Capitulo: 24

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​La muerte a veces le llega a personas que no merecen irse tan pronto. Sabemos que, después de todo, a todos nos tocará; es solo que pensar en alguien que es tan buena persona y se marcha antes de tiempo es jodido. Sabía que Sam la estaba pasando muy mal y aun así no hice el intento de comunicarme con él, mínimo para saber cómo se encontraba su madre. Nuestra ruptura no era un impedimento para seguir preocupándome por ellos; eso me hacía sentir como una mala persona. Sentí cómo si un balde de agua fría cayera sobre mí al enterarme de su muerte. Lamenté mucho no haber mandado un mensaje antes; al menos saber que Sam se encontraba bien me alegraba un poco.

​-No puedo creer que una persona tan maravillosa nos dejara tan pronto, lamento mucho tu pérdida.

​-Agradezco tus palabras.

​-Me hubiese gustado hablar un poco más con ella.

​-Antes de partir, me dijo que te extrañaba y que algún día esperaba verte triunfando.

​-Sam, no me digas eso.

​-Ahora te está viendo desde el cielo; más te vale que no la decepciones, sigue esforzándote, se sentirá orgullosa de ti.

​-Eres un tonto, ahora me has hecho llorar.

​-Me hace feliz saber que mi madre fue muy querida por mis amigos.

​-¿Ahora me quieres torturar? Desde que terminamos, no volví a hablar con ella. ¿Eres feliz haciéndome esto? Me siento horrible al pensar que no le mandé un miserable mensaje.

​-Tal vez sí lo esté disfrutando... Aunque me hace feliz saber que seguías pensando en ella.

​-Ñiñiñiñi. Me caes mal. Tu mamá fue importante para mí, me daba muchos consejos, se preocupaba genuinamente por mí; claro que pienso en ella.

​-Y tú a mí :). No nos pongamos depresivos, mamá finalmente está descansando y odiaría vernos así.

​-Definitivamente eres un tonto. La extrañaré toda la vida... Ahora me voy a una entrevista de trabajo, te mando mensaje después.

​Guardé mi móvil sin esperar respuesta; una sonrisa se dibujó en mi rostro. Saber que volvía a tener un poco de humor me hacía sentir tranquila; los últimos meses ya no lo veía sonreír, y esperaba que siguiera recuperándose de todo aquello que lo había envuelto. Sam merecía tranquilidad y paz después de tantos años.

​Llegué al lugar de la entrevista y saludé a los empleados. Rápidamente Kath apareció para recibirme y me explicó un poco sobre el funcionamiento del lugar, lo cual me hizo reír: parecía que ya tenía el trabajo asegurado sin hacer la entrevista y me estaba dando el recorrido de novata.

​-Hablé con papá muy bien de ti, tienes el trabajo casi asegurado; no obstante, aún tienes que hacer la entrevista para ver qué lugar se adecua más a tus capacidades -seguía mostrándome el lugar.

​El restaurante era bastante grande, además de ser elegante pero sin ser formal. Tenía un toque rústico que me gustaba; casi todo era de madera, desde las mesas hasta los adornos. La cocina tenía una parte destapada para que el público pudiera ver la preparación de sus platillos, claro que los mejores cocineros eran los que daban la cara mientras el resto se mantenía en las sombras. Además, la barra tenía estantes llenos de distintos licores, desde whisky y tequila hasta vino y ginebra, adornados por marca, casa y año de lote.

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