49. Seis

887 100 31
                                        

Auron despertó en el instituto pero rápido vio que ese cuarto no era el suyo.
Escuchó pasos ir corriendo hacia donde estaba.

— Despertó — la cabeza de Axozer se vio tras la puerta del baño —.¡Reborn, despertó!

El ángel entró por la puerta de la habitación corriendo. Le habían obligado a dar un paseo aunque no se quería separar del demonio.

—¿Cómo te encuentras?— se sentó a su lado en la cama.

— Ahí voy — rió amargamente —. Me duele la cabeza.

— Si es que...

— No me puto culpes — bufó rodando los ojos —. Salvé a tu madre con mi bola de fuego, pensé que iba a atacarla a ella de nuevo.

— No te culpo.

— Si me hubieras matado todo sería más fácil — dramatizó cerrando los ojos.

— Encima que le pongo la espada a Dios en la puta espalda por tí y ¿Así me lo agradeces?— se unió al juego —. Debería darte vergüenza.

— Ah, no sé, tú fuiste el que habló con el Rey de los ángeles sobre matarme — intentó conservar el tono de broma pero los dos sabían que era un ataque.

— Ya te dije que lo rechacé.

—¿Qué te dijo?¿De qué hablasteis?— preguntó serio.

— Hablamos de tu muerte... De mi padre... De nada más.

—¿Y si voy haciendo el testamento?— bromeó sin estar tan descabellado —. Yo quiero tío, elegir quién será el que se quede con eso o con lo otro a mí muerte.

— Como si te fueras a morir ya ¿Sabes?— Reborn rió aunque no le hacía gracia esa situación.

— Mmm... Yo calculo que duro unas pocas semanas más — bajó de la cama sin cuidado, solo teniendo equilibro al extender sus alas.

—¿Por qué tan calculado?— el ángel le siguió.

— Secretos.

— Hijo de-

— Satanás — rió a carcajadas, su sentido del humor seguía vivo, por ahora.

— Dímelo anda — pidió el ángel siguiendo por el pasillo al demonio.

— No.

— Auron, lo digo en serio.

— Yo también.

Reborn paró al demonio sujetándolo con las manos. Miraba sus ojos rojos como la sangre, intentando averiguar qué era lo que escondía.

— Propongo tener tres secretos cada uno que el otro no pueda saber — propuso el demonio con una sonrisa —. Todo lo demás será contado.

—¿Y cuántos has ocupado ya?

— Quitando todos los papeles que tuve que firmar por ser hijo del Diablo que eso es confidencial — bromeó mirando hacia el lado —. Uno. ¿Tú?

— Uno también — demasiado cerca de Dios está, más de lo que le gustaría.
Por eso guarda en secreto algunas charlas que tuvo no hace mucho.

— Bien, suerte con tu secreto — se apartó del ángel para irse.

— Suerte con el tuyo.

Reborn se sentía tan lejos de él pero a la vez tan cerca. Tan rodeados de abismo que podía desgarrar el suelo y caerse los dos, por separado, por cualquier paso en falso.

 Tan rodeados de abismo que podía desgarrar el suelo y caerse los dos, por separado, por cualquier paso en falso

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
𝖊𝖑 𝖉𝖊𝖒𝖔𝖓𝖎𝖔 - 𝕽𝖊𝖇𝖔𝖗𝖓𝖕𝖑𝖆𝖞Donde viven las historias. Descúbrelo ahora