Akaashi trabaja en una biblioteca donde hay una persona en especifico que no devuelve un diccionario hace bastante tiempo por lo que èl debe llamar a esa persona para recordarle, pero aquel sujeto siempre pone excusas para no llevarlo.
Esta historia...
— No puedo creer que lo primero a lo que me invites después de no habernos visto en mucho tiempo, sea venir a ver un partido de voley. Tengo un dejavú, me trae recuerdos esto. - dijo mí amiga Mei cuando entramos al gimnasio donde Bokuto iba a jugar.-
— Te invité porque no nos veíamos hace mucho y te extrañaba. - ambos nos sentamos y ella me miró.-
— Pero hubiese preferido que me invitaras a comer o tomar algo, no a ver chicos correr. - suspiró.-
— Antes te pasabas todo el día hablando de los chicos que corrían, además te dije que cuando terminara te invitaba a comer.
— Exacto, Keiji. Antes, ahora soy otra persona. - rode los ojos y mí amiga rió.- Asi que... ¿A quién venimos a ver hoy?
— ¿Por qué vendríamos a ver a alguien? ¿No podemos solo hacerlo por diversión?
— Akaashi. - levantó una ceja.- Podré tener cara de tonta pero no lo soy.
— Mmmh... ¿Quién dijo? - golpeó mí brazo y reí.-
Los jugadores del equipo de Bokuto comenzaron a salir, y ahí estaban Kuroo, Atsumu, Bokuto y... Oikawa.
— ¿Cómo puede ser que en este equipo sean todos lindos? Vamos a tener que venir siempre que jueguen. - comentó Mei y reí.-
— La mitad de ellos están transpirados, Mei, no es lindo.
— ¿Qué tiene que ver? Estos chicos hasta con una bolsa como camisa se ven bien seguramente. Principalmente el de pelo negro y gris.
Abrí enorme mis ojos al darme cuenta que hablaba de Bokuto.
— Sí, está lindo.
— Ya lo ví yo, Akaashi. No me lo robes. - apreté los labios en una línea recta para evitar reírme.- ¿Aquel del otro lado no es Osamu?
Giré en dirección a donde ella decía y si, efectivamente era Osamu. Lo cual me sorprendía un poco ya que seguramente vino a ver a Oikawa pero me había dicho que no se hablaban.
— Eso parece. - respondí.-
El partido transcurrió bien, el equipo de Bokuto ganó, como era de esperarse. Al finalizar, estábamos por salir cuando alguien me detuvo tomándome del brazo.
— ¿Acaso no me vas a saludar?
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.