Hemos actualizado nuestras Pautas de Contenido.
Consulta las pautas más recientes para seguir compartiendo historias de forma segura.

44: Las tropas

760 102 9
                                        

CHAD

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

CHAD

El sol nos pega con fuerza en la cara, nos quema con intensidad y eso hace que todos se despierten; doloridos y quejándose. Apenas me muevo un poco para enderezarme y todo mi cuerpo me reprocha.

Gruño.

El dolor se ha intensificado, ya no me siento mal, solo muy molido. Todos me miran, Rick sonríe, ayudándome a ponerme de pie.

—Sabía que no morirías —Me abraza levemente.

—Siento arruinar el momento, pero debemos seguir —dice Tyron, tocando levemente mi hombro.

Asiento, Mery me toma un poco para apoyarme en ella y poder moverme con facilidad, pero niego.

—Te cansarás más rápido —Le reprocho, y comienzo a caminar solo, a su lado.

No dice nada, y me extraña, pero se queda a mi ritmo en todo momento. El maizal está muy largo, no nos verían a menos que sea por arriba. No podemos ver a donde vamos, pero sé que estamos muy lejos de la ciudad.

Me doy cuenta que el hermano de Mery viene aquí, también el hombre que la desposo, que la verdad me tiene sin cuidado. Los padres de Rick, Devon y Tyron.

Entonces sé que los padres de Mery no quisieron venir, por ello quizá su tristeza en la cara; tampoco vienen los de Devon. Y después de todo lo que hemos hecho, dudo que tengan un perdón, la gente de la ciudad es mucho más leal a su presidenta, y eso es muy molesto.

Nos movemos un poco más lento, siento que todos quieren ir a mi ritmo, me da un poco de molestia; no quiero ser una carga para nadie.

—¡Hay humo! —grita Devon, señalando la lejanía.

Todos miramos el humo que emana desde lejos, y es muy grueso. Instintivamente corremos, todo lo que podemos para alcanzar, parece que fue una explosión, quizá por la mañana.

Mi cuerpo se calienta y el dolor se siente menos, corro junto a todos, sintiendo el olor a humo cada vez más cerca. Se detienen de golpe, cuerpos tirados al azar, desmembrados. Una explosión muy clara.

Tyron se pone en pánico, comienza a hurgan entre los cuerpos, todos irreconocibles. El marido de Mery se voltea, lo oigo tirar la bilis.

No debería sentir gracia en ese momento, pero me parece patético.

Todos miramos, no podemos reconocer a nadie, pero Tyron encuentra una radio, y la pone sobre sus labios que tiemblan antes de emanar algo.

—Rebelión, habla Tyron —dice con la voz ronca y llena de ira, del otro lado solo hay interferencia.

El lugar está muy caliente. Tyron lo repite, pero en un grito desesperado.

—T-Tyron —habla alguien del otro lado.

—Emer —responde este, abriendo los ojos con grande alivio.

—Nos tuvieron una trampa, la mitad de nuestro grupo quedó calcinado —Le narra ella del otro lado—, hemos llegado de milagro, el hospital está lleno...

La interferencia aparece de nuevo. Tyron golpea la radio contra su frente. Nadie dice nada, todos miramos a Tyron, esperando que diga algo.

Mery es la primera en acercarse, como siempre, lo toma del hombro y le sonríe en consuelo.

—Debemos seguir —menciona ella, tratando de sonar agradable.

Tyron asiente, veo como se traga toda la tristeza y se endereza.

—La base nos espera —dice por fin, nadie dice algo, lo seguimos, sintiendo lo decaído que está ahora.

Mery me toma la mano, la aprieta un poco y damos el paso.

Pasar por los cuerpos fue demasiado, Tyron fue admirable, no tiro ni una sola lagrima, se puso firme en todo momento y aunque no hablo; su seriedad se vio intacta.

—Esa crueldad es demasiada —escucho mencionar al hermano de Mery, cuando pasamos por los cuerpos que parecían de pequeños niños.

—Esa mujer no tiene corazón —murmura de vuelta la madre de Rick.

El recuerdo de ella me da repulsión; ya no puedo considerar humana a alguien que disfruta haciendo demasiado daño.

Espero Emer cumpla, que me deje hacerla pedazos con mis propias manos.

Espero Emer cumpla, que me deje hacerla pedazos con mis propias manos

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

No falta mucho para que lleguemos al final de esta segunda parte.

No falta mucho para que lleguemos al final de esta segunda parte

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
La prueba ✔Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora