CAPÍTULO 46

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La mañana siguiente, Prim luchaba por abotonar los botones de su chaqueta gris de lana, Plan entró en la habitación y al verla luchar se acercó con delicadeza para ayudarla, pero pudo ver como su rostro se entristecía. Su hermano muy preocupado al verla así, lo comprendió.

- P'Prim...

- Soy una carga ¿verdad? – le dijo Prim interrumpiéndolo.

Plan sacudió la cabeza involuntariamente para mencionar:

- Claro que no querida, todos te amamos.

- No quiero ser una carga. Quiero poder ver... - Así podre vestirme sin molestar a nadie, quiero ver el rostro de mi amado, no quiero ser una carga para él. Ayer por la noche, solo fui una carga, P'War tuvo que pedirte que vinieras a ayudarme. Veo que aún no puede hacerlo. ¡Quiero poder hacer todo por mí misma!

- No es una carga. Podemos hacerlo por ti. Y por P'War, creo él te respeta mucho.

- Lo sé, es por eso que lo amo. No me equivoque en elegirlo.

Plan tomó las manos de su hermana en las suyas, posando su cabeza sobre sus hombros para susurrarle las palabras más hermosas que talvez alguna vez le había dicho.

Salieron de la habitación, entrando a la cocina en la que se encontraban Mean y War acomodando los platillos sobre la mesa.

- Buenos días – mencionaron los dos a la misma vez.

- Buenos días – respondieron los hermanos con una sonrisa.

- Siéntense, Khun War hizo un delicioso desayuno – dijo Mean jalando una de las sillas, ayudando a Prim a sentarse y haciendo lo mismo con Plan y se sentó al lado suyo.

War tomó asiento al lado de Prim y en silencio cortó la carne en pequeños tozos ante la atenta mirada de Plan, que lo observaba.

- Nong , te hice un jugo de fresas – ¿Quieres verlo?

Prim asintió, bebiendo el jugo que War le aproximó con un sorbete.

Mean se percató como Plan los observaba, parecía estar envidioso. Tomo una de sus manos sobre la mesa, aproximándole un poco de carne en su cubierto y dándole de comer. El mayor parecía estar muy sorprendido, divisó a todos lados muy nervioso.

- No hay nadie aquí que pueda vernos – solo estamos nosotros cuatro.

War al escuchar aquello dirigió su mirada hacia ellos por unos segundos para seguir en lo suyo.

Ambas parejas salieron al enorme jardín. Prim recostada sobre el césped verde, apreciaba el sol caliente golpear su rostro y su hermano bebía una lata de cerveza al lado suyo mientras miraba al horizonte.

Sus parejas trataban de reparar una banca de madera vieja que se encontraba junto al árbol donde años atrás habían tenido un accidente. Mean y War trabajaban muy bien juntos en armonía, sabían que hacer y que herramientas utilizar. Plan tomó fotos de cada momento, de cada posición y cada gesto que realizaba Mean. Su sonrisa cuando conversaba con su futuro cuñado, dando su punto de vista sobre el color de barniz con el que pintarían la madera. Bebieron unas cervezas, sentados al lado de la banca, como dos amigos muy íntimos que conversaban de temas sin importancia.

- ¡Listo! – Gritaron ambos, chocando las palmas de sus manos.

- Ohhh owoo – dijo Plan mirando la banca y aplaudiendo. – P'Prim, quedó igual a como se veía cuando éramos niños. ¡Tócalo!¡Tienes que tocarlo!

Prim caminó de la mano de War y con mucho cuidado tocó la banca, pasó sus dedos por la madera lentamente y con lágrimas en los ojos, asintió.

- Es tal como lo recuerdo – igual a la banca de mis recuerdos.

- Vamos a tomarnos algunas fotos. Vamos siéntense. – Mencionó Mean acomodando la cámara en un trípode a una distancia de ellos.

Después de la ver las fotos y jugar juegos de mesa. Mean y Plan desaparecieron. War los buscó por toda la casa, sin ningún éxito, incluso a la hora de la cena.

*

*

Mean y Plan pasearon por las plazas, comieron unos fideos y brochetas de carne.

- ¿Te gustan? – Preguntó Mean dándole de la suya.

Plan sintió, comiendo de la brocheta de Mean y tomando de la suya para compartirla con su pareja. Caminaban de la mano sin miedo a que alguien los observara.

Al llegar a casa fueron a la habitación que compartían juntos. Se recostaron en la cama apenas cerraron la puerta.

- ¿Podemos hacerlo hoy? – Hoy es necesario cariño – dijo Plan con gracia, mientras pasaba uno de sus dedos por el brazo de Mean juguetonamente.

- Es más que necesario cariño – Respondió Mean quitándose la chaqueta y tomando los labios de Mean sobre los suyos. Devoro sus labios carnosos, dándole pequeños mordiscos.

War llegó a la puerta de la habitación de su futuro cuñado y su novio; había planeado tocar, pero al ser consciente de lo que pasaba dentro de la habitación, se detuvo, dándose media vuelta.

Al llegar a la habitación de Prim, intento tocar la puerta, pero esta estaba media abierta. Ahí estaba Prim quitándose la blusa. Sus ojos se abrieron ante la impresión, si no fuera porque sabía que Prim era ciega, podía creer que lo hacía a propósito. Quiso salir de ahí, pero sus pies no reaccionaron solo se clavaron en el piso, evitando que se moviera y observará cada acción de Prim

Se veía muy atractiva, su piel brillaba ante la luz de los focos en la habitación. Llevaba un sujetador color lila y sus cabellos lisos le rozaban la piel, cundo ella luchaba por ponerse el pijama.

*

*

El ambiente era caliente, sus respiraciones se aceleraron y sus frentes se mancharon de sudor. Mean beso cada rincón de su piel y Plan araño la piel de su espalda con sus pequeñas uñas mientras sus manos recorrieron desde su espalda hasta la parte baja de su cintura perdiéndose dentro de su ropa interior.

Mean apoyo la espalda en la cabecera, el mayor sobre su regazo movió las caderas a su propio ritmo, dando pequeños gemidos, temblando ante la penetrante mirada del hombre debajo suyo. Mean con la boca entreabierta, trató de respirar lo suficiente y ahogó sus gemidos cuando luchaba por no moverse y disfrutar del momento. Podía sentir el sudor sobre la piel de su pareja, sus dedos dejaban huellas color carmesí ante la fricción del roce de la piel de su amado y la fuerza con la que se aferraba a la cintura del mayor.

- Oh cariño ... umhmm – mencionó Plan lamiéndose los labios.

Mean al verlo, llevó uno de sus dedos dentro de la boca del mayor, sintiendo como era absorbida y acariciada por su lengua. ¡Eso lo prendía!

¡Cariño ... si! ¡Así me gusta!

El más joven se llevó los pezones de su amado a la boca, lamiéndolos y mascándolos intercaladamente, logrando que su amado arqueara la espalda en una hermosa media luna visible en la oscuridad de la noche. Mean tomó el poder, embistiéndolo con una fuerza constante y llevándolo hasta lo más alto de su placer.

Su primer orgasmo de la noche....

Seguido de unos tres orgasmos más... haciendo su noche larga e inolvidable.

Podían ser ellos mismos, sin miedo a ser vistos, sin miedo a tomarse de las manos, sin miedo a darse algún beso ...............

Sin miedo a ser criticados. 

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