Hemos actualizado nuestras Pautas de Contenido.
Consulta las pautas más recientes para seguir compartiendo historias de forma segura.

46: Amenaza

803 98 34
                                        

MERY

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

MERY

Nos reunimos en el almuerzo, hemos dormido bastante. Chad amanece mejor, aunque los golpes son más visibles hoy, su rostro sigue un poco inflamado. Pero él se nota más tranquilo.

No obstante tuve que despertarlo dos veces para recordarle que no estaba en la mansión, que ya estaba a salvo. Sé que durmió bien.

Alcanzamos el almuerzo, el área de comida huele muy bien y todas las personas están sentadas haciendo ruido mientras hablan. Escucho niños riendo y jugando alrededor. Tomo con fuerza la mano de Chad para dirigirlo al comedor.

—Seis, te ves mucho mejor —habla Emer—, ayer parecías muy molido.

Chad asiente.

—He estado mejor —responde Chad, y ella da una palmada en su espalda.

Miro a Emer, queriendo hacerle tantas preguntas sobre el pasado de Chad, su verdadero nombre, cómo eran sus padres, cómo era él.

Nos reunimos con nuestros compañeros, todos lucen demasiado bien. Lion me mira un poco apenado y se levanta para que nos sentemos.

—¿Cómo durmieron? —pregunta Rick, comiendo apresurado.

—Muy bien, la cama es muy buena —responde Devon.

Mi hermano al igual que Lion, está muy incómodo. Quizá porque estaban acostumbrados a una rutina, a que la gente casi no se hable y que tampoco conviva. Lo miro y le doy una sonrisa gélida; no he pasado mucho tiempo con él y quizá sea bueno conocernos mejor, saber cómo somos y actuar como hermanos.

Veo de lejos a Tyron compartir palabras con Emer, y a juzgar por sus ceños fruncidos, sé que algo no anda bien.

—Me han desafiado —suena por todo el lugar, siento como Chad se tensa a mi lado—, no nos quedaremos con los brazos cruzados, los encontraremos y los mataremos, a todos.

La voz de la presidenta resuena por la base; la gente se alarma de inmediato. Y un mar de quejas nace entre los rincones.

Veo a Emer pedir calma, moviendo las manos para que se queden tranquilos todos.

Lo hacen, la miran e intentan no perder los estribos.

—¡Ella no nos encontrará! —Grita con furia—. ¡Antes nosotros ya tendremos entre nuestras garras!

La gente hace bulla, se emocionan y la apoyan a todo pronóstico. Me agrada la facilidad de Emer de hacer que la confianza nazca de un solo parlamento.

—¡Vengan! —nos llama, Chad se levanta y yo voy tras él. Solo Rick y Devon nos siguen.

Emer camina muy rápido por un pasillo diferente, color verde, como la ropa de camuflaje. Intentamos igualar su paso, no sabemos que nos dirá.

—Entren —atravesamos una puerta, en donde hay muchos monitores y cámaras de las entradas y sus alrededores.

La prueba ✔Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora