42: Incendio

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Devon y yo nos detenemos cuando la presidenta sale con elegancia de su mansión, metiéndose a un auto; y temo por la rebelión

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Devon y yo nos detenemos cuando la presidenta sale con elegancia de su mansión, metiéndose a un auto; y temo por la rebelión. Pienso que quizá ira a buscarlos.

—¿A dónde se supone que va? —pregunta Devon, pero eso también lo quisiera saber yo.

—Vamos —Le indicó con la mano para que se mueva, y me sigue despacio entre las plantas de la entrada, tratando de entrar; pero es imposible.

—Está plagado de guardias dentro, debemos crear una distracción —opina, y asiento, pero sin herramientas no sabemos qué hacer.

—¡Fuego! —escuchamos atrás, y sobresaltados volteamos, viendo a Rick levantando un par de garrafas.

Lo abrazamos un poco, quejándonos del susto que nos ha metido.

—¿Y Chad? —pregunto, y lo veo fruncir el ceño.

—No lo ha matado, eso es seguro, pero debe seguir adentro, buscándome —explica Rick—, la presidenta no me ha hecho nada, mis padres se lo pidieron a cambio de lealtad, pero ya los he sacado de aquí, fueron rumbo a la rebelión y debemos hacer todo lo posible para distraer a la presidenta y qué mejor que incendiar su mansión, en donde el noventa por ciento de guardias están aquí.

Miro el lugar, lo analizo.

—Ellos son tan inocentes como los secundarios —dice Devon.

—Pero no dudaran en asesinarnos —reprocha Rick girando los ojos.

—Supongo que es ojo por ojo —digo y Rick asiente—. Pero primero debemos buscar a Chad.

Devon niega pero no réplica, toma una garrafa; y Rick nos indica por donde entrar para pasar desapercibidos.

—Los desastres que ocasionó Chad en la prisión asesinó a muchos, la presidenta ha mandado algunos, pero hasta ahora no ha podido saber que la rebelión tuvo que ver —explica Rick sin dejar de caminar—, cree que fue solo Chad, porque ya lo había hecho una vez. Y cree que los secundarios están ocultos en alguna casa de personas que estén en su contra. Ahora ha mandado a inspeccionar las casas.

Toma aire y pasa saliva; la mansión no tiene electricidad, y me percato que está a pocas horas de amanecer. Nos movemos casi sin respirar, sin ser escuchados por los demás.

—Cuando se percate que no están aquí, ira a buscarlos, no tenemos mucho tiempo —termina de decir.

Todo esta tan oscuro que me cuesta caminar sin tener el miedo de estamparme con algo o alguien. Voy un paso atrás de Rick, y detrás de mí va Devon, todos tratando de no hacer mucho ruido; pero escuchamos un gruñido y nos detenemos en seco. En seguida unas risas.

No nos movimos de donde estamos porque no le tomamos mucha importancia, pero cuando escucho un gruñido y seguido un golpe; lo reconozco al instante. Chad.

La prueba ✔Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora