligeramente sus labios. Me acosté en su pecho que aun trataba de recuperar el aliento. Con sus caricias sobre mi cabello fue que me quedé dormida, sintiéndome feliz de tener un hombre como el a mi lado, feliz de tener a Bruno también, era feliz después de tanto tiempo. Y iba a permitir que nadie me arrebatara esa felicidad que sentía ahora, la cuidaría como si vida dependiera de ello.
EME.
Nuevo capitulo, espero lo disfruten, se viene drama.
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BOSS || #1
عاطفيةSantino Rinaldi era el típico hombre de negocios que estaba harto de las mujeres fáciles, frente a todos era un hombre frío y sombrío, como si esa fachada era algo para cubrirse las espaldas. Luego de que su prometida lo dejara a un par de días de l...
