~ S A N T I N O ~
Las veces que pensé en que no sería feliz nunca más ahora se habían quedado atrás. Sofía y Bruno habían comenzado a llevarse menos, a veces él se portaba algo malcriado pero los últimos días hasta la llamó por su nombre. Me sentía feliz.
—Papi, rápido —Ahora mismo estábamos en la piscina de la casa. Solo los tres, era domingo y no tenía nada más que hacer que estar con mi familia. Sofía llevaba un traje de baños precioso y mi hijo nadaba a su lado. Hicimos una pequeña parrillada y para finalizar la tarde nos quedaríamos los tres en la piscina y luego veríamos una película. ¿Qué más podría pedir?
Entre a la piscina y abrace a Sofía quien sostenía en brazos a Bruno. El nos miraba fijamente y cuando pensé que diría que me alejara de ella, solo nos abrazó a ambos haciéndome realmente feliz.
—¿Te estás divirtiendo Bruno? —Dijo ella mirando al rubio quien ahora tenía todo el cabello húmedo y echado hacia atrás.
—Si Sofi... —Dijo el separándose de ella para poder nadar un poco más, para su corta edad sabía nadar bastante bien. Me atreví a colocar mis manos sobre la cintura de la joven. Desde que nos conocemos solo nos habíamos besado un par veces, la deseaba y ella lo sabía.
—Estás hermosa —La pegue a mi cuerpo, su trasero era perfecto y me gustaba sentirla tan cerca. Ella se giró un poco y me lanzo un beso. Escuchamos como Bruno la llamaba así que comenzó a nadar a su lado. Ambos reían y mi corazón no pudo sentirse mejor.
—Vaya familia feliz —Esa voz...
—Mami —Bruno chilló nadando hasta las escaleras y subiéndose en ella. Era Lucianna, vi como Sofía se tensaba por su presencia. No entendía cómo había entrado a la casa si claramente le había pedido que se alejara de mi propiedad la última vez que nos vimos.
—¡Bruno! Estás empapado, no me abraces así —Dijo la mujer apartándose de su propio hijo. El niño no pudo reaccionar de otra forma que dando un par de pasos atrás, tenía casi un mes sin verla. Ya que ese era el tiempo que tenía con nosotros.
—No le hables así al niño Lucianna —Salí de la piscina junto a Sofía, no la dejaría ahí atrás. Ahora era parte de mi familia—. ¿Qué estás haciendo en mi casa?
—¿Tú casa? Te recuerdo que también es mía —¿Qué?—. Nunca me habías traído a esta casa, pero veo que a tus putas si —Miró a Sofía detrás de mi buscando una toalla para Bruno quien temblaba por la brisa fría.
—Está casa la compre luego del divorcio, y te recuerdo que firmamos un acuerdo prenupcial, ¿Lo olvidaste? —Le dije enojado. No quería pelear frente a Bruno. Sofía trato de acercarse al niño pero Lucianna dio un paso a un lado impidiéndoselo.
—Aléjate de mi hijo perra —Masculló la mujer.
—¡Basta! Lucianna te quiero lejos de Bruno y lejos de mi propiedad. Me canse de tus insultos...
—¿La defiendes? —Llevó sus manos hasta su cintura—. Debe coger muy bien para que lo hagas.
El colmo. La tome del brazo para separarla de Bruno. No quería ese escándalo ahí. La llevé dentro de la casa y cerré la puerta de cristal. Ambos pudimos ver cómo Bruno se abrazaba a Sofía quien se arrodilló frente a él para rodearlo con la toalla.
—¡Esta zorra! —Ella quiso ir a donde estaban ellos pero se lo impedí—. Suéltame Santino, no quiero que esta zorra está con mi hijo.
—¡Basta de llamarla así! Ella no es una zorra, no quiero bajarme un nivel y llamarte a ti de esa forma, eres la madre de mi hijo... —Dije calmado pero por dentro quería arrancarle la cabeza por hacer sentir mal a Bruno e insultar a Sofía—. Bruno ha estado bien estos días para que vengas a romper la armonía que ha sentido, eres insoportable y solo usas al niño... ¡Lo pusiste en contra de Sofía! ¿Crees que eso te ayudará a conseguir más dinero?
—La mitad de tu dinero me pertenece Santino, me hiciste firmar ese acuerdo sin saberlo... —Eso era mentira. Ella me prometió que no estaba conmigo por mi dinero y por eso firmó. Claro que jamás pensó que me divorciaría y que seguiría gastando mi fortuna en sus cosas.
—No digas tonterías, es mejor que dejes de gastar el dinero que te di en abogados, cuando se te acabe no te daré más, así que te recomiendo no seguir con esto... Debes dejar de hacernos la vida imposible.
—Jamás, me voy a convertir en tu pesadilla y en la de esa mujer, ya verás —Era una amenaza y yo no aguantaba las amenazas. Me tomé de un brazo y la acerque a mi.
—Mira Lucianna, te lo voy a decir una vez más... No lo pienso repetir... ¡Deja a Sofía fuera de esto! —Alce mi voz–. Ambos sabemos que no quieres a Bruno.
—Pero tú si, y sé qué harías cualquier cosa para estar con el, así que es mejor que me escuches —Ahora era ella quien había comenzado a alzar la voz—. Tú y yo vamos a volver a estar juntos, porque sino le diré a los abogados que Bruno no es tu hijo y te quitarán la custodia...
Era algo que me temía pero mis abogados estaban preparados para eso, así que sus amenazas me resbalaban completamente.
—¡BASTA! —Grité enojado. La solté de golpe—. Fuera de mi casa antes de que llame a la policía, te voy a poner una orden de restricción y haré que no puedas ver a Bruno nunca más, ¡Lárgate Lucianna! —Estaba realmente enojado. No me sentía listo para pasar por una relación como la que había tenido con ella. La rabia desde hace meses que no me consumía de esa forma.
Ella no supo qué más decirme y salió. Era obvio que solo vino a molestar. Lleve mis manos hasta mi cabeza y quise golpear algo pero me resistí. No quería que mi hijo y Sofía me vieran así de enojado. Camine hasta la que se había convertido en mi oficina y ahí me encerré. No quería ver a nadie más durante lo que restará del día.
EME.
ESTÁS LEYENDO
BOSS || #1
RomantikSantino Rinaldi era el típico hombre de negocios que estaba harto de las mujeres fáciles, frente a todos era un hombre frío y sombrío, como si esa fachada era algo para cubrirse las espaldas. Luego de que su prometida lo dejara a un par de días de l...
