Han pasado 20 años desde que la vio por última vez, ahora como profesor de Pociones en Hogwarts, requiere la presencia de las representantes de 2 de sus estudiantes, por una falta que a pesar de no
considerarse tan grave para los jóvenes, requiere i...
Hermione al sentir el abrazo de disculpa de su hija sintió que sus ojos se cristalizaban, pero como buena Griffindor que era respiró profundamente para contener las lágrimas, aunque fue algo tarde ya que se le habían escapado algunas gotitas que al cerrar los ojos se le escurrieron por las mejillas.
Ella debía ser fuerte no sólo por ella sino por sus hijos, que habían sufrido el escrutinio de parte de sus compañeros de clase, de Skeeter al descubrir la infidelidad de Ron con una jugadora de Quidicht de las Arpias.
Draco de la impresión se quedó impávido tratando de no moverse para que no se note la alegría de cierta parte de su anatomia.
Pero su educación no le permitía ver llorar a una mujer, así que automáticamente sacó un pañuelo bordado y se lo tendió a Hermione.
La castaña lo tomó aún con los ojos cerrados y un susurro de agradecimiento.
- Rosie... Scorp por favor - pidió Draco preocupado - vayan a las cocinas y traiganle un té de valeriana a Hermione.
Los jóvenes asintieron saliendo de la oficina y dejando solos a los adultos.
El rubio movió su varita, colocando un muffliato a la oficina para que Ginny u otros no escucharán lo que se hablaría allí.
- Granger... Hermione - llamó el rubio con cautela ya que era bien conocido por él, que su carácter era fuerte y no quería que desahogara a gritos su frustración - tomate tu tiempo, y si necesitas desahogarte aquí estoy.
Hermione abrió los ojos y lo miró sorprendida - ¿Estás seguro? - preguntó dudosa por el ofrecimiento - que te puedo decir yo si ya debes haber visto El profeta con el chisme del momento.
Draco suspiró y movió la cabeza - yo no leo El profeta, desde que terminaron los juicios - confirmó alzándose de hombros - ese periódico ya no informa sólo publican chismes - ahora sólo leo El Quisquilloso, cuyos directores son Nott y su esposa Lunita.
- ¿Lunita? - preguntó Hermione burlona - ahora le dices así, pero recuerdo que los de tu casa le decían Lunatica.
- Te equivocas Hermione - respondió el rubio profesor - desde séptimo curso, nosotros teníamos prohibido decirle apodos o molestarla sino tendríamos que soportar los terribles crucios de Theo Nott, su ahora esposo.
- ¡Me lo dices en serio! - exclamó la castaña confundida ¿Por qué nunca me di cuenta de esa relación?
Draco si recordaba la razón de su despiste, pero no quería causar que sus recuerdos dolorosos amarguen su reciente tranquilidad.
Hermione se quedó callada al recordar su último año, los besos en los pasillos con Ron. Todo giraba alrededor de él, por eso ella no tenía ojos para nadie más, apenas si había notado la cercanía de Parkinson hacia Harry. Aunque sabía del amor platónico que sentía Ginny por el moreno Sly, pero de ahí a que se casarán fue una gran sorpresa para ella.
De sus ojos brotaban gruesas lágrimas esta vez y ya no se pudo contener más. Draco tampoco. Así que sin pedirle permiso la abrazo, poniendo su pecho, para que su castaña se desahogara como era debido. El permanecería en silencio.
Hermione lloró por Ron, por los 6 años amandolo en silencio, soportando su relación con Lavender Brown, por los 4 años siguientes como novios semi ausentes, porque Ron alegaba que los entrenamientos de Chudley Cannons, el equipo de Quidicht, en donde se desempeñaba como Cazador, eran atroces y le ganaba el cansancio para salir con ella a pasear y por último los 16 años de matrimonio con un padre y marido ausente que se excusaba continuamente por las innumerables giras del Equipo, pero la verdadera razón era Amanda Fletcher, cazadora de las Arpias, quien era conocida como la vampiresa de la cancha y al parecer en la cama de varios jugadores de Quidicht también, entre ellos su marido, Ron Weasley.
Como podía ella competir con esa arpía. Ella que era tan recatada y a veces sumisa, cuyo único maestro fue el mismo... ¿Entonces de donde provenía la falla del maestro o de la alumna?... Esa era la pregunta que se había quedado flotando desde aquel triste día de su separación.
- Calma Hermione - susurró el rubio mientras le acariciaba el cabello - no te sientas mal por la separación de la comadreja, Merlín sabrá porque lo hizo - tal vez te mereces a alguien mejor.
Hermione al sentir las caricias de Draco sobre sus cabellos se coloreo hasta las orejas, respiró y se alejó un poco de él - gra... gracias Malfoy - agradeció con un intento de sonrisa - mañana te devolveré tu pañuelo limpio.
- No te preocupes Granger - respondió Draco alzándose de hombros - puedes quedarte con él, al fin yo tengo muchos.
Se escuchó un leve golpeteo en la puerta.
- ¡Adelante! - exclamó el rubio.
Rose y Scorp traían una bandeja con té de Valeriana para Hermione, quien se lo tomó despacio y mirando al pequeño rubio dijo - ¡gracias chicos!. Luego miró su reloj de pulsera y vio lo tarde que era. Se levantó, aliso su falda y volviendo la vista hacia Draco hizo un asentamiento de cabeza para despedirse - Gracias Malfoy - susurró.
Se acercó a su hija, besando sus mejillas y luego acarició la mejilla de Scorp sonriendo tiernamente, tomó sus manos - tenemos una conversación pendiente, chicos - dijo, pero lo haremos en otro momento.
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Ginny salió de la recámara lista para salir de allí, se acercó a los presentes para despedirse de los chicos. Draco se puso de pie despidiéndose de ambos mujeres con un abrazo amistoso.
Para Ginny era normal por la amistad que tenían desde hace algunos años, en cambio para Hermione fue sentirse protegida, sintió una confortable calidez que al alejarse Draco, la dejó con una sensación de abandono, pero para Draco el abrazo con su castaña lo dejó flotando en el aire como un adolescente.