-¿Rocío? ¿Estás bien? -Di un pequeño brinco por la impresión; Lily me observaba con un claro gesto de preocupación.
-Hola, Lily, no te vi llegar. ¿Cómo estás? -expresé con la mejor de mis sonrisas, evadiendo su pregunta. Obviamente, sabía que algo me pasaba.
-Te vi aquí sentada mirando a la nada. Te grité y no diste ninguna señal, así que me acerqué, volví a hablarte por segunda ocasión y nada; hasta la tercera reaccionaste. ¿Qué te pasa? ¿En qué piensas? -Se sentó a mi lado; me miraba con aquellos ojos a los cuales no les podía ocultar nada.
-No lo sé, supongo que solo estoy cansada, eso es todo. Hace unos días salí con Sam, y aunque la cita no fue la mejor, no estuvo mal, pasamos un rato juntos. Mamá se mudará pronto, papá regresará a la casa, todo sigue avanzando, pero yo siento que todo está mal; no sé cómo explicarlo. -Solté un suspiro, llevé mis manos a las sienes y me di un pequeño masaje, tratando de calmar el estrés.
-¿Qué piensas hacer? -Pasó su mano detrás de mis hombros y acarició mi brazo, mostrándome su preocupación y apoyo con ese simple gesto.
-Debería terminar mi carrera aquí, pero no quiero dejar sola a mamá. Sé que eventualmente tendré que hacer mi vida lejos de mis padres, pero no dejaré a mi madre hacer esto sola. Quiero que mis padres vuelvan a sonreír; no recuerdo la última vez que lo hicieron de verdad. Quiero pasar más tiempo con mis amigos, quiero salir a beber un café, distraerme, quiero por una vez en mi vida dejar de pensar que las cosas están mal, quiero hablar más con Sam, pero no puedo... Me siento estancada. -Mis manos comenzaron a temblar; me sentía tan desesperada.
-Estás teniendo muchos cambios en poco tiempo, es normal que te sientas abrumada. Debes abordar problema por problema o, de lo contrario, vas a bloquearte y seguirás sintiéndote así. Sé que no es fácil, pero la vida no es fácil; no puedes esperar que todo sea miel sobre hojuelas. Aprovecha los buenos momentos; sabes bien que tus amigos te apoyamos.
-Eso lo sé, Lily, también sé que hay personas con problemas más grandes e importantes que los míos y los toman con mejor cara, pero yo no soy esas personas y no todas tenemos la capacidad para afrontarlas con calma. No tengo la estabilidad emocional para ello; aun así, no puedo dejarme vencer, solo quiero que las cosas salgan bien.
-Si quieres estar triste, puedes estarlo; si quieres enojarte, puedes hacerlo; si quieres llorar, hazlo; si quieres reír, igual. No te guardes nada; todos tenemos una forma de sacar lo que tenemos adentro, y nadie debe juzgarte por ello.
-Ese es el problema, me cansé de estar triste. Cuando estoy con ustedes o en el trabajo puedo olvidarme de todo, al menos por un rato, pero cuando llego a casa no puedo dejar de pensar en ello. Mamá cada día se ve más apagada, eso me deprime; mi padre no me mira a los ojos, supongo que le sigue dando vergüenza lo sucedido, pero yo no lo odio, tampoco lo culpo. En algún momento me hice a la idea de que podía pasar, incluso mi madre podía hacerlo. Crecer con unos padres que no se aman puede ser complicado; crecí con sus peleas, de alguna forma eso me ha marcado.
-Vuelvo a preguntar: ¿qué piensas hacer? -Sus ojos no dejaban de mirarme; sentía que estaban tratando de ver en mi interior.
-Supongo que lo de siempre: moverme en automático, seguir mis horarios hasta mudarme y tratar de iniciar desde cero. -Sonreí con melancolía.
-¿Te ha resultado?
-Un poco.
-Habla con tu padre, arregla tus sentimientos con él; habla con tu madre y hazla sentir apoyada; arregla tus diferencias con tus amigos, aprovecha el tiempo. Respecto a Sam, aclaren lo que sienten; por lo que sé, están estancados, su relación no avanza.
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Caminos Cruzados
Storie d'AmoreSam y Rocío son dos jóvenes que estudian en la misma universidad, pero nunca han cruzado palabra alguna, soló miradas, hasta que llega el día en el que cruzan sus caminos finalmente, ambos tienen sus problemas, y ambos buscaran la manera de ayudarse.
