~ S O F I A~
Santino se había ido una semana con su hijo y su esposa a Disney, según el, solo lo había hecho por el niño, pero mi corazón estaba intranquilo desde ese día después de la discusión con Henry. Yo debía trabajar, para mi sorpresa, Nicolás había suplantado a su hermano durante toda la semana. La cuál estuvo bastante pesada. Ese día, miércoles, esperábamos la visita del padre de ambos. Cosa que tenía tenso a todos en la oficina. No podía ser todo tan malo, ¿Verdad?
—Mi padre llegara en unos 20 minutos, hagas lo que hagas, intenta que esa personalidad que tanto me agrada, no salga, por favor.
Me giré a verlo con una sonrisa, ¿Qué me había intentado decir?
—¿Qué? —Dijo el divertido por la mirada que le había dado—. Sabes que eres capaz de mandar a la mierda a mi padre si dice algo fuera de lugar.
Asentí después de unos segundos de pensarlo, el ya me conocía bien para saber de lo que era capaz. Pero era mi jefe al final de cuentas. Sus hijos solo estaban suplantándole indefinidamente.
—Me quedaré callada al menos que el me pregunte algo... —Dije alzando mi mano derecha como en un juramento. Ambos nos reímos y seguimos hablando un poco más. Hasta que sentíamos las puertas del ascensor abrirse y cerrarse. Todo estaba listo para la revisión del hombre.
—Padre —Habló el hombre en italiano acercándose a su padre. Ambos se unieron en un frío abrazo. Cuando se separaron, el hombre mayor me miró de arriba a bajo—. Sono Sofia Ronan, assistente esecutivo del presidente... [Ella es Sofía Ronan, asistente ejecutiva de presidencia...]
Sonreí a duras penas, la mirada del señor mayor me hacía sentir pequeña y odiaba esa sensación, solo una persona había hecho sentir de esa forma y estaba en la cárcel.
—Un piacere signorina Ronan, finalmente ho il piacere di conoscerla. [Un placer señorita Ronan, por fin tengo el gusto de conocerla] —Sus palabras no terminaban de convencerme. Pues tenía una mirada pesada que sentía que podría atravesarme para matarme—. Ho sentito molte cose su di lei. [He escuchado muchas cosas de usted.]
—¿Davvero? [¿En serio?] —Pregunté con algo de miedo.
—Naturalmente, come non sentire parlare dell'amante del mio figlio maggiore, che è felicemente sposato con un bellissimo figlio. [Claro, como no voy a escuchar de la amante de mi hijo mayor, que está felizmente casado y con un hermoso hijo] —Alegó el hombre dejándome helada.
Aquellas palabras me hicieron tambalear. No era la primera vez que me sentía de esa forma. No podía estar segura de que habría forma de defenderme. Miré a Nicolás quien también tenía dos segundos extras de cordura para evitar soltar alguna tontería.
ESTÁS LEYENDO
BOSS || #1
RomansaSantino Rinaldi era el típico hombre de negocios que estaba harto de las mujeres fáciles, frente a todos era un hombre frío y sombrío, como si esa fachada era algo para cubrirse las espaldas. Luego de que su prometida lo dejara a un par de días de l...
