CAPÍTULO 31

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El gran patio trasero de la mansión estaba cubierto por hojas secas, Alice la empleada recogía arduamente cada una de estas. Cuando observó al Señor de la casa se acercándose por el pasillo enrocado, se detuvo por un segundo y cuando estuvo lo más cerca de ella, Alice saludo con una reverencia.

- Alice – mencionó el hombre.

- Si Señor, en que puedo ayudar.

- Deseo que puedas comprar ropa nueva para War, sé que sabes cuáles son sus tallas correctas – Aquí tienes una tarjeta ilimitada.

- Disculpe el atrevimiento Señor, pero a War no le agradará esto – Aún quedan algunas prendas que dejó antes de irse de la mansión, deben estar todavía en la casa pequeña. Iré por las prendas.

- Está bien comprendo, gracias por la ayuda.

Después de al menos un cuarto de hora, Alice regresó con una pequeña maleta en sus manos, se la tendió al Señor y con una gran sonrisa, mencionó que tenía todo listo.

- Muchas gracias Alice –

- Es mi deber señor – Todo lo que necesita esta en la maleta, así que no necesita preocuparse por nada. Por favor mándele a War un saludo de mi parte, désele buena salud y su pronta recuperación.

- Le haré llegar sus saludos y buenos deseos.

El Señordio media vuelta, saliendo del lugar con dirección a su gran oficina. Al pasar por el hall se dio con la sorpresa de ver a Prim sentada sobre la pequeña banca frente al piano tocando una pequeña pieza suave, risueña y llena de vida. ¿Había escuchado alguna vez esa pieza? ¿Por qué no recordaba cuándo? Prim estaba tan concentrada en la pieza ya que aun cuando se acercó al borde del piano, esta no sintió su presencia. Mean se encontraba al pie de las escaleras, escuchando el sonido con los ojos cerrados.

Era increíble.

Cuando los dedos largos de Prim se detuvieron al tocar el ultima tecla y sus pies dejaron de presionar el pedal, sus manos se dirigieron hacia el atril tacando la partitura con cuidado, mientras leía la partitura de la siguiente canción en Braille. Dirigió sus manos de vuelta a las teclas de piano, pero antes de comenzar a tocar la próxima pieza, sonrió de lado y dijo:

Esta canción si la conoces verdad Papá.

"Fantaisie Impromptu" de Chopin

Empezó a jugar la pieza, logrando que los ojos del hombre se llenaran de lágrimas al ser testigo que su pequeña hija aun recordaba su pieza favorita. Tomó de sus hombros y impidiendo que siguiera le dio un beso en la parte superior de la frente.

- Papá, ama escucharte tocar cada pieza con amor y sentimiento – ¿Cómo supiste que estaba aquí?

- Puedo sentir el aroma de Papá, incluso de lejos.

El hombre extrañaba a su pequeña niña, la niña de sus ojos, la que amaba tocar el piano, la que tenia una sonrisa angelical, a la que los ojos le brillaban, la niña traviesa, la niña...

Su pequeña bebé.

No quería nunca más ver a la niña con mirada perdida, la que tenia los ojos oscuros, la niña que tenia miedo de ver de nuevo el mundo, la que ya no era niña, sino la jovencita a quien no había podido sacar de la oscuridad en la que se había caído.

Lo siento ... lo siento cariño.

Su abrazó casi asfixió a Prim. Quien se dejó abrazar sin mencionar una sola palabra, tan solo extendió los brazos alrededor de su padre, consolándolo en silencio. Cuando se separó de ella, posó sus mejillas entre sus manos, dándole unas suaves caricias antes de marcharse.

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