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23: Alianza rota (Parte 2)

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...

MERY

Nos sentamos cuando el sol se estaba poniendo, y respiramos profundo la humedad del lugar.

—Solo cuatro días más y la pesadilla acaba —murmuró Ane, ayudando a recostar a Devon sobre su regazo.

—Y sospecho que serán los peores —aclaré, tumbándome cerca de ellos, observando a Chad dan vueltas por el perímetro—. ¡Debes descansar! —Le señalé un lugar a mi lado.

Después lo vi alejarse, y darme una señal, miré a Ane y Devon.

—Ve, yo vigiló —señaló Ane sonriendo, y asentí.

Me puse de pie y seguí a Chad entre los matorrales, tratando de alcanzar su mano.

Levanté la mirada y vi un lago, con una pequeña cascada que caía en un ruido majestuoso.

Sonreí de inmediato cuando la vi.

—Ven a nadar conmigo —Dijo, comenzando a quitarse su traje especial, y sentí el rubor en mis mejillas volteando a ver a todos lados.

—Chad, no querrás morir desnudo —señalé cuando se deshizo de todo, dejando a la vista su escultural figura, y sus músculos torneados.

—¿Por qué no? ¡Tendrían una gran vista! —habló cuando cayó al agua de un salto.

Pensé en que la presidenta vería esto, y aunque sabía que también los vigilantes, no dude, quizá seria los últimos días de mi vida.

Tomé el cierre de mi traje y lo bajé hasta que pude salir del cuello al dorso, sacándome los zapatos y al final, quedando igual de desnuda que Chad. Me tiré al gua, cubriendo mi nariz.

Nadé a él, y sonrió, con todos los rizos cubriendo su frente.

—¿No crees que es el momento menos indicado para el romanticismo? —pregunté, él sonrió, tomando mi cuello por detrás de mi nuca, besándome un poco.

—Todos los momentos son indicados para el romance —susurró cerca de mí.

El agua no estaba fría, y era cristalina, incluso podíamos beberla. Nadamos un poco y chapoteamos. Olvidando el peligro y lo mal que estábamos haciendo en distraernos.

Nos lavamos las heridas, y la suciedad.

—¡Hey tortolos! —ambos miramos a donde la voz conocida nos llamaba—, ¿Hay espacio para dos más?

Mi sonrisa se extendió cuando Rick y Yami aparecieron justo frente a nosotros, sacando su traje y entrando al agua.

—Tienen suerte que fuimos nosotros los que los encontramos —mencionó Yami, sacando la cabeza.

—Y eso no es todo —habló Rick saliendo centímetros atrás—, hemos conseguido un montón de armas.

Chad me miró y sonrió, dando un pequeño grito.

—Cállate —Le pedí, en modo de sobresalto.

—Ahora tenemos nuestra propia alianza, Mery —murmuró—, y patearemos traseros.

Rick también gritó, y después Mery, el corazón me dio un salto.

—Basta —Les pedí con seriedad, chistando.

Y después de salir y vestirnos, fuimos con Devon y Ane, les dimos agua, y Rick repartió sus armas.

—¡A poco de terminar! —retumbó la voz de la presidenta por todos lados—, ¡Y solo quedan cuarenta! —avisó, dando una risa antes de que un chirrido retumbase y apagase su voz.

Nos miramos entre sí, Chad guardó el arma en el cinturón del traje y me guiñó un ojo.

—¡Hora de la cacería! —gritó Rick y levantó su lanza en alto.

Moví los ojos, y todos lo seguimos dentro de la jungla...

Moví los ojos, y todos lo seguimos dentro de la jungla

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