En el año 2025 la sobrepoblación afectó al mundo consideradamente. Principalmente a los países asiáticos y americanos, inquietando no solo la estabilidad de la economía, sino el medio ambiente y los estándares de orden a nivel mundial. El gobierno d...
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MERY
La luz era penetrante cuando querían que nos demos cuenta que algo tramaban arriba.
La presidenta nos daría un anuncio importante, y los nervios me estaban matando.
Todos ya estábamos reunidos en el patio.
Ahora que ya sabía qué reacciones causaba el alcohol, comenzaba hacerme la idea de que la presidenta estaba ebria la mayor parte del tiempo.
La mujer se tambaleó, un guardia le tendió la mano para que ella podase sostenerse un poco, y sonrió.
Se aclaró la garganta frente al micrófono, induciendo que un ruido chirriante nos atacase.
—¡La cuenta regresiva comienza! —gritó, provocando quejas detrás—, el entrenamiento es necesario para esta última prueba, deben de llevarlo a cabo, si es que quieren pasarla.
Y así, casi tropezando con sus tacones, se marchó, dejando burlas y palabras de lo patética que lucía.
Pero en mi sí dejó la intriga, y la cabeza me comenzó a doler.
"¿Qué haríamos?"
...
Todos se estaban tomando el anuncio muy a la ligera; dentro del salón de enteramiento había muy pocos, y la mayoría estaba charlando.
El rayo del cual había dibujado con anterioridad, lo pegué en la puerta, inspirándome en que podría ser nuestro cello, o logo de los secundarios.
—Oh Mery, te has salvado que no sea por la belleza la última prueba —habló Lynn, que por cierto seguía molestando con mi aspecto físico.
Rodeé los ojos, caminando al área de pesas.
Pero escuché sus pasos aproximándose a mí.
—Entonces después de todo, sí aceptan feos arriba —bufó, y las risas no tardaron en llegar.
Devon me tomó de la mano cuando vio lo que pasaba.
—Vámonos —dijo, y quise tomarle la palabra, pero debía comenzar a defenderme.
Lynn se aproximó a mí, y cuando abrió la boca para decir algo más; solté un fino golpe en su rostro.
La bulla creció cuando cayó al suelo por la sorpresa del golpe.
Me sacudí la mano porque incluso a mí me dolió. Cuando levanté el rostro para mirarla, ella ya estaba encima de mí, tomando mi cabello con fuerza, jalando mientras golpeaba mi cabeza contra el suelo.
Ella era robusta, y yo, flacucha.
Enterré mis uñas en sus brazos, y aprovechando su mueca de dolor, empujé con fuerza hacia arriba, dándole la vuelta, y así, golpeando nuevamente su cara.