Akaashi trabaja en una biblioteca donde hay una persona en especifico que no devuelve un diccionario hace bastante tiempo por lo que èl debe llamar a esa persona para recordarle, pero aquel sujeto siempre pone excusas para no llevarlo.
Esta historia...
— ¿Escuchaste lo que hablaba con Osamu vos también? - pregunté una vez que nos alejamos de los demás y nos quedamos solos.-
— No, yo solo me estaba cambiando y terminé antes que los demás así que me hicieron venir a mí. - llegamos a un parque no muy lejos de ahí y nos sentamos en unas bancas.-
— Ah.... Jugaste bien. - comenté y lo ví sonreir.-
— Sí, somos un buen equipo.
— Cuando te miraba me puse a pensar.... Bokuto es ese tipo de persona que te inspira a trabajar más duro, porque sabes que él lo esta dando todo, siempre porque observaba como los demás te miraban y sonreía, y se alentaban unos a otros, podías ver en sus rostros el deseo de hacer lo mismo.... - comenté luego de unos segundos en silencio.-
— Akaashi, vas a acabar con mí corazón un día de estos en cuanto me sigas diciendo cosas lindas y halagando mí forma de jugar al voley y como los demás me miran. - dijo y me miró.-
Volteé a verlo también y nos quedamos de esa forma unos segundos.
— A veces extraño estar en un equipo y sentir esa adrenalina. - comenté y miré al frente.-
— ¿Y por qué no lo haces? - preguntó luego de suspirar.-
— No sé, aunque me gusta y quiera hacerlo, no se si lo volvería hacer.
— ¿Siempre te gustó practicar voley?
— Ah, no. Empecé cuando tenía diez años creo porque quería impresionar a un chico que me gustaba porque también jugaba. Así que me metí en su equipo. - dije y Bokuto rió.-
— ¿Entraste para impresionar a alguien que te gustaba?
— Sip. - respondí y junté mis manos.-
— ¿Y cómo te fue?
— Ahh... -suspiré.- Mejoré mis técnicas y demás... ¡Hasta llegue a ser vicecapitan del equipo! pero nunca llame su atención. - Bokuto rio nuevamente y lo miré con el ceño fruncido.- Es triste no gracioso.
— Es verdad, perdón. - intentó dejar de reír pero falló.- Perdón, es que...
— Ya sé, fue lamentable hacer eso y que no sirviera de nada. Vamos a dejar de hablar de eso
— ¿Tu amiga no va a estar buscándote? - pregunto cuando dejó de reírse.- Dijo que iba a comprar algo de tomar y nosotros nos fuimos.
— Si me necesitara o estuviese perdida me hubiese llamado hace media hora. Puedo apostarte a que esta hablando con alguno de tu equipo.
— Bueno de todas formas me tengo que ir. - comentó poniéndose de pie y ofreciéndome su mano.-
La tomé y al observarla caí en cuenta de que el tamaño de sus manos eran muy grandes.
— ¿Te diste cuenta de las manos enormes que tenés? - le pregunte y él apretó levemente mi mano.- Es muy grande.
— ¿Por qué te sorprende tanto si ya viste mis manos antes?
— Porque las tomaba pero no miraba el tamaño. - expliqué y comenzamos a caminar hacia el gimnasio.- Igual no se pelearía con vos, capaz le pegas a alguien y lo mandas al espacio.
— Nunca golpee a nadie así que no puedo decir si eso es posible o no. - respondió y de su bolsillo sacó un dulce el cual metió en su boca.-
Tomó mí mano nuevamente y nos adentramos a un pequeño callejón que había de pasada y lo miré con el ceño fruncido.
— Cuando dije que seguro podías mandar a alguien al espacio de un golpe, no lo decía para que pruebes conmigo. - dije cuando se puso frente a mí y sonrió.-
Con una de sus manos me tomó de la barbilla y la otra la colocó en la pared detrás de mí, levanté la vista a él y se encontraba tan cerca que solo era cuestión de acercarme un poco para besarnos.
— ¿Te gustan los dulces de fresa? - preguntó de la nada y lo miré confundido.- ¿Querés probar?
Saco la lengua y esta estaba roja debido a aquel dulce y además ¡Tenía un piercing en su lengua!
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Está bueno imaginar a Bokuto con un piercing en la lengua y aros, disfruten ahre