Sus manos temblorosas permanecían apoyadas la pared mientras escuchaba a hurtadillas a través de la gran puerta de roble, sabía nada bueno podía estar pasando y mucho menos cuando minutos antes de entrar el rostro neutro de Mean, dejaba mucho por imaginar.
La semana había pasado entre altibajos. Plan una vez más recordó las escenas, en las que fue testigo y que por mas que tratara no dejaba de dolerle. Su hermana una vez más volvió a ser la misma jovencita de antes, su comportamiento agresivo, depresivo y solitario se mostraban incluso mas que antes. Se negaba rotundamente a aceptar una operación de vista, al menos no lo haría hasta que War volviera.
Lastimaba a Mean cada vez que este se acercaba, sus manos estaban llenas de heridas pequeñas, no comía y era obligada a tomar pastillas una vez al día. Su padre escuchó detenidamente las palabras suaves y llenas de tristeza de Mean mientras le sugería que Prim volviera a terapia psicológica.
- Dr. Phiravich, pensé que usted podría ser la salvación para Prim- y sabe por qué?
El silencio fue pulcro, mientras Plan deseaba escuchar la razón del porque su padre quería a Mean cerca de su hermana.
- Veo que ni lo imaginas-
- No señor- respondió Mean con una voz apenas audible.
- Talvez no lo recuerdes, pero fuiste la persona que salvo a Prim hace mucho tiempo.
Plan deseaba ver la reacción de Mean, pero ahora no podía hacerlo.
- No se a que se refiere señor.
- ¿La provincia de Chachoengsao, no es tu lugar de nacimiento?
- ¿Cómo sabe eso?
- Investigue. Te he buscado hace mucho tiempo, aun eras un niño cuando salvaste a Prim de ser víctima de una violación hace 10 años, fuimos a tu provincia un verano.
*Flashback*
Un sábado como muchos otros Mean iba camino a la biblioteca local de su pequeño pueblo, llevaba apenas un lápiz, un borrador, un cuaderno y su tarjeta de estudiante en su mochila. Como cada mañana su madre lo había despedido desde la puerta de su pequeña casa, su sueño de ser siempre el orgullo y la sonrisa de sus padres lo llevaron a querer ser el mejor de su clase.
Pasó por el gran templo con grandes estatuas como cada fin de semana, viendo muchos creyentes y extranjeros reír mientras veían danzantes tradicionales. Reaccionó, recordándose que no podía llegar tarde o no encontraría los libros que deseaba tomar prestados. Iba muy concentrado en sus pensamientos cuando escuchó unos gritos desgarradores llenos de miedo y acompañados de llantos. Siguió el sonido de los gritos acercándose hasta detrás de un gran callejón y encontrándose con una niña en el suelo, un hombre sobre ella tratando de rasgar sus ropas, por un momento sintió miedo, pero al ver la manera desesperada con la que luchaba, causo un gran valor en él.
Caminó con mucho cuidado, mientras buscaba la manera de salvar a aquella niña. No muy lejos de ahí observó un gran barril llena de maderas rotas sobrantes de algún mueble ¿talvez?, tomando una de ellas en sus manos y acercándose lentamente hacia el hombre que luchaba, por sacarle la pequeña blusa color rosa, cerró los ojos muy fuertes, lanzándose sobre el hombre y golpeándolo con aquella madera en la cabeza, específicamente en la nuca, dejándolo fuera de sí.
Cuando el hombre cayó desmayado a un lado, líneas de sangre chorreaban por un lado de su cuello, Mean sintió miedo, pero volteo para ver a la pequeña víctima, templando y arrastrándose por el suelo.
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BUSCÁNDOTE
FanfictionPuedo tenerlo todo... pero lo único que busco eres tu. - Plan- * * Maldita sea, te odio. - Mean -
