CAPÍTULO 32

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Mean caminó por el pasillo de la mano de Prim, ambos se quedaron helados al escuchar al hombre mayor hablar con el mas joven dentro de la habitación.

- ¿Aun deseas irte? – Porque si es así, No cumpliré mi promesa y esta vez iré detrás de ti. No pienso dejarte como lo he hecho hasta ahora – expresó el Padre de Prim.

El silencio en la habitación fue largo. Prim deseaba entrar y cuando quiso moverse un paso dentro de la habitación, Mean apretó sus manos deteniéndola.

- No – le susurró. Aun tienen mucho por hablar – vamos.

Ella negó con la cabeza, para luego pedirme con voz bajita que se quedaran a escuchar.

- Como podría, Usted ha hecho tanto por mi Señor.

El hombre aun consternado respondió.

- War, no solo eres un empleado más, eres parte de nuestra familia. Recuerdas el día en que Prim fue a verte a la pequeña casa detrás de la mansión.

- Si lo recuerdo.

- Estoy seguro que también recuerdas que cuando salió llorando, entré y te encontré junto a la puerta entreabierta observándola con los ojos llenos de lágrimas.

¿Aun recuerdas lo que me dijiste aquel día?

- Si lo recuerdo – Y aun creo que no soy la persona correcta para la señorita. No tengo nada que ofrecerle.

- ¡Lo tienes!, recuerda eso – recalcó el hombre mayor.

Mean sintió las manos temblorosas de Prim. Se giró para observarla y ahí estaba con la miraba vacía, una vez más.

- Vámonos – ordenó Prim.

- Señorita –

Mean obedeció, llevando a Prim hasta el otro pasillo. Sus lágrimas gotearon golpeando sus manos al caer. No sabía que hacer ¿Debía consolarla? ¿Qué debía decir?

- Aun después de tanto tiempo, P'War creé que no es suficiente para mí. ¿Qué tengo de especial? ¿Por qué no puedo gustarle, sin que piense demasiado en lo que puede o no ofrecer? – mencionó Prim con amargura.

Mean comprendía a War a pesar de no estar totalmente de acuerdo con el comportamiento del joven.

- Creo que puedo comprender lo que Khun War esta pensando.

- ¿Qué es? – preguntó Prim con desesperación.

- Se siente inferior, porque usted es una joven educada, hermosa, de buena familia y con mucho dinero. Nunca le faltó nada en la vida y Khun War tiene miedo a que usted pueda encontrar alguien con las mismas características, de la misma posición social y lo más importante ... no ser suficiente para usted, de no darle la felicidad que necesita y que talvez una persona como él, con tantas cicatrices dentro no tenga nada de felicidad que ofrecerle, tan solo dolor y sufrimiento.

- No necesito dinero, ni grandezas – su amor, siempre ha sido lo único que he deseado. No puedo ver, pero si sentir. Y él me devolvió las ganas de salir adelante y no rendirme. No sabes cuantas veces quise darme por vencida, pensé en que estar ciega era una maldición, que no lo merecía y pensé que nunca lograría nada por mi misma.

Tan solo quise hundirme en la tristeza y la resignación de como seria mi vida para siempre.

- Puedo preguntar ¿Cómo fue que quedaste ciega? ¿Qué fue lo que pasó?

- ¿No lo sabe?

- Su padre no quiso mencionarlo, pero mencionó que tuvo un accidente... solo eso.

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