En el año 2025 la sobrepoblación afectó al mundo consideradamente. Principalmente a los países asiáticos y americanos, inquietando no solo la estabilidad de la economía, sino el medio ambiente y los estándares de orden a nivel mundial. El gobierno d...
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MERY
El traje blanco que me puse me picaba de las mangas, era muy rígido y me costaba moverme con facilidad. Mi madre me iba alentando a cada paso, pero mi único pensamiento era encontrarme con Chad ahí dentro.
En el lugar había varios chicos.
—Son primogénitos, todos acaban de cumplir dieciocho y vienen a su escaneo —explicó mi madre, cuando noté que varios se me quedaban viendo—, no te conocen porque todos comparten clase, tu no.
Varios saludaron a Noah, y no se me hacía raro que me viesen como un bicho raro. Quizá hasta testigos eran de mis pruebas.
Vi entre la multitud de chicos, buscando a alguien que yo conociera; esperando que fuera Chad. Pero cuando nos formaron en dos filas, me fue imposible ver a los chicos de más adelante. Comenzamos a avanzar, entrando a dos puertas en donde había personas con anteojos y monitores frente de ellos.
Nos colocaban una inyección; y después un par de escaneos totalmente rápidos en un portal de movimiento. Solo pasabas frente a él, te escaneaba y decía tu nuevo empleo. Pude escuchar a algunos celebrar cuando el empleo deseado le marcaba; ni siquiera conocía los empleos, Chad era el que leía sobre eso dentro de las celdas. Siempre quiso ser guardia, soldado o algo que implicarse luchar y que te rompan la cara.
—¡Después de su empleo asignado en la parte de atrás los espera un gran banquete! —Escuché decir en las bocinas del lugar; mientras los chicos detrás de mí se emocionaban.
Cuando llegó mi turno me puse nerviosa moviendo las manos entre sí para poder disimular el sudor en ellas. Las personas frente a mí me miraron, sonriendo.
—El numero doscientos uno ¿cierto? —Me preguntó una mujer—, vi tus pruebas, destacaste entre varios en inteligencia.
Me llevé una sorpresa nata; y aunque no me gustaba que me digan por mi número, me sentí orgullosa en ese momento. El escáner del número en el cuello, nos lo habían quitado desde que salimos de la última prueba.
—¿Quieres escoger un nuevo nombre? —inquirió, desconocía si ellos sabían que dentro sí teníamos nombre, y era raro quien se llamaba por su número.
—Mery, mi nombre es Mery —contesté, ella sonrió escribiendo mi nombre en su monitor.
—Mery Bloom, eres hija de los Bloom —Sonrió—, te sentirás muy bien acá arriba, ya lo veras.
Me colocó la inyección; y recordé que a Chad le aterraban las agujas; instintivamente lo busqué en alguna camilla, desmayado.
—¿Buscas a alguien? —La mujer volteó a la dirección que yo; pero despabilé, sonriéndole.
—No, solo...
—Es difícil que algún ganador salga con su compañero, sabes, pero el número seis fue el número que más se ha destacado en años, los jefes de varias áreas de guardias y soldados se reñían por tenerlo —Hizo una mueca, mientras colocaba el sello a un papel—, pero la presidenta siempre se gana a los mejores chicos y chicas.