En el año 2025 la sobrepoblación afectó al mundo consideradamente. Principalmente a los países asiáticos y americanos, inquietando no solo la estabilidad de la economía, sino el medio ambiente y los estándares de orden a nivel mundial. El gobierno d...
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Emer me tendió un arma grande, y un par de cartuchos.
—Tu vendrás conmigo, Seis —Me dijo de inmediato.
Mery llegó poco después, totalmente agitada.
—Mery vendrá conmigo, Tyron con Emer —habló Yordy, y lo vi de inmediato. Pero quizá era mejor que se quedé, porque ir a la ciudad podía ser mucho más peligroso.
Entonces me quedé callado. Miré a Mery, se veía pálida y cansada.
—¿Te sientes bien? —Me acerqué a preguntarle, pero evadio la pregunta, tomando mi mejilla para darme un beso casto.
—Promete que no harás nada estúpido —murmuró cerca de mi rostro.
Negué.
—No haré nada estúpido —repetí.
Vi como nuestros dedos entrelazados se separaron cuando ella sin mirarme, se marchó junto a Yordy. Sentí un nudo impresionante presionarme el pecho, pero Emer me jaló levemente la chaqueta.
—Hora de partir, Seis —dijo, me no pude dejar de ver hacia atrás mientras todavía visualizaba a Mery.
—Tendremos que tomar el camino largo —musitó Tyron—, para no ser vistos por los que están en la zona cero.
Emer asintió; pero yo todavía no conectaba bien. Devon compartió mirada conmigo, frunciendo el ceño.
—¿Ocurre algo? —Preguntó—, tienes un aspecto de espanto.
Cerré los ojos, negando.
—No es nada —musité.
Emer golpeó mi hombro, sonriéndome de lado.
—Todo este terminara tan pronto que cuando menos lo pienses, estaremos en casa de nuevo —animó.
No pude responder, solo me limité a sonreír con los labios planos.
El camino sí que era largo, seguimos caminando, sin detener el paso ni por un par minutos; Emer nos sigue dirigiendo desde el frente. Escuché las bromas de todos detrás, y como vienen divirtiéndose.
No lo entendí, yo no podía sentirme victorioso. Quizá era una de las pocas veces que no me sentía de las todas a ganar.
Suspiré fuerte.
Tenía la espinita de querer pedirle la radio a Emer, preguntarle a Mery qué era eso tan importante que tenía que decirme. Su cara, la forma en la que me estaba mirando, la percibí como algo grave, y eso es lo que ahora mismo no podía sacarme de la cabeza.
Pero, Mery no era de las personas que ocultaba lo importante. Siempre me dijo todo, incluso cuando no se sentía cómoda con la menstruación.
Despabilé cuando vi que Emer me estaba mirando.
—Seis, debes despertar, estamos a punto de entrar por la presidenta —Me reprendió, dándome la radio.
—Descansaremos un par de horas —habló Tyron del otro lado de las filas—, beban agua y guarden fuerza, porque al entrar por esa valla, atacaremos con todo lo que esté en nuestras mano.
—¡Y recuerdan! —Gritó Emer—, ¡los ciudadanos no tienen nada que ver!
Me dejé caer en un costado, bebiendo agua y echándome un poco sobre el cabello. Tyron se sentó a mi lado, mirándome.
—¿Algún padecimiento? —Inquirió—, ¿te duele algo?
Lo miré, negando.
—Estoy bien, solo un poco cansado —Mentí, girando la cabeza a otro lado.
Doblé las rodillas, recargando mis manos en ellas, y mi rostro también. Me mentalicé, concretándome en el golpe que estábamos por dar. Una vez muerta la presidenta, todo se acabará.
Me sobresalté, despertando de golpe cuando alguien me tocó la cabeza.
—Hora de movernos —repuso Devon, que estaba parado frente a mí.
Asentí, poniéndome de pie, mirando a todos que ya estaban dando marcha. Cargué mi arma, moviéndome entre todos, para poder alcanzar a Emer que iba hasta el frente.
—Te quedaste dormido, Seis —su tono era de molestia—, si no está tu cabeza en esto, no quiero que este enfrente.
Pasé grueso, pero no respondí, me quedé en mi sitio. No me iría a otro lugar. Porque yo debía ser quien acabe con ella.
Vimos de lejos la valla de la ciudad, y todo el entorno muy tranquilo.
—En serio, no hay nadie —murmuró alguien.
—Creí que habría guardias vigilando fuera —respondió Tyron.
Emer movió las manos para indicar posición. El grupo se partió en cuatro, me incliné un poco para esperar la señal. Solo el grupo de Tyron se acercaría para poder ver si podíamos entrar.
La señal salió, todos nos movimos tan aprisa que pude apreciar las respiraciones de todos. Corriendo entre el pastizal, esperando toparnos de frente a la valla. Deteniéndonos a tope sobre el agujero que utilizaba la rebelión para infiltrarse.
Todos entramos poco a poco, éramos cerca de veinte. Pero nos percatamos de algo, todo, estaba en absoluto silencio. No había movimiento en ningún lado.
La ciudad parecía abandonada, como si los hayan echado a todos.
Miré a Emer en respuesta, pero su ceño de pánico me dijo que algo muy malo estaba pasando.
—Ella lo sabía —murmuró.
—¿Qué? —hice la pregunta temiendo la respuesta.
—Ella sabía todo...
Se quedó callada, con la boca media abierta, mirando la ciudad silenciosa.
—Atacaran la base —confirmó Tyron.
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Hoy es mi cumpleaños numero 25 :'c que vieja estoy.
Espero les este gustando la historia, y quiero que sepan que agradezco mucho a los que la han seguido al hilo desde que la empecé. Somos pocos, pero siempre con muchas ganas de seguir leyendo.
¿Teorías?
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