Capítulo # 5

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Scorpius conocía muy bien tanto a Alexander como a Rose, sabía de antemano que no se querían ni un poquito.

— ¡Basta ya, los dos! — exclamó el rubio respirando hondo para calmarse — Alexander, por favor respeta a mi novia.

— Yo no le he faltado el respeto — refutó el moreno, solo la estoy molestando... ¡Par de besucones!

Rose colocó su mano sobre el antebrazo de Scorpius — Dejalo no le digas nada, no ves que esta celoso — exclamó Rose moviendo la cabeza de un lado al otro.

— ¿Celoso de ti? — cuestionó Alexander alzando las dos cejas.

— No, de mí — dijo Rose con expresión de Sabelotodo igual que su madre — sino de la relación que tenemos los dos y del hecho que nosotros nos besamos y tu nada, de nada — será porque eres un cobarde y no te atreves a decirle a Lili Potter que te mueres por ella.

— ¿Quién te dijo eso? — preguntó Alexander a punto de perder los estribos... Ese era su gran secreto — ¡fuiste tú cierto, Scorpius!!!

— No... — dijo Scorp dolido — ¡cómo puedes dudar de mi!!, te he jurado que tus secretos me los llevaré a la tumba.

— Tranquilo Alexander, nadie me lo ha dicho — aseveró Rosie alzándose de hombres — además no hay que ser muy inteligente para no darse cuenta la forma como la miras,  te quedas petrificado cuando ella intenta hablar contigo — deberías acercarte a ella, Lili es muy tierna.

— Despues del castigo de hoy dudo mucho que lo pueda hacer — resoplo Alexander triste — mi madre creará un mini Azkaban para reclutarme ahí de por vida.

— ¡Ay no exageres! — exclamó Rosie rodando los ojos — la tía Gin es muy divertida.

— Yo no he dicho lo contrario — rebatio Alexander cansado, pero cuando se enoja se convierte en un basilisco.

— Vaya que conoces muy bien el carácter de la tía Gin — dijo Scorp apretando los labios, pero si sabes como es tu madre porque no tratas de comportarte.

— Es que me gustan los riesgos, se siente tan divertido, la adrenalina de romper las reglas me encanta — suspiró Alexander rememorando sus travesuras — soy igual a mi padre, a su edad.

— Sí, es verdad — respondió Scorpius rodando los ojos — así que ahora te castigará tu madre como lo hace con los excesos del tío Blaise — así que prepárate y no te quejes.

Los tres amigos caminaron despacio por los pasillos, hasta que Draco los llamará.

Minerva junto con Hermione y Ginny llegaron a las mazmorras

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Minerva junto con Hermione y Ginny llegaron a las mazmorras. Golpeó la puerta despacio, siendo atendidas por Stuart.

El elfo abrió la puerta y se hizo a un lado, para dejar pasar a las damas. Pasen por aquí y tomen asiento — les dijo — mi amo saldrá en un momento.

Minerva hizo un asentamiento de cabeza y se despidió.

Draco salió a los pocos minutos con ya conocido traje negro, debidamente planchado. Su cabello ya no era platino, sino más bien rubio oscuro, y peinado hacia atrás, pero ahora caía a los lados, y una barba incipiente. Sus frios ojos grises con destellos azules miraron por un breve momento a su amor imposible, para quitarlos después, pero Ginny que era muy observadora notó su desliz.

— ¡Sra. Weasley! — exclamó el rubio mayor con educación, un placer volver a verla después de tantos años.

Hermione parpadeo confundida, no podía creer que ese hombre tan educado, era su nemesis del colegio, la paternidad lo había  madurado... Pensó para sí misma.

— Un placer, profesor Malfoy — respondió Hermione, pero ya no soy Weasley, sino Granger.

Ginny saludo a Draco como los amigos que eran y al escuchar a su ex cuñada prefirió no emitir comentario alguno.

— Bien señoras — dijo el rubio serio — Las he citado el día de hoy para hablar sobre la falta cometida hoy en mi clase.

Los estudiantes, Rose Weasley de Griffindor, Alexander Zabini y Scorpius Malfoy de Slytherin llegaron tarde a mi clase.

En el caso de Rose, es la primera vez así que le he enviado a escribir 2 pergaminos sobre la Amortentia, que debe entregarme máximo a las 6 pm.

— ¡Pero el caso de Alexander es muy diferente! — suspiró cansado Draco mirando a Gin — no es la primera vez que llega tarde o no entrega tareas — he hablado con él y me ha prometido cambiar, pero no lo cumple — no puedo castigarlo porque no es mi hijo, considero que es tu deber hacerlo pelirroja, he pedido tu asistencia porque se que tú lo corregiras bien.

Eternal FlameDonde viven las historias. Descúbrelo ahora