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Y qué sería de mi si caigo, si cierro los ojos, si me dejo llevar. Entonces lo habré perdido todo, pues mis cimientos están en la rigidez del carácter, en dejar las verdades debajo de la cama, esconder lo que pienso en el dobladillo de la falda. Si el tornado me alcanzara, si destrozara todo lo que he construido, derribara las murallas y rompiera los espejos, entonces me dejaría con el pecho abierto y del reciente arado brotarían las emociones que marcharían a mi cabeza sublevándose contra las tijeras que las quieren podar. Todo acabaría, mis hombros dejarían el estado de alerta y mis brazos caerían a mis costados en rendición: adiós a la lucha, adiós al hielo, adiós a mí.

Textos del almaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora