Han pasado 20 años desde que la vio por última vez, ahora como profesor de Pociones en Hogwarts, requiere la presencia de las representantes de 2 de sus estudiantes, por una falta que a pesar de no
considerarse tan grave para los jóvenes, requiere i...
Scorpius conocía muy bien tanto a Alexander como a Rose, sabía de antemano que no se querían ni un poquito.
— ¡Basta ya, los dos! — exclamó el rubio respirando hondo para calmarse — Alexander, por favor respeta a mi novia.
— Yo no le he faltado el respeto — refutó el moreno, solo la estoy molestando... ¡Par de besucones!
Rose colocó su mano sobre el antebrazo de Scorpius — Dejalo no le digas nada, no ves que esta celoso — exclamó Rose moviendo la cabeza de un lado al otro.
— ¿Celoso de ti? — cuestionó Alexander alzando las dos cejas.
— No, de mí — dijo Rose con expresión de Sabelotodo igual que su madre — sino de la relación que tenemos los dos y del hecho que nosotros nos besamos y tu nada, de nada — será porque eres un cobarde y no te atreves a decirle a Lili Potter que te mueres por ella.
— ¿Quién te dijo eso? — preguntó Alexander a punto de perder los estribos... Ese era su gran secreto — ¡fuiste tú cierto, Scorpius!!!
— No... — dijo Scorp dolido — ¡cómo puedes dudar de mi!!, te he jurado que tus secretos me los llevaré a la tumba.
— Tranquilo Alexander, nadie me lo ha dicho — aseveró Rosie alzándose de hombres — además no hay que ser muy inteligente para no darse cuenta la forma como la miras, te quedas petrificado cuando ella intenta hablar contigo — deberías acercarte a ella, Lili es muy tierna.
— Despues del castigo de hoy dudo mucho que lo pueda hacer — resoplo Alexander triste — mi madre creará un mini Azkaban para reclutarme ahí de por vida.
— ¡Ay no exageres! — exclamó Rosie rodando los ojos — la tía Gin es muy divertida.
— Yo no he dicho lo contrario — rebatio Alexander cansado, pero cuando se enoja se convierte en un basilisco.
— Vaya que conoces muy bien el carácter de la tía Gin — dijo Scorp apretando los labios, pero si sabes como es tu madre porque no tratas de comportarte.
— Es que me gustan los riesgos, se siente tan divertido, la adrenalina de romper las reglas me encanta — suspiró Alexander rememorando sus travesuras — soy igual a mi padre, a su edad.
— Sí, es verdad — respondió Scorpius rodando los ojos — así que ahora te castigará tu madre como lo hace con los excesos del tío Blaise — así que prepárate y no te quejes.
Los tres amigos caminaron despacio por los pasillos, hasta que Draco los llamará.
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Minerva junto con Hermione y Ginny llegaron a las mazmorras. Golpeó la puerta despacio, siendo atendidas por Stuart.
El elfo abrió la puerta y se hizo a un lado, para dejar pasar a las damas. Pasen por aquí y tomen asiento — les dijo — mi amo saldrá en un momento.
Minerva hizo un asentamiento de cabeza y se despidió.
Draco salió a los pocos minutos con ya conocido traje negro, debidamente planchado. Su cabello ya no era platino, sino más bien rubio oscuro, y peinado hacia atrás, pero ahora caía a los lados, y una barba incipiente. Sus frios ojos grises con destellos azules miraron por un breve momento a su amor imposible, para quitarlos después, pero Ginny que era muy observadora notó su desliz.
— ¡Sra. Weasley! — exclamó el rubio mayor con educación, un placer volver a verla después de tantos años.
Hermione parpadeo confundida, no podía creer que ese hombre tan educado, era su nemesis del colegio, la paternidad lo había madurado... Pensó para sí misma.
— Un placer, profesor Malfoy — respondió Hermione, pero ya no soy Weasley, sino Granger.
Ginny saludo a Draco como los amigos que eran y al escuchar a su ex cuñada prefirió no emitir comentario alguno.
— Bien señoras — dijo el rubio serio — Las he citado el día de hoy para hablar sobre la falta cometida hoy en mi clase.
Los estudiantes, Rose Weasley de Griffindor, Alexander Zabini y Scorpius Malfoy de Slytherin llegaron tarde a mi clase.
En el caso de Rose, es la primera vez así que le he enviado a escribir 2 pergaminos sobre la Amortentia, que debe entregarme máximo a las 6 pm.
— ¡Pero el caso de Alexander es muy diferente! — suspiró cansado Draco mirando a Gin — no es la primera vez que llega tarde o no entrega tareas — he hablado con él y me ha prometido cambiar, pero no lo cumple — no puedo castigarlo porque no es mi hijo, considero que es tu deber hacerlo pelirroja, he pedido tu asistencia porque se que tú lo corregiras bien.