...
MERY
Día 8.
No me pude mover demasiado sin dar un paso en falso; las rocas temblaron y se abrieron sin darnos tiempo de saltar a otro lado; Yami a mi lado, tomó mi mano cuando nuestra roca se separó de los demás.
—¡Sobre el suelo! —Escuché a Chad gritar, y eso hicimos.
Nos recostamos sobre la roca, sintiendo los movimientos que hacia cuando esta se comenzaba a levantar. Apreté el agarre de Yami, mirándola cerrar los ojos cuando nos elevamos demasiado.
—Tengo miedo —alcancé a oírla.
Se detuvo de golpe, alzándonos un metro del suelo y dejándonos caer de golpe. No podíamos ver más allá de nosotras, no sabía que ocurría con los demás y estar arriba me estaba causando terror.
Las rocas comenzaron a bajar con rapidez, y sentí que tiraría la bilis. Yami me apretó y yo a ella; pero cuando se detuvo de nuevo, la roca se partió en dos, el cuerpo de Yami comenzó a deslizarse y mi fuerza se desplomó. Apreté los dientes con fuerza, una mano con la roca para no caer y con la otra a ella, para no tirarla.
Sentía que me desmoronaría ahí mismo.
—¡Mery! —gritó, mirando levemente hacia abajo, en donde las rocas seguían abriéndose—, ¡no me sueltes!
Me mordí el labio, la fuerza en mis brazos era mucha, las rocas temblaban y me descontrolaban. Tiré un grito por el impulso que estaba haciendo. Me estaba partiendo.
—¡Intenta subir! —gruñí, apretando mis dedos a los suyos—. ¡Yami!
Sentí el sudor resbalar las manos, sus dedos comenzaron a deslizarse, caeríamos las dos. La miré directamente a los ojos, con lágrimas, ambas.
Ya no podía.
—Suéltame —habló con más delicadeza, tirando las lágrimas—, suéltame o caeremos las dos.
Negué varias veces. Cualquiera preferiría caer con su compañero, en vez de vivir sin él.
—¡No lo haré! —palidecí, el brazo sentía romperse y mi corazón estaba teniendo una palpitación sorprendente.
Sentí el cuerpo de Yami fundirse, ella soltó mi agarré. La miré en pánico. Enterrando mis uñas sobre su delicada piel, no me rendiría con facilidad.
—¡Dile a Ricky que lo esperaré del otro lado! —Gruñó, llorando. Su agarre se me resbaló y gemí, todavía aleteando para volver a tomarla, pero me fue imposible atraparla cuando se desplomó.
La vi caer al interior de las rocas, perdiéndose en la oscuridad cuando las rocas comenzaron a cerrarse de nuevo. Me levanté, mirando el cielo falso mientras las lágrimas inundaban mis mejillas. Me tomé la mano, sobando el dolor inmenso. No podía cerrar los ojos, la veía caer.
Negué varias veces, gimiendo y refunfuñando, pataleando de la maldita tensión en mi pecho. La presión en mi pecho me sofocó, la culpa se instaló.
Pude soportar un poco más.
Las rocas se dejaron de mover de golpe y sentí que todos estábamos en tierra firme, de nuevo. Ni siquiera quería levantarme, no tenía la fuerza.
—Mery ... —El leve susurro de Chad me conectó de nuevo al mundo, sus manos a mi alrededor, levantándome del suelo mientras yo seguía balbuceando.
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La prueba ✔
RomanceEn el año 2025 la sobrepoblación afectó al mundo consideradamente. Principalmente a los países asiáticos y americanos, inquietando no solo la estabilidad de la economía, sino el medio ambiente y los estándares de orden a nivel mundial. El gobierno d...
