Estamos rotos.
~~JO~~
Al cabo de un rato seguimos en silencio así que me apresuro comiendo para irme rápido.
—Cuéntame de ti, Jo, antes de que te atragantes y mueras atorada —me pide el coreano divertido.
Me trago lo que tengo en la boca «Qué pena».
—¿Qué quieres saber?
—Pues... —mueve su comida con el trinche sin dejar de mirarme—, ¿Solo eres bailarina y ya?
—No, de hecho soy mesera, estoy cubriendo a una amiga.
Y ha sido bueno hasta ahora. Creía que me repugnaría, pero no; olvido a la gente, somos el tubo y yo. Además, el dinero también me ha ayudado mucho.
—¿Es cierto? —le cuestiona al hombre frente a él.
Gracias por el voto de confianza.
—Estudia medicina —añade Nathaniel, hasta creo que un poco orgulloso.
—Vaya... —expresa admirado—, ¿Cuánto te falta? —vuelve a mirarme.
—Tres años y estoy pensando en ser cirujana general con especialización en cardio y emergencias —le comento.
Tengo toda mi vida para lograr eso.
—Si quieres practicar te puedo conseguir unos cuantos pacientes cuando me visites en Seúl —se ríe ligeramente, pero algo me dice que habla en serio.
Le sonrío levemente a boca cerrada, y trago con dificultad. Es cuando caigo en cuenta de que estoy desayunando muy campante con dos criminales...
—No la molestes, Seung —le advierte Nathaniel.
—Es extraño, tú matas y ella revive, tú eres el malo y ella es la buena —dice divertido.
No revivo, pero entiendo su punto y tiene razón. Debería levantarme, parar todo y volver a mi vida.
—¿Y tienes familia? —me pregunta a mí, pero se dirige al hombre a mi lado—, porque son tan diferentes que creo que ya la conozco tanto como a ti.
—Mi mamá y mi hermano —respondo sincera. No le tengo miedo y no me da mala espina, a diferencia de Alexander, a él no lo quiero ni saludar de lejos.
—¿Y tu papá, murió? —indaga sin parar de comer, como si hablara de algo trivial.
—Sí, está muerto.
—¿No quieres saber qué días se baña? —interviene Nathaniel fastidiado.
—¿Y dónde vives, princesa? —lo ignora.
Nathaniel tensa la mandíbula.
—¿Por qué tanto interés? —exige saber.
—Solo quiero que se relaje —confiesa el coreano.
—¿Ah, sí?, pues entonces tú cuéntale sobre ti —resuelve. Seung lo mira desafiante.
—Mi familia son mi padre y mi hermano, eso es todo, vivo en Seoul, Gangnam, soy un traficante de tiempo completo, y soy el heredero directo de mi padre así que manejo todo junto con él.
—¿Y tú mamá? —ambos terminan la contienda de miradas fijándose en mí.
Nathaniel esboza una sonrisa de burla hacia Seung. El coreano cambia su mirada a una intensa, no oculta la miseria a pesar de que luce sereno. Toqué una herida abierta, sé reconocer eso.
—Mi madre... Ella murió protegiéndome a mí y a mi hermano menor, el que la asesinó soportó tres días de tortura, pero él ya se había arrepentido de existir a las tres horas conmigo —me cuenta con rabia y un tinte de orgullo.
ESTÁS LEYENDO
LUMINISCENCIA (#2)
Teen FictionA veces tener un gran corazón no te asegura un camino lleno de pétalos que desborda amor, a veces cedes ante lo incorrecto aunque sabes que esta mal, que te va a lastimar, a veces, solo a veces, un demonio te ofrece su mano y tu la tomas. Jo es inte...
