En el año 2025 la sobrepoblación afectó al mundo consideradamente. Principalmente a los países asiáticos y americanos, inquietando no solo la estabilidad de la economía, sino el medio ambiente y los estándares de orden a nivel mundial. El gobierno d...
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MERY
El campamento parece vacío, y tengo la chispa de esperanza de que por favor, Tyron este aquí esperándonos. Dejamos a Chad sobre la tierra, y cada vez se ponía más pálido.
Corro dentro de la tienda de Emer, y veo a Lion sentando junto a mi hermano, los padres de Rick, y Tyron. Mi corazón palpita con fuerza, pero de alivio. Tomo a Tyron y lo jalo fuera sin decir nada, y cuando ve a Chad tirado, casi morado, corre para poder revisarlo.
—La presidenta lo ha envenenado —digo, al borde de un colapso.
—Está muy débil, tuvo que ser un veneno muy fuerte —asegura, tomando su pulso y checando signos vitales—, ayúdenme a llevarlo dentro.
Todos los presentes lo levantamos, y siento que pesa más que anteriormente; comienzo a sentirme muy preocupada. Tyron levanta la ropa, analiza la herida y yo siento que no se apresura.
—Apriétala, Mery, asegúrate que deje de drenar para poder limpiar —Me indica.
Me muerdo la lengua, él se sale en busca de algo. Tomo la herida con ambas manos, presionándola con fuerza; Chad se queja, yo solo lo sigo haciendo, soportando el nudo de la garganta que me quema.
—No te mueras —suplico en silencio—, no te mueras, por favor.
Dejo de presionar cuando lo que comienza a salir es sangre; Chad se vuelve a quejar cuando lo suelto de golpe. La temperatura ha subido, está ardiendo y tiembla.
Tyron vuelve con rapidez, toma una jeringa y la inyecta justo a un lado de la herida; le pone otra en la intravenosa del brazo.
—Eso debe disolver el veneno —me avisa—, esperemos que no sea demasiado fuerte, porque, moriría.
Me lamo los labios, miro a todos lados tratando de calmar mis pensamientos; no morirá, no así. Me digo constantemente en la cabeza, Chad ha soportado mucho, es más fuerte que esto.
Tyron limpia la herida, y la sutura con rapidez, colocando una protección y mirándome cuando termina.
—No es la primera vez que atiendo a alguien envenenado, Mery —Tyron me da conforte, y toca mi hombro levemente—, pero sí es la primera vez que lo hago con alguien que ya está inconsciente.
Eso no ayuda, me pongo a un lado de donde esta Chad. Coloco mi frente sobre la suya, trato de no derrumbarme.
—Debemos irnos —avisa Rick, entrando a la tienda—, han logrado apagar el fuego.
Arman una cama para poder cargar a Chad de camino; todos, bueno los pocos que estamos ahí, nos equipamos para poder seguir. Lion me mira de reojo pero no dice nada; los padres de Rick van hasta al frente, nuestra ropa blanca se ha puesto color gris; y todos olemos a humo. Ya no hay marcha atrás para ninguno de los que estamos aquí. La rebelión ya inicio y la presidenta tiene un caos dentro de la ciudad.
Vamos caminando, no nos hemos detenido ni a descansar un poco, no tenemos mucho tiempo y necesitamos alcanzar a la rebelión antes de que nos alcancen a nosotros. Chad sigue inconsciente, no puedo dejar de mirarlo a cada instante, me da mucho miedo que ya no despierte.
—El veneno era muy animoso, la dosis fue grande, pero Chad es muy fuerte, luchó bastante —Tyron me da aliento—, eso no lo matará. Chad jamás moriría por algo tan natural.
Seguimos caminando, no pretendo detenerme, a pesar que me duele los brazos por ayudar a cargar a Chad. Todos están demasiado agotados, nadie quiere seguir, los escucho protestar por unos cinco minutos de descanso.
—No puedo continuar, me duelen los pies —Se queja Lion, tirándose sobre la maleza que ahora pasamos.
Los demás lo ven como un permiso, dejan a Chad sobre el suelo; todos se tumban en círculo para reposar, beber agua y sobar sus pies.
—La rebelión nos dejará —Les recuerdo.
—De todas formas ya lo han hecho, solo asegurémonos de llegar a la base mañana —Nos asegura Tyron—, claro, antes de que las tropas de la presidenta nos rastree.
—En el peor de los casos —habla mi hermano—, ¿qué pasará si nos rastrean?
Tyron suspira, acomodándose sobre el suelo para poder recostarse.
—Estamos perdidos, si encuentra la base, la revolución no se podría llevar a cabo —explica, mirando las estrellas del cielo oscuro—, nos dejaría indefensos.
Noah ya no dice nada, se dedica a recostarse como todos los demás. Yo no puedo hacerlo, me quedo sentada, vigilando mientras todos se quedan dormidos en cuestión de segundos.
Chad se queja, lo escucho murmurar algo que no puedo descifrar.
—¿Qué ocurre? —Le pregunto, acercándome levemente para entender lo que está diciendo.
—A-agua —murmura, abriendo levemente sus ojos.
Siento que todo regresa a mi cuerpo, cuando se intenta incorporar. Lo ayudo, sonriendo porque ahora está bien. Le pongo mi botella en la boca, lo hago que beba mucho.
—¿Cómo te sientes? —Lo examino, mirando un poco su herida, luce normal, pero temo que es necesario cambiar las vendas y limpiarla.
No hay un lago cerca; no sé si soportaría esa venda sucia hasta llegar a la base.
—Solo estoy cansado, adolorido y un poco confundido —Me contesta, sentándose de otra forma, haciendo muecas de dolor mientras lo hace.
Acaricio su mejilla, tranquila.
—Me alegra que ya estés mejor, en serio creí que no sobrevivirías —bufo un poco triste por el recuerdo.
—Nunca moriría sin pelear antes, sin dar absolutamente todo de mí —responde, tomando mi nuca para atraerme y depositar un beso sobre mi frente.
Descansamos, me siento un poco libre de poder dormir un poco; esperando que por la mañana ya pueda dar el paso y poder continuar. Teníamos que llagar a la base; estar a salvo y prepararnos para lo que se venía.
—No te desharás de mi tan fácil, Mery —Lo escucho murmurar antes de poder quedarme dormida.
—Ni en mil años lo querría —contesto, durmiéndome.
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