Capítulo # 43

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Hermione se despertó muy temprano, se colocó su salida de cama para bajar a preparar el desayuno para sus amados hijos.

Mientras preparaba los huevos con tocino recordó la charla que tuvo con Rose, la noche anterior.

Se acercó a la jaula de Eros, la lechuza Real de color gris de Huguito, ato un pequeño pergamino y le dijo — entregáselo a Draco Malfoy.

Eros mostró respeto hacia su ama y levantó el vuelo.

Draco, quien ya se había levantado y tomaba una ducha caliente, debía alistarse para regresar a Hogwarts

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Draco, quien ya se había levantado y tomaba una ducha caliente, debía alistarse para regresar a Hogwarts.

Salió con una toalla amarrada a su cadera, cuando escuchó el repicar de un pico en su ventanal. Lo abrió entrando la lechuza real, que se posó en su escritorio estirando la patita.

El rubio se acercó para acariciar al hermoso animal, mientras le daba una golosina le desataba el pequeño pergamino. Esta una vez se sació levantó su vuelo perdiéndose en el firmamento.

Al abrir el pergamino, un dulce aroma a duraznos inundó el dormitorio, Draco suspiró enamorado. Su castaña lo tenía preso en sus deliciosos aromas.

Draco,

Antes de que partas a Hogwarts te invitó a desayunar, creo que hay ciertos detalles sobre nuestros hijos varones que debemos hablar.

H. G.

Sus iniciales retumbaron en su mente una y otra vez... Como me gustaría que fueras Malfoy... Y por un momento se perdió en sus pensamientos, se vio junto a ella, sus tres hijos y una pequeña cabellera rubia y rizada que le estiraba sus bracitos para que la cargará... Draco la miraba con adoración, mi Lyra — suspiró el rubio esperanzado — algún día sus sueños se harían realidad de eso estaba seguro.

A los pocos minutos oyó un suave golpe en la puerta, era su madre que seguramente traía su café.

— Pasa mamá, por favor — pidió el rubio. Al entrar Narcisa pudo notar la cara de felicidad de su hijo, eso la llenaba de esperanza y ternura... ¡Buenos días, hijo! — lo saludó acercándose a él para darle un beso en la mejilla.

Narcisa reia con los ojos mientras lo admiraba en silencio a la espera de que su hijo le relatara los últimos acontecimientos.

Después de la muerte de Lucius, su semblante serio se borró completamente, se podía decir que su vida recién empezaba, y la recibió con los brazos abiertos y dispuesta a ser feliz junto a su familia, para disfrutar todo lo que se perdió por seguir a su marido y al mestizo loco.

— ¿Y bien? — preguntó Cissy curiosa ¿Cómo está la parejita del momento? — me imagino que tuvieron suficiente tiempo para ponerse al día o me equivoco.

— Mamá ¿Desde cuando te has vuelto una cotilla? — cuestionó Draco divertido — las visitas de Pansy y Daphne definitivamente dieron sus frutos — ahora eres una fiel copia rubia de ellas.

Narcisa novia la cabeza de un lado al otro sonriendo, mientras levantaba sus manos hacia el techo, como si rogara a Merlín por paciencia ¿Y tú desde cuando eres tan dramático? — Hasta te pareces a Blaise — le dijo.

Ambos rubios se echaron a reír a carcajadas por sus graciosos comentarios. Sabían que no era correcto, pero ya era tiempo que sean felices.

— Mamá soy muy feliz, ya puedo morir tranquilo — dijo entre suspiros Draco — este fin de semana ha sido el más feliz de mi vida — después de 17 años al fin pude cumplir mi sueño de ser correspondido por Hermione —ella es una mujer dulce, cariñosa e inteligente en todos los sentidos.

— Me alegro mucho hijo — respondió Narcisa, pero no vuelvas a hablar de que te quieres morir — Dudo que a Herms le guste oírte hablar así.

— Fue solo un dicho muggle, nada más madre — refutó Draco tranquilo — ahora menos que nunca quiero que eso suceda, menos después de la hermosa visión que tuve hace un momento.

— ¿Hermosa visión? — preguntó curiosa Cissy — espero que se hayan cuidado en su último encuentro, recuerda que ella aún está casada.

Draco abrió los ojos confundido y se le secó la garganta, podría ser posible... ¡Qué su rubita ya viniera en camino!

Eternal FlameDonde viven las historias. Descúbrelo ahora