Capítulo # 81

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Después de la golpiza que se dieron Ron y Draco, Hermione estaba molesta, ya que no le gustaban ese tipo de situaciones que podrían dañar su reputación y por añadidura la imagen que ahora tenían de Draco, desde que era profesor de pociones en Hogwarts. 

Lo llevó hasta el Caldero Chorreante, siendo recibidos por Neville, quien ya llevaba díctamo y pociones curativas para curar las dolencias del rubio. 

- Por aquí - dijo el Griffindor guiando a la pareja hacía una pequeña habitación detrás del mostrador, que al entrar se notaba que era una pequeña enfermería. 

Hermione llevó al rubio para que se acomodara en una pequeña camilla, así su amigo lo atendería. 

Ella no perdió el tiempo para inspeccionar el lugar, tomando los frasquitos de colores con su respectivo nombre, el lugar le hacía recordar la oficina de Snape. 

Neville y Draco la observaban con una sonrisa cómplice y antes de que la castaña preguntara, Neville le dijo - Sí, sí se parece a la oficina de Severus y antes de que preguntes - Draco mismo la equipo por si acaso hubiera algún accidente. 

La castaña los miró arrogante y rodando los ojos se cruzó de brazos esperando la verdad. 

-¿qué? - preguntó Draco al notar su actitud de sabelotodo. 

-¿Cuántas veces ha tenido que curarte Neville, este año? - preguntó 

- Antes nunca, es la primera vez que utilizo la enfermería - refutó el rubio con un puchero - deberías estar agradecida lo hice para defenderte, es más me merezco un beso. 

- ¡Alto ahí, galán! - exclamó Neville fastidiado - los arrumacos en privado, por favor - dudo que se puedan dar alguno hasta que las pociones hagan efecto. 

Hermione revisó su reloj muggle, asustandose por lo tarde que era, ¡Draco debemos irnos! - exclamó - tu madre y las chicas me esperan. 

- Espérenme yo también voy - pidió Neville - debo ir a ver a Hanna. Debo cerrar el local. 

Luego de unos minutos los 3 amigos desaparecieron por las llamas verdes. 

Las damas del círculo Rojo y Verde conversaban amenamente en la sala de la Torre Malfoy sobre los últimos acontecimientos

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Las damas del círculo Rojo y Verde conversaban amenamente en la sala de la Torre Malfoy sobre los últimos acontecimientos. 

Ginebra esperaba a su amiga castaña, el prendedor que quedaba en su estuche, era fiel testigo de su ausencia. 

A los pocos minutos arribaron cuatro caballeros comandados por un misántropo serio de ojos celestes, el niño que vivió ya hecho hombre, un pelirrojo coqueto y un moreno dramático. 

Blaise no perdió el tiempo y se acercó a su pelirroja para besarla como en las antiguas películas Muggles, luego se  sentó y la colocó en su regazo. Su esposa le daba bocadillos en la boca. 

Pansy sonrió al ver a ese par, se acercó a su marido, le quitó los lentes y le dio un sonoro beso que dejó aturdido al ojiverde, quien sonrió con cara de menso. 

Theo se animó, camino seguro hasta sentarse a lado de su esposa, abrazándola por la cintura para besarle el cuello - hueles delicioso - le dijo. Luna sonrió emocionada y mordiéndose el labio levantó la mano pidiendo la palabra… uhmmm… ¡Tengo algo que contarles! - exclamó. 

Daphne se volteo para escuchar a su rubia amiga, mientras sentía las caricias en su vientre de su amado George. 

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