Los dos amigos bajaron a los pocos minutos del pequeño sitio en donde se encontraban. Las clases habían terminado, solo por eso salían tan pronto.
Iban andando rápido ya que Auron quería hacer dos cosas importantes, una más que otra, pero igualmente merecían la pena. Se encontraron con Reborn saliendo de la clase quién solo los miró negando suavemente.
—¿Qué cojones hacéis?— preguntó el ángel al verlos algo intranquilos.
—¡La puta apuesta de la ventana!— exclamó Auron mientras sacaba una de las piedras. La arrojó con fuerza al ventanal que estalló en pedazos llamando la atención de todos los que pasaban por ahí.
Fargan fue el primero en empezar a correr para no llevarse un castigo. Le siguió el otro demonio que al darse cuenta de que el ángel se había quedado quieto le agarró de la mano para huir los dos.
— Algún día podré entender vuestras acciones, lo juro — recriminó el ángel.
— Estamos ideando un plan confidencial no puedes estar aquí — el demonio supremo le miró esperando su ida —. Te hemos salvado de ser inculpado por la mierda ventana, nada más.
— Bien, iré a ver a Mara... Pero no la lieis mucho anormales — fue lo único que dijo antes de darse la vuelta.
—¡Espera perro!— exclamó el del mechón teñido haciendo que el otro reaccionase.
El demonio se acercó a su pareja, se puso de puntillas haciendo que sus labios rozaran entre ellos. Luego simplemente lo empujó lejos de él. Reborn sonrió con burla mientras se volvía a poner a andar pero esta vez de espaldas antes de darse la vuelta. Auron solo se quedó mirando como desaparecía de su vista para luego concentrarse en su amigo.
— Sois-
— Ya, no vengas con tus mierdas — le cortó antes de que siguiera —. Nuestro plan.
El plan era intentar que Fargan le pidiera salir a Willy, pero como el de ojos rasgosos nunca iba solo iba a ser muy complicado hacerlo.
— Primer paso: hacer que se separe del grupo pa' que se venga con nosotros — dijo Auron mientras el otro escribía —. Llamaré a Vegetta, necesitamos su ayuda.
— Apruebo.
El demonio salió corriendo de dónde estaban para buscar corriendo al ángel mamadísimo.
Después de estar un rato buscando solo volvió a encontrarse con Reborn, por lo que bufó molesto.
— Reb ¿Has visto a Triple 7?— preguntó acercándose despacio al grupo de amigos.
—¿No?— dudó por unos instantes pero luego sonrió con malicia —. En verdad sí, pero como es un plan confidencial no puedo meterme.
— Hijo de...— murmuró viendo al ángel mirarle con superioridad —. No necesito tu ayuda ángel estúpido.
— Hagamos un juego — pronunció rápido —. Quién lo encuentre primero gana.
—¿Qué gana?
— Tú ganarás que yo te defienda siempre de todo, sin importar nada — el demonio asintió divertido —. Yo ganaré que te pongas la falda una vez por semana en todo lo que queda de curso.
— Te odio — susurró haciendo que el otro riera.
— Ya te gustaría odiarme.
—¡Trato solo porque ganaré yo!— gritó el demonio mientras corría hacia quién sabe dónde.
Esto no era un juego, se jugaban mucho.
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